PRENSA IBERO
PRENSA IBERO
27 DE MARZO DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Tras el asesinato de dos profesoras por parte de un estudiante de secundaria en Michoacán —un hecho que conmocionó al país y motivó el anuncio de un programa integral de salud mental para estudiantes por parte del Gobierno federal— el Dr. Hugo Alberto Yam, académico del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, llamó a no centrar la discusión únicamente en episodios extremos, sino en las formas de violencia más comunes que ocurren todos los días dentro de las escuelas.
El experto advirtió que los ataques letales, aunque impactantes, son poco frecuentes en comparación con la violencia psicológica cotidiana, que suele pasar desapercibida y normalizarse: “La forma más común no es la violencia extrema, sino la violencia psicológica: burlas, humillaciones y apodos ofensivos son mucho más frecuentes que las agresiones físicas”.
De acuerdo con datos citados por el académico, se estima que alrededor de 6 de cada 10 estudiantes han sido objeto de burlas o comentarios para ridiculizarlos, según la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación. En contraste, la violencia física escolar afecta a 2 de cada 1,000 niñas, niños y adolescentes, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021.
Esto, explicó Yam, muestra que el problema más extendido es la violencia psicológica, la cual puede escalar si no se detecta a tiempo: “Estamos hablando de una violencia cotidiana que suele normalizarse, y que puede escalar si no se detecta a tiempo”.
Aunque los ataques extremos siguen siendo estadísticamente poco frecuentes, el académico reconoció que sí existe un incremento relativo de la violencia en entornos escolares. Datos de la Secretaría de Salud muestran que el número de menores atendidos en hospitales por violencia física escolar se duplicó entre 2010 y 2024.
Amplificación mediática y percepción de violencia
El especialista también explicó que la percepción de aumento de violencia se ve influida por la rapidez con la que circula la información y la cobertura mediática.
Actualmente, señaló, los casos se difunden más rápido, tienen mayor alcance y, en algunos casos, los agresores buscan reconocimiento o se inspiran en otros eventos, lo que puede generar un llamado “efecto contagio”.
Sin embargo, aclaró que la exposición mediática por sí sola no provoca conductas violentas, sino que estas responden a una combinación compleja de factores personales, familiares, escolares y sociales.
En el contexto del debate abierto tras el caso de Michoacán, el académico también descartó que endurecer penas o juzgar a menores como adultos sea una solución efectiva.
“La evidencia muestra de manera consistente que el endurecimiento de las penas no reduce la incidencia de conductas violentas en adolescentes”, señaló Yam.
Este posicionamiento coincide con otros análisis realizados desde la Universidad Iberoamericana, que han advertido que aumentar castigos no reduce la violencia entre jóvenes y que es necesario atender las causas estructurales, la salud mental y los factores de riesgo.
Entre ellos, el análisis titulado “Debate sobre menores que cometen delitos: la justicia debe adaptarse a las infancias”, así como el posicionamiento del Director de la Clínica de Bienestar Universitario (CBU), quien también ha advertido que juzgar a menores como adultos no resolverá la violencia juvenil.
Prevención desde la salud mental
El anuncio del Gobierno federal de una estrategia nacional de salud mental para estudiantes, tras el caso de Michoacán, fue considerado positivo por el especialista, aunque subrayó que estas acciones deben diseñarse con enfoque preventivo.
El académico propuso trabajar en distintos niveles:
“La salud mental también se construye a partir de entornos dignos y condiciones de vida adecuadas”, explicó.
El Dr. Yam subrayó que la prevención no debe recaer únicamente en las escuelas, sino que debe involucrar a toda la sociedad.
Entre las acciones necesarias, mencionó:
“La violencia es sistémica, no se debe a un solo factor, y por eso su prevención debe abordarse desde distintos frentes”, concluyó.
Por: Jorge Luis Cortés
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
Para mayor información sobre este comunicado llamar a los teléfonos: (55) 59 50 40 00, Ext. 7594, 7759 Comunicación Institucional de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Prol. Paseo de la Reforma 880, edificio F, 1er piso, Col. Lomas de Santa Fe, C.P. 01219