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PRENSA IBERO
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• El investigador IBERO César Velázquez Guadarrama señala que la ventaja de jugar como local está respaldada por décadas de evidencia científica y responde a factores como la altitud, el conocimiento del entorno y el apoyo de la afición • El regreso de Inglaterra al Azteca ocurre exactamente 40 años después del Mundial de 1986, cuando el estadio fue escenario de la histórica derrota inglesa frente a Argentina con "La Mano de Dios" y el "Gol del Siglo"
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Para Inglaterra, volver al Estadio Azteca significa regresar a uno de los escenarios más emblemáticos y dolorosos de su historia futbolística. Fue ahí donde, durante el Mundial de 1986, Diego Armando Maradona marcó "La Mano de Dios" y el "Gol del Siglo", dos anotaciones que sellaron una derrota que permanece en la memoria colectiva del futbol mundial.
Cuatro décadas después, el conjunto inglés volverá a pisar el césped del Coloso de Santa Úrsula, ahora para enfrentar a México en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Aunque aquella historia no influirá en el marcador, la ciencia sí ofrece razones para pensar que el Estadio Azteca continúa representando una ventaja para el equipo local.
Así lo explica el Dr. César Velázquez Guadarrama
"La evidencia científica muestra que la localía existe y que incrementa las probabilidades de obtener mejores resultados", explica el investigador.
Aunque suele atribuirse únicamente al respaldo del público, la ventaja de jugar como local responde a una combinación de factores que la literatura científica ha documentado ampliamente.
Entre ellos destacan la familiaridad con el estadio, el menor desgaste por los traslados, la adaptación a las condiciones climáticas y geográficas, el conocimiento del comportamiento del terreno de juego e incluso algunos efectos psicológicos derivados del entorno.
Velázquez Guadarrama señala que ninguno de estos factores garantiza una victoria por sí solo, pero juntos generan una ventaja estadísticamente significativa para el equipo anfitrión.
En el caso de México, uno de los elementos más importantes es la altitud de la Ciudad de México.
El Estadio Azteca se ubica a más de 2,200 metros sobre el nivel del mar, una condición que exige una mayor adaptación física y que puede afectar el rendimiento de equipos que habitualmente juegan a nivel del mar.
Mientras la Selección Mexicana está acostumbrada a competir en estas condiciones, Inglaterra dispone de poco tiempo para aclimatarse completamente.
El propio entrenador inglés, Thomas Tuchel, ha reconocido que la altitud representa una de las fortalezas con las que contará México en este encuentro.
A ello se suma el conocimiento que los futbolistas mexicanos tienen del comportamiento del balón, las dimensiones del inmueble y las condiciones ambientales del estadio.
El partido también estará marcado por un factor poco habitual.
Las autoridades adelantaron el inicio del encuentro a las 12:00 horas, luego de que los pronósticos meteorológicos advirtieran riesgo de tormentas eléctricas por la tarde en la Ciudad de México.
Aunque ambos equipos jugarán bajo las mismas condiciones, disputar un encuentro al mediodía en el Azteca supone exigencias adicionales relacionadas con la temperatura, la radiación solar y el desgaste físico, condiciones con las que el equipo mexicano suele estar más familiarizado.
Curiosamente, tampoco será la primera vez que Inglaterra dispute un partido mundialista al mediodía en este estadio.
El 22 de junio de 1986, el Estadio Azteca fue testigo de uno de los encuentros más famosos de todos los tiempos.
Argentina derrotó 2-1 a Inglaterra gracias a dos goles de Diego Armando Maradona: uno convertido con la mano izquierda, que el propio argentino bautizó como "La Mano de Dios", y otro considerado por muchos como el mejor gol en la historia de los Mundiales.
Aquella derrota quedó grabada para siempre en la memoria del futbol inglés y convirtió al Azteca en uno de los escenarios más simbólicos para esa selección.
Hoy, cuarenta años después, Inglaterra regresa al mismo estadio, aunque frente a un rival distinto.
Según el análisis, el peso histórico del Azteca forma parte de la mística que rodea al inmueble, pero la ventaja deportiva tiene fundamentos mucho más objetivos.
Décadas de investigación muestran que jugar como local modifica las probabilidades de éxito debido a factores ambientales, físicos y psicológicos que siguen presentes, incluso en el futbol moderno.
En un Mundial en el que Inglaterra ha incorporado herramientas de inteligencia artificial, análisis de datos y tecnología avanzada para preparar sus partidos, México contará con un recurso que ningún algoritmo puede reproducir: la ventaja competitiva que ofrece jugar en el Estadio Azteca.
Cuarenta años después de una de las derrotas más recordadas del futbol inglés, el Coloso de Santa Úrsula vuelve a convertirse en protagonista. Esta vez, no sólo por su historia, sino porque la ciencia sigue señalándolo como uno de los escenarios donde el equipo local parte con una ventaja real.
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