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PRENSA IBERO
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• Andrea Reséndiz creó cuatro piezas inspiradas en personas desaparecidas y en los recuerdos que conservan sus familias • Su prima, María José Monroy Enciso, desapareció cuando tenía apenas 11 meses de edad • En pleno Mundial, cuando las protestas de colectivos de búsqueda han captado atención internacional, la estudiante apuesta por el artivismo para sensibilizar sobre esta realidad
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Cuando Andrea Reséndiz comenzó a estudiar Diseño de Moda y Textiles Sostenibles en la Universidad Iberoamericana nunca imaginó que su proyecto de titulación la llevaría a reencontrarse con una herida que acompaña a su familia desde hace quince años. Su prima, María José Monroy Enciso, fue secuestrada en Tecámac, Estado de México, en 2011, cuando tenía apenas 11 meses de edad. Desde entonces, la familia no ha dejado de buscarla y cuenta con información que sugiere que la pequeña es víctima de adopción ilegal.
Hoy, mientras las protestas de familiares de personas desaparecidas han llamado la atención de medios internacionales durante el Mundial, Andrea decidió convertir la moda en una herramienta para preservar la memoria de quienes siguen ausentes.
El resultado es una colección compuesta por cuatro piezas inspiradas en las historias de personas desaparecidas y en los recuerdos que sus familiares conservan de ellas.
La idea comenzó durante séptimo semestre, cuando una asignatura le pidió desarrollar un ensayo sobre un tema de interés personal.
Andrea eligió escribir sobre la experiencia de tener un familiar desaparecido.
"Me di cuenta de que algo que me mueve al momento de diseñar es el artivismo, la unión entre arte y activismo", explica.
A partir de un video en el que contó públicamente la historia de María José, comenzaron a contactarla madres buscadoras.
"Me dijeron: yo quiero que mi historia sea contada", recuerda.
Así inició una serie de entrevistas en las que preguntó por colores, texturas, objetos, recuerdos y emociones asociadas con cada persona desaparecida.
Cada diseño funciona como un memorial textil.
La pieza dedicada a María José está inspirada en la esperanza. Incluye elementos simbólicos vinculados a la memoria familiar: referencias a la Virgen de Guadalupe, figuras asociadas a Toy Story, la música que le ponían para dormir, y una estructura envolvente que evoca un ala protectora.

Otra de las piezas honra a Jonathan, abogado desaparecido mientras ayudaba a una persona cercana. Su diseño incorpora formas inspiradas en árboles y raíces, retomando un símbolo que terminó convirtiéndose en emblema del colectivo fundado por su madre.

La colección también incluye diseños dedicados a Montse y a Marion, esta última inspirada en una cobija naranja conservada por su familia y en la idea de la calidez, el abrazo y el vínculo entre madre e hija.

"Los recuerdos no siempre son nítidos, pero todos son valiosos", explica Andrea. Por eso trabajó con capas de organza cortadas en láser y cosidas una por una para representar la fragilidad y permanencia de la memoria.


Desde el inicio, Andrea tuvo claro que no quería lucrar con las historias de las familias. Su intención era acompañarlas.
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando presentó los diseños a Jackie Palmeros, madre buscadora.
"Me dijo que sintió más cerca a su hija cuando vio el diseño", recuerda emocionada.
Para ella, esa reacción confirmó que la moda puede convertirse en un lenguaje capaz de comunicar aquello que muchas veces resulta imposible expresar con palabras.
La Hermana Paola Clericó, integrante de la Red Jesuita con Migrantes y acompañante de colectivos de búsqueda, considera que el proyecto representa de manera ejemplar la formación humanista que impulsa la Universidad Iberoamericana.
"Andrea supo orientar su arte y su conocimiento hacia uno de los temas más dolorosos que enfrenta México. Lo hizo desde la belleza y desde el sentimiento de las familias", afirma.
Por su parte, la Mtra. Mariana Gómez Álvarez Icaza destaca que la colección demuestra cómo cualquier disciplina puede contribuir a transformar la realidad.
"No importa la carrera. Desde lo que eres y desde lo que sabes hacer puedes comunicar y generar transformación social", sostiene.
Mientras el país vive la efervescencia mundialista y los colectivos de búsqueda logran visibilizar su causa ante audiencias internacionales, Andrea espera que sus prendas cumplan una función sencilla pero profunda: recordar que detrás de cada ficha de búsqueda existe una vida, una familia y una historia que merece ser contada.
Y que, mientras haya memoria, la ausencia nunca tendrá la última palabra.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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