2 DE JUNIO DE 2026
Regular RRSS y celulares no basta: especialistas IBERO advierten crisis de salud, pero llaman a educar, no prohibir
PRENSA IBERO
2 DE JUNIO DE 2026
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Reporteros de la Dirección de Comunicación Institucional

Alexandro López González, Coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial, advierte que la adicción a redes sociales ya constituye una crisis de salud pública, mientras que Cimenna Chao, Directora General de Planeación Estratégica e Innovación, sostiene que el desafío en las escuelas es educar para un uso crítico de la tecnología y no limitarse a prohibirla
La discusión abierta por la presidenta Claudia Sheinbaum sobre una posible regulación de redes sociales y teléfonos celulares entre niñas, niños y adolescentes ha puesto sobre la mesa dos preocupaciones cada vez más presentes en la sociedad: los efectos que las plataformas digitales
Desde la Universidad Iberoamericana, especialistas consideran que ambas preocupaciones son legítimas, pero advierten que la respuesta no puede reducirse únicamente a prohibiciones o restricciones. Mientras el Dr. Alexandro López González, Coordinador de la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO, sostiene que la adicción a redes sociales ya constituye una crisis de salud pública, la Dra. Cimenna Chao Rebolledo, Directora General de Planeación Estratégica e Innovación, afirma que el reto educativo consiste en enseñar a las y los estudiantes a relacionarse de manera crítica y responsable con la tecnología.
Para López González, el uso problemático de redes sociales ha dejado de ser una simple preocupación sobre hábitos digitales para convertirse en un fenómeno con implicaciones directas para la salud.
El académico explica que muchas de las plataformas más utilizadas en la actualidad están diseñadas para maximizar el tiempo de permanencia de los usuarios mediante mecanismos de recompensa constante que estimulan la atención y dificultan la desconexión. En consecuencia, cada vez existen más evidencias de afectaciones relacionadas con ansiedad, depresión, alteraciones en la imagen corporal, dificultades para concentrarse y problemas para retener información.
A juicio del especialista, el problema es comparable a otros desafíos de salud pública porque afecta a millones de personas y tiene consecuencias que trascienden el ámbito individual. Por ello, considera necesario que gobiernos, instituciones educativas y profesionales de distintas disciplinas participen en la construcción de estrategias para atender una problemática que seguirá creciendo conforme la inteligencia artificial y los sistemas algorítmicos se vuelvan más sofisticados.
La preocupación cobra relevancia entre adolescentes y jóvenes, quienes constituyen algunos de los grupos más expuestos a las dinámicas de consumo digital intensivo y a los efectos de plataformas diseñadas para captar atención de manera permanente.
Sin embargo, reconocer los riesgos asociados al uso excesivo de redes sociales no implica que la solución deba centrarse exclusivamente en restringir el acceso a la tecnología dentro de las escuelas.
Para la Dra. Cimenna Chao Rebolledo, el debate sobre celulares en las aulas debe abordarse desde una perspectiva pedagógica y no únicamente desde una lógica de control o vigilancia.
La especialista señala que la discusión no puede limitarse a medir cuántas horas pasan conectadas las y los estudiantes, sino que debe considerar qué significa crecer en un entorno digital en el que los teléfonos inteligentes, las redes sociales y la inteligencia artificial participan en la construcción de identidades, relaciones sociales y formas de comprender el mundo.
Desde esta perspectiva, el desafío para las instituciones educativas consiste en preguntarse de qué manera las tecnologías contribuyen realmente al aprendizaje y al desarrollo del pensamiento crítico. Más que enfocarse exclusivamente en la presencia o ausencia de dispositivos, las escuelas deben ayudar a las y los estudiantes a comprender cómo funcionan estas herramientas, cuáles son sus riesgos y cómo utilizarlas de manera responsable.
Por ello, Chao plantea que cualquier medida regulatoria debe acompañarse de procesos de alfabetización digital, formación docente y espacios de reflexión que permitan desarrollar una relación más consciente con la tecnología.
El debate impulsado por el gobierno federal abre así una oportunidad para reflexionar sobre la manera en que la sociedad mexicana quiere relacionarse con la tecnología. Para los especialistas de la IBERO, la discusión no debe plantearse como una elección entre permitir o prohibir, sino como la construcción de una regulación inteligente acompañada de educación digital, pensamiento crítico y atención a los efectos que las plataformas pueden tener sobre la salud.
Porque, si bien la adicción a redes sociales representa un desafío creciente para el bienestar de las personas, la respuesta de largo plazo pasa por formar ciudadanos capaces de entender y transformar el entorno tecnológico en el que viven.
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