PRENSA IBERO
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18 DE MAYO DE 2026
Por: Luis Reyes
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Tras analizar las implicaciones de la reciente visita de Donald Trump a su homólogo chino, Xi Jinping, y el impacto para México, el Mtro. Carlos Aguirre, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana (IBERO), señaló que más allá de la recepción protocolaria y los mensajes diplomáticos, todavía no hay señales claras de acuerdos sustanciales entre ambas potencias.
“Lo fundamental será saber qué va a pasar con la extensión o no de las tarifas unilaterales que Estados Unidos impone a productos chinos bajo la sección 301 del Acta de Comercio de 1974”, explicó.
Recordó que la guerra comercial entre China y Estados Unidos (EU) lleva cerca de una década y ha transformado la dinámica económica internacional. En su opinión, aunque ambas naciones han mostrado disposición para disminuir tensiones, todavía prevalece un escenario de competencia estratégica.
“Hasta que no veamos un acuerdo respecto de la escalada de aranceles entre ambos países, no podremos decir que esto pasó de la anécdota diplomática”, señaló.
Indicó que EU busca recuperar influencia en América Latina frente al avance económico chino en la región impulsado por proyectos como la iniciativa de la Ruta de la Seda.
Consideró que Washington intenta reorganizar su esfera de influencia regional en un contexto donde el mundo ya no gira alrededor de una sola superpotencia.
Sobre el conflicto en Medio Oriente, el Mtro. Aguirre sostuvo que China podría jugar un papel importante para moderar tensiones con Irán, particularmente en el Estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio petrolero mundial.
“China tiene una influencia económica significativa en Irán y sí podría contribuir a disminuir hostilidades”, comentó.
Otro de los puntos más delicados es Taiwán. El especialista explicó que EU mantiene una estrecha relación comercial y política con la isla, mientras China la considera parte de su territorio.
Esta situación, dijo, seguirá siendo uno de los temas más ríspidos de la geopolítica global.
A ello se suma la competencia tecnológica entre ambas economías, especialmente en Inteligencia Artificial (IA), microprocesadores, autos eléctricos y tierras raras, materiales indispensables para la industria tecnológica.
“Estados Unidos ha sido muy cuidadoso en definir qué productos puede gravar y cuáles no, porque hay materiales que simplemente no puede sustituir”, explicó.
Respecto a México, consideró que el país mantiene una posición estratégica gracias a su cercanía con EU y a la integración económica derivada del T-MEC. Sin embargo, advirtió que existen señales preocupantes para la inversión extranjera.
“México no ha trabajado lo suficiente para crear un ambiente de negocios que facilite la inversión. La incertidumbre jurídica y la sobrerregulación generan preocupación”, afirmó.
El académico señaló que la reforma judicial y las tensiones con inversionistas extranjeros podrían afectar la percepción internacional del país, especialmente ahora que se moderniza el acuerdo comercial con la Unión Europea.
Finalmente, subrayó que México debe replantear su visión sobre el contexto internacional y aprovechar su posición geográfica y comercial.
“El mundo cambió en los últimos 10 años y posiblemente todavía no nos hemos dado cuenta. México tiene que entender cuál es el papel que debe jugar en esta nueva dinámica global”, concluyó.
Por: Luis Reyes
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