PRENSA IBERO
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24 DE ABRIL DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

En un entorno en el que la tecnología avanza más rápido que la capacidad de las personas para comprenderla, la seguridad digital se ha convertido en una urgencia social. Mientras millones de usuarios y usuarias navegan sin preparación suficiente, los ciberdelincuentes sí se están profesionalizando para atacar, advirtió el Dr. Lázaro Bustio, académico del Departamento de Estudios en Ingeniería para la Innovación de la Universidad Iberoamericana.
“El problema es que nosotros no pensamos en seguridad todo el tiempo, pero para los atacantes esa es su forma de vida. Ellos investigan, prueban y perfeccionan sus ataques constantemente”, explicó el especialista, al subrayar la desventaja en la que se encuentran las y los usuarios.
Esta asimetría no sólo incrementa la vulnerabilidad individual, sino que abre la puerta a afectaciones colectivas, en las que una persona puede convertirse en el eslabón más débil de toda una red.
Uno de los principales riesgos es la falsa sensación de seguridad. Pensar que no se es lo suficientemente relevante para ser víctima de un delito digital es, en realidad, el primer paso para serlo: “Siempre que terminamos pensando que no somos importantes, ya estamos perdiendo la batalla”. Bustio añadió que los ataques suelen dirigirse a personas comunes que forman parte de organizaciones, instituciones o comunidades más amplias.
El feminicidio de Edith Guadalupe en la Ciudad de México, tras responder a una oferta laboral falsa en internet, evidenció que los riesgos digitales tienen consecuencias reales y profundas. Para el académico, este caso también deja ver una idea equivocada: confiar en que las autoridades serán quienes prevengan este tipo de situaciones desde su origen.
“Es fantasioso pensar que alguien nos va a cuidar en el entorno digital. Si yo no me cuido, nadie me va a cuidar”, sostuvo, al precisar que el papel de las autoridades es generar marcos legales, pero no sustituir la responsabilidad individual.
Las estafas y engaños a partir de ofertas falsas no son nuevos. Bustio recordó el libro La cuchilla, en el que un personaje crea una vacante ficticia para identificar y eliminar a su competencia laboral, una lógica que hoy se replica en el entorno digital con mayor alcance y sofisticación. La diferencia es que ahora estas estrategias pueden escalar rápidamente y alcanzar a miles de personas en cuestión de horas.
Más allá de los casos extremos, el especialista advirtió que el principal problema es de percepción. La sociedad sigue viendo lo digital como un espacio secundario, cuando en realidad se ha convertido en el principal entorno de interacción.
“El mundo digital cada vez tiene más relevancia que el mundo físico. Si no lo aceptamos, ya estamos en desventaja”, explicó.
Por: Jorge Luis Cortés
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