Podría interesarte
PRENSA IBERO
PRENSA IBERO
• El periodista presenta en la IBERO “El Protagonista. Memorias de la máxima figura del periodismo deportivo mexicano” • Cuenta cómo su formación con los jesuitas en Oviedo, España, marcó su manera de mirar y de contar • A estudiantes de Comunicación y Periodismo la su fórmula: primero ética, después investigar mucho • Recuerda el caso de los cachirules, que dejó a México fuera del Mundial de Italia y por el que lo llamaron "traidor a la patria"
AUTOR
Reportero de la IBERO

José Ramón Fernández llegó este martes 13 de octubre a la IBERO Ciudad de México con un libro bajo el brazo y una advertencia para quienes sueñan con narrar deportes en televisión: la fama no es el objetivo. Durante la presentación de El Protagonista, organizada por el Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana (IBERO) en el marco de los 60 años de la carrera, el periodista explicó que lo primero es la ética y lo segundo, investigar mucho.
El libro, narrado en primera persona, recorre más de cinco décadas de televisión deportiva en México. Para
Uno de los momentos más personales llegó cuando la Mtra. Mariana Anzorena, profesora de Periodismo de la IBERO, le preguntó qué tanto influyó la educación jesuita en su estilo frontal. Fernández terminó la primaria en México y se fue a estudiar la secundaria a un colegio de la Compañía de Jesús en Oviedo, España; su padre lo despidió en el puerto de Veracruz.
Ahí convivió con alumnos de México, Venezuela, Colombia, Cuba, Brasil, Portugal y, sobre todo, de España. En los últimos años ya asistía a la Universidad de Oviedo a tomar clases de filosofía, raíces griegas y latinas e historia universal. De vuelta en México, recordó, iba más adelantado que sus compañeros. Describió a los jesuitas como una orden progresista que le enseñó a ser crítico y a poner el ojo donde los demás no miran.
El académico Carlos Mario Castro, del Departamento de Letras de la IBERO, consideró que ese periodo es el núcleo central de las memorias: los clásicos y las humanidades, dijo, le dieron la sensibilidad y la imaginación que después llevó a la pantalla.
El caso que más pesó en la conversación fue el de los cachirules: jugadores de la selección juvenil que competían con actas de nacimiento falsificadas para aparentar menos edad. Fernández difundió la noticia con pruebas, a partir de la investigación del reportero Antonio Moreno, y la sanción alcanzó a todo el futbol mexicano, que se quedó sin ir al Mundial de Italia.
Mariana Vázquez, estudiante de tercer semestre de Comunicación, recordó que por eso muchos lo acusaron de "traidor a la patria". Anzorena, en cambio, defendió que ese trabajo merecía un Premio Nacional de Periodismo, porque es justo lo que deben hacer los periodistas deportivos, de política o de espectáculos: sacar a la luz lo que está mal.
En el libro, Fernández lo resume así: su conciencia está tranquila, porque su responsabilidad era exponer lo que era justo o fraudulento en el deporte. Si eso significó perder un Mundial, lo acepta, porque cree firmemente en la credibilidad.
A lo largo de la presentación, los comentaristas destacaron lecciones del libro que van más allá del deporte:
Preparación y ética: El Dr. Francisco Galán, académico del Departamento de Filosofía, subrayó la importancia que Fernández da al profesionalismo y a no propagar noticias falsas en la era digital.
Mirar donde nadie mira: Ante el monopolio de Televisa, que controlaba las cámaras y la atención del público, su equipo buscó ángulos distintos. Anzorena lo relacionó con el framing, el encuadre que decide qué se muestra y qué no.
Distancia del poder: Fernández rechaza la política porque ahí, escribe, no se puede tener criterio propio ni libertad de expresión, mientras que el periodismo vela por el derecho de las audiencias a estar informadas.
Cultura general: Recomienda estudiar no solo nombres de futbolistas, sino economía, cultura y política nacional e internacional.
Castro añadió que Fernández innovó al combinar resúmenes, análisis, debate y reportajes sobre la cultura de los países sede, y que incluyó a mujeres en coberturas que entonces eran exclusivas de hombres. Por eso lo llamó un "clásico contemporáneo" del periodismo deportivo.
Las memorias también tienen su lado íntimo. José Ramón Fernández reconoce que fue un jefe exigente, aunque casi nunca despidió a nadie, y que su trabajo le restó tiempo con su familia: un día su hijo mayor le escribió que solo podía verlo por televisión.
La sesión, moderada por el Mtro. José Samuel Martínez López, académico del Departamento de Comunicación, dejó un mensaje para los muchos estudiantes de Comunicación que aspiran al periodismo deportivo: el éxito no está en el apuntador ni en la fama, sino en la credibilidad que se construye con cada decisión.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
Para mayor información sobre este comunicado llamar a los teléfonos: (55) 59 50 40 00, Ext. 7594, 7759 Comunicación Institucional de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Prol. Paseo de la Reforma 880, edificio F, 1er piso, Col. Lomas de Santa Fe, C.P. 01219