PRENSA IBERO
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13 DE MARZO DE 2026
Por: Mariana Domínguez Batis
AUTOR
Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional de la IBERO

El acuerdo recién anunciado por el Gobierno federal para mantener el precio de la gasolina Magna por debajo de 24 pesos por litro, en medio de una escalada internacional del petróleo, podría ayudar a contener la inflación en el corto plazo, pero implica un costo fiscal importante para el Estado, advirtió el Dr. Pablo Cotler, académico del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana.
De acuerdo con el especialista, el mecanismo más probable para sostener el precio es reducir o eliminar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los combustibles.
“Lo que está haciendo el gobierno es sacrificar recaudación. Está cobrando menos impuestos para que los consumidores puedan seguir pagando prácticamente el mismo precio”, explicó.
Cotler señaló que la decisión no es sencilla para la administración federal, pues enfrenta una disyuntiva entre contener el precio de los combustibles o evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas. “El gobierno está entre dos males: no quiere que suba el precio de la gasolina, pero tampoco quiere que aumente su déficit”, explicó.
El Dr. en Economía por Boston University explicó que México importa gran parte de la gasolina que consume, por lo que el aumento de precios en Estados Unidos o en el mercado internacional impacta directamente los costos internos.
En ese escenario, si el precio internacional sube, pero el gobierno mantiene un tope al consumidor, alguien debe absorber la diferencia.
“El que termina cubriendo el costo es el gobierno federal. Las gasolineras no pueden mantener sus márgenes si los costos suben, así que la forma de compensarlo es bajando el impuesto”, señaló.
Este tipo de medidas ya se aplicaron en 2022, cuando el precio del petróleo superó los 100 dólares por barril tras la invasión de Rusia a Ucrania. En ese momento, recordó el economista, el gobierno redujo el IEPS a prácticamente cero para evitar un alza mayor en el precio de los combustibles.
“Una vez que se consideran los mayores ingresos por exportación de petróleo, la pérdida de ingresos por la reducción del IEPS y el mayor costo por importar gasolina, el sector público (gobierno federal y Pemex consolidado) perdió más de 100 mil millones de pesos en esa operación”, dijo.
Aunque la medida puede ayudar a evitar un aumento inmediato en los precios al consumidor, el académico advirtió que no elimina la presión inflacionaria, sino que sólo la posterga. “Lo que logra es que la inflación no suba más, que es muy distinto a bajarla”, explicó.
El riesgo, añadió, es que si el aumento del petróleo se prolonga durante mucho tiempo, el gobierno podría verse obligado a liberar gradualmente los precios o permitir aumentos futuros más abruptos.
“Si el conflicto en Medio Oriente dura poco tiempo, quizá el costo fiscal sea bajo. Pero si dura mucho, el aumento posterior podría ser muy fuerte”, señaló.
Cotler también subrayó que México sigue dependiendo del mercado internacional para abastecer su consumo de combustibles.
“El país no tiene grandes reservas de gasolina almacenadas y depende de las importaciones”, dijo, lo que vuelve más vulnerable al país frente a los cambios en el precio internacional del petróleo.
Por ello, consideró que el debate sobre los precios de los combustibles también debería incluir estrategias de almacenamiento y seguridad energética.
Por: Mariana Domínguez Batis
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