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PRENSA IBERO
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• La culpa, la frustración y el miedo a decepcionar a la familia pueden afectar la salud mental de quienes sienten que eligieron mal • Permanecer en una institución por temor al cambio puede tener un costo emocional mayor que reconocer una equivocación • La IBERO ofrece orientación vocacional y una nueva oportunidad de ingreso en enero de 2027
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Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: mariana.dominguez@ibero.mx

“Me equivoqué de universidad”. Reconocerlo después de unos meses de clases puede despertar culpa, frustración, miedo al fracaso y una pregunta difícil: ¿qué van a pensar mis papás? Sin embargo, elegir una carrera y una universidad a los 18 años no es sencillo, y descubrir que una decisión no fue la adecuada también puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje, autoconocimiento y crecimiento personal.
De hecho, permanecer en una institución o carrera que no corresponde con nuestros intereses, únicamente por temor a reconocer una equivocación, puede tener un costo emocional mayor que cambiar de rumbo, advierte la Dra. Ana Lilia Villafuerte Montiel, Coordinadora de la
La especialista explica que mantenerse en un lugar donde no encontramos motivación exige un esfuerzo constante para conservar el interés, cumplir con las responsabilidades académicas y encontrar satisfacción en lo que estudiamos.
“La visión se vuelve pesimista y la salud mental también sufre por ello”, señala.

A los 18 años, muchas personas deben tomar una de las decisiones más importantes de su futuro profesional cuando todavía están descubriendo sus intereses, habilidades y aspiraciones. A esto se suman las expectativas familiares y sociales, que pueden influir en la elección.
Villafuerte explica que reconocer un error suele ser difícil porque muchas veces lo interpretamos como una evaluación negativa de nuestro propio valor, especialmente cuando sentimos que hemos decepcionado a quienes nos rodean.
Sin embargo, haber elegido una universidad que no resultó ser la adecuada no significa que el tiempo invertido haya sido inútil. La experiencia también permite identificar qué buscamos, qué necesitamos y en qué entorno podemos desarrollar mejor nuestras capacidades.
“El miedo siempre estará presente, pero las personas deben recordarse que no todo es para siempre”, afirma.

No toda dificultad durante los primeros semestres significa que alguien se equivocó de carrera o universidad. Algunas materias pueden resultar poco atractivas o exigentes, especialmente al inicio de la formación profesional.
Sin embargo, Ana Lilia identifica señales que merecen atención: pérdida persistente de motivación, desinterés por las actividades académicas, bajas calificaciones, aislamiento social, ausencias frecuentes y sensación de estar perdiendo el tiempo.
También pueden presentarse alteraciones del sueño o la alimentación, así como síntomas de ansiedad o depresión.
La especialista recomienda que las familias conversen directamente con sus hijas e hijos para comprender qué está ocurriendo y distinguir entre una dificultad temporal y una insatisfacción más profunda. Ante síntomas emocionales importantes, es recomendable buscar apoyo profesional.

El temor a decepcionar a la familia puede convertirse en una de las principales barreras para quienes desean cambiar de universidad.
Villafuerte explica que las expectativas familiares pueden generar tensión, especialmente cuando existe una tradición profesional que se espera continuar. Pero también recuerda que la comprensión y el acompañamiento de madres y padres pueden facilitar considerablemente la transición.
Para ello, recomienda respetar los intereses de cada joven, flexibilizar las expectativas y ayudarle a identificar sus habilidades y capacidades.
“Hacer un cambio no es una pérdida, hacer el cambio es la oportunidad de ser felices, de tener una vida plena”, sostiene.
Desde esta perspectiva, el tiempo dedicado a una elección que no funcionó puede entenderse como una inversión en experiencia y autoconocimiento, no como un año desperdiciado.

Para quienes descubrieron que su primera elección universitaria no era lo que esperaban, la Universidad Iberoamericana Ciudad de México ofrece una nueva oportunidad de ingreso en enero de 2027, sin necesidad de esperar hasta agosto.
La institución cuenta con talleres gratuitos de orientación vocacional y actividades para conocer sus programas académicos y explorar distintas alternativas de formación, con el objetivo de ayudar a las y los jóvenes a tomar decisiones más informadas y acordes con sus intereses.
Porque cambiar de carrera o universidad no necesariamente significa empezar desde cero. También puede representar la oportunidad de llegar a una nueva etapa con mayor claridad sobre quiénes somos y qué queremos construir.
Como explica Ana Lilia Villafuerte, los nuevos comienzos permiten conocernos mejor y desarrollar nuestro potencial. Reconocer que algo no funciona puede ser el primer paso para encontrar un camino más satisfactorio.
“Errores siempre va a haber muchísimos, lo importante es en cada ocasión que nos equivoquemos, recuperar el camino correcto, el que es ajustado para nuestra vida y nuestras decisiones”, concluye.

Conoce las opciones de ingreso en enero de 2027 y los servicios de orientación vocacional de la IBERO en ibero.mx. Puedes contactar a Atención Preuniversitaria de la IBERO para consultar las opciones de ingreso y los pasos del proceso:
WhatsApp: 55 1489 7612
Teléfono: 55 5950 4000, extensiones 7440 y 4378
Correo electrónico: atencion.preuniversitaria@ibero.mx
También puedes consultar la oferta académica de la IBERO y solicitar información sobre admisión y financiamiento.
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