22 DE MAYO DE 2026
Sólo tres calificadoras “importan” para los mercados globales; experto IBERO advierte posibles efectos en créditos, hipotecas e impuestos
PRENSA IBERO
22 DE MAYO DE 2026
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

El Dr. Gerardo Herrera del Departamento de Estudios Empresariales advierte que, si México pierde el grado de inversión ante las principales agencias internacionales, podría salir capital extranjero del país y encarecerse el financiamiento para familias y empresas
Luego de que Moody’s rebajara la calificación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de ocho instituciones financieras mexicanas tras degradar la deuda soberana del país, el Dr. Gerardo Herrera, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, advirtió que las decisiones de estas agencias sí pueden terminar afectando el bolsillo de la ciudadanía, desde créditos hipotecarios hasta posibles aumentos fiscales en el futuro.
La decisión de Moody’s ocurrió después de que la calificadora redujera la nota soberana de México al último escalón dentro del grado de inversión y posteriormente ajustara también las evaluaciones de instituciones como BBVA México, Banorte, Santander, BanBajío, Nacional Financiera, Bancomext e IPAB, debido a su relación con el entorno económico y financiero del país.
Aunque la Secretaría de Hacienda destacó que México conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana y atribuyó ello al “compromiso con una conducción responsable de la política económica y con la sostenibilidad de las finanzas públicas”, el Dr. Herrera explicó que, para los grandes inversionistas internacionales, realmente hay tres agencias que funcionan como referencia central: Moody’s, S&P Global Ratings y Fitch Ratings.
“La Secretaría de Hacienda destaca que varias calificadoras mantienen a México en buena situación, pero las que importan son tres: Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch”, señaló el especialista.
El Dr. Herrera explicó que estas evaluaciones miden qué tan riesgoso resulta prestarle dinero a un país, empresa o institución financiera. Cuando la nota baja, conseguir financiamiento se vuelve más caro.
“Es una evaluación de que la entidad es más riesgosa y, por tanto, levantar dinero cuesta más y con mayores tasas de interés”, explicó.
En otras palabras, si el gobierno mexicano, la CFE o los bancos tienen que pagar más intereses para obtener recursos en mercados internacionales, eventualmente esos costos pueden trasladarse a consumidores y contribuyentes.
El académico advirtió que, aunque el efecto no necesariamente es inmediato, sí puede sentirse a mediano y largo plazo en créditos, tarjetas e hipotecas.
“Si a los bancos les cuesta más financiarse, eventualmente nos podrían cobrar más en comisiones, tasas de interés o créditos”, indicó.
Esto podría reflejarse en:
Créditos hipotecarios más caros
Tasas más elevadas en tarjetas de crédito
Préstamos personales con mayores intereses
Menor acceso a financiamiento
El Dr. Herrera recordó que los bancos también necesitan financiarse constantemente y que el riesgo país termina afectando su propia percepción ante inversionistas.
“Los bancos también se financian. Si su costo de financiamiento sube porque se les ve más riesgosos, eventualmente trasladan ese costo”, explicó.
Sobre la baja de calificación a la CFE, el especialista señaló que, al tratarse de una empresa pública, cualquier incremento en el costo de su deuda termina impactando indirectamente a toda la población mexicana.
“Si CFE paga más por el dinero que necesita para operar, nos va a costar más a todos los mexicanos”, afirmó.
El experto explicó que la principal preocupación de Moody’s es la combinación entre endeudamiento y bajo crecimiento económico.
“No hay problema en endeudarte si creces para poder pagarlo. El problema es que el país no está creciendo”, sostuvo.
Incluso detalló que la calificadora considera que el endeudamiento mexicano dejó de ser temporal y comenzó a verse como un problema estructural.
“Lo que indica Moody’s es que el endeudamiento ya no es transitorio, ya es estructural”, señaló.
El académico añadió que el primer trimestre del año mostró debilidad económica, lo que alimenta la percepción de riesgo sobre el país.
Aunque México aún conserva grado de inversión, el Dr. Herrera advirtió que el verdadero riesgo sería que dos de las tres grandes agencias degradaran aún más la nota soberana.
“Muchos fondos internacionales, por ley, no pueden invertir en países que no tengan grado de inversión”, explicó.
De ocurrir eso, parte de los capitales extranjeros podría abandonar el país automáticamente.
“Si perdemos grado de inversión, deja de llegar mucho dinero y parte del dinero que ya está aquí tendría que salir”, alertó.
Finalmente, el académico advirtió que el encarecimiento de la deuda pública podría eventualmente abrir la puerta a una reforma fiscal.
“Esto ya levantó normalmente la posibilidad de que en 2028 hubiera reforma fiscal. Y reforma fiscal significa más impuestos”, concluyó.
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