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PRENSA IBERO
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• Javier Verdura, Global Director, Product Design at Tesla, inauguró las actividades de la Design Week de la IBERO y llamó a las nuevas generaciones de diseñadoras y diseñadores a no abandonar habilidades fundamentales ante el avance de las herramientas digitales
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

En una época en la que la inteligencia artificial permite generar imágenes, conceptos y propuestas visuales en segundos, hay una habilidad que Javier Verdura, Global Director, Product Design at Tesla, sigue considerando indispensable al momento de contratar a una persona para su equipo: saber dibujar y ser capaz de comunicar una idea con claridad desde el papel.
“Si no pueden dibujar así, no se los doy”, afirmó al explicar qué observa cuando revisa los portafolios de quienes buscan trabajar con él en Tesla. Verdura señaló que algunas personas dependen demasiado de las herramientas digitales y terminan teniendo dificultades para expresar visualmente aquello que imaginan.
El diseñador mexicano compartió esta reflexión durante la conferencia que inauguró las actividades de la Design Week de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, encuentro organizado cada otoño por las y los propios estudiantes de las carreras impartidas en el Departamento de Diseño, con conferencias, talleres y otras actividades pensadas para su comunidad.
Para Verdura, dibujar no es solamente producir una imagen atractiva. Se trata, ante todo, de hacer visible una idea y lograr que otra persona pueda comprenderla.
Durante su conferencia mostró bocetos realizados a mano durante las primeras etapas de su carrera y recordó una época en la que prácticamente todo el proceso de representación se hacía “con una pluma y una hoja de papel”.
Aunque hoy las herramientas tecnológicas ocupan un lugar central en el diseño, explicó que continúa exigiendo esa capacidad a quienes forman parte de sus equipos.
“Si tienes algo en la mente y lo ves claramente tú, lo tienes que poner en hoja y papel”, planteó ante estudiantes de la IBERO al referirse a la importancia de comunicar una propuesta antes de llevarla a herramientas digitales, modelado o prototipado.
Su postura adquiere especial relevancia en un momento en el que la inteligencia artificial y los programas digitales pueden acelerar numerosas tareas creativas. Para Verdura, sin embargo, esas tecnologías no sustituyen los fundamentos que permiten a una diseñadora o diseñador pensar, comunicar y desarrollar una idea propia.
Verdura nació en la Ciudad de México y desde niño desarrolló una fuerte curiosidad por entender cómo estaban construidas las cosas. Recordó que desarmaba objetos, experimentaba con materiales y construía todo tipo de artefactos sin saber todavía que existía una profesión que respondía a ese interés: el diseño industrial.
Uno de sus primeros acercamientos al diseño ocurrió incluso a través de su padre, neurocirujano, quien buscaba modificar instrumentos médicos cuando los existentes no cumplían adecuadamente con sus necesidades.
Años después, Verdura sintetizaría esa actitud con una idea que compartió con el público de la IBERO: la insatisfacción con lo que existe puede ser el punto de partida del diseño, porque implica preguntarse cómo algo podría funcionar mejor.
Su trayectoria profesional comenzó después de estudiar en ArtCenter College of Design, en California. Tras cerca de dos décadas dedicadas a la consultoría de diseño industrial, en 2012 se incorporó a Tesla, donde actualmente encabeza el diseño de productos relacionados con carga, almacenamiento de energía, energía solar y otros desarrollos de la compañía. Durante su presentación en la IBERO se destacó también su participación en productos como Supercharger, Powerwall y Solar Roof, así como su experiencia acumulada en más de 130 patentes.
El mensaje de Verdura a las y los futuros diseñadores no se limitó a dominar una técnica. A lo largo de su trayectoria, relató, comenzó también a cuestionarse para qué y para quién estaba diseñando.
Recordó particularmente un momento ocurrido mientras caminaba por una playa en Estados Unidos junto a su hija. Entre los residuos encontró un empaque que él mismo había diseñado años atrás.
La experiencia le provocó una reflexión: gran parte de su trabajo como consultor consistía en rediseñar productos para hacerlos más atractivos, impulsar sus ventas y provocar que las personas compraran más, pero aquello también podía terminar convertido en más basura.
Ese cuestionamiento formó parte del proceso que eventualmente lo llevó a Tesla y a proyectos vinculados con energía y movilidad eléctrica.
Uno de los primeros grandes retos que enfrentó al incorporarse a Tesla fue participar en el desarrollo del sistema Supercharger.
Verdura recordó que en aquel momento la compañía apenas conseguía fabricar unos cuantos vehículos por día y enfrentaba enormes dificultades económicas. Sin embargo, simultáneamente ya trabajaba en resolver otro problema: si las personas iban a comprar autos eléctricos, necesitaban tener la certeza de que podrían cargarlos durante sus viajes.
La tarea que recibió fue diseñar un elemento que funcionara prácticamente como un nuevo tipo de gasolinera: un punto que las personas pudieran reconocer inmediatamente y asociar con la posibilidad de cargar su vehículo.
“Ya llegué, voy a estar seguro, aquí va a cargar el coche”, recordó al explicar lo que aquel diseño debía transmitir al usuario.
A partir de prototipos construidos frente al estudio de diseño de Tesla nació uno de los elementos visuales más reconocibles del ecosistema de la compañía.
Otro de los proyectos que Verdura utilizó para explicar su filosofía fue Solar Roof, el sistema de tejas solares de Tesla.
El desafío no consistía únicamente en producir energía limpia: también debía conseguir que una casa siguiera viéndose atractiva.
La solución surgió mientras observaba la malla de una silla. Notó que dependiendo del ángulo desde el que se mirara podía verse a través de ella o podía ocultar lo que estaba detrás. Esa observación terminó influyendo en el desarrollo de una superficie que permitiera captar energía solar sin que las celdas resultaran visualmente evidentes desde la calle.
La filosofía se repite, explicó, en distintos productos de Tesla: una solución no debería adquirirse únicamente porque es sustentable o necesaria, sino porque también resulta atractiva, funcional y deseable para quien la utiliza.
Para las y los estudiantes que iniciaron con su conferencia una nueva edición de la Design Week IBERO, la trayectoria de Verdura dejó así una advertencia particularmente pertinente para la era de la inteligencia artificial: las herramientas cambian, pero la curiosidad, la capacidad de observar, cuestionar, dibujar y convertir una idea en algo comprensible siguen siendo parte esencial del oficio de diseñar.
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