1 DE JUNIO DE 2026
Se conocieron en clases por Zoom en la IBERO; hoy comparten camino rumbo al Premio Ariel
PRENSA IBERO
1 DE JUNIO DE 2026
PRENSA IBERO
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Vanessa Navari, Kate Vela, Alejandra Villegas, y Anuar J. Velázquez, egresadas y egresado de Comunicación, colocan sus cortometrajes en la shortlist de los Premios Ariel 2026; destacan el valor de la comunidad, el trabajo colectivo y la confianza para sacar adelante historias que comenzaron como proyectos estudiantiles
La pandemia los obligó a conocerse a través de una pantalla. Entre clases virtuales, cámaras apagadas y sesiones por Zoom, comenzaron a formarse las relaciones académicas y creativas que años después los llevarían a compartir un lugar en la shortlist rumbo a las nominaciones de los Premios Ariel, el máximo reconocimiento del cine mexicano.
Hoy, Anuar J. Velázquez, realizador de Fuga en Fa Menor; y Vanessa Navari, Kate Vela y Alejandra Villegas, realizadoras de Aquí Nadie Sabe Quién Fui, aparecen en la lista de obras que continúan en la contienda hacia una nominación al Ariel 2026 en las categorías de Mejor Cortometraje de Ficción y Mejor Cortometraje Documental, respectivamente.
Todos estudiaron la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Iberoamericana y coinciden en que el reconocimiento representa mucho más que una posible nominación: es la confirmación de años de trabajo, colaboración y confianza en proyectos que comenzaron en las aulas.
“Todavía no es la nominación, pero es una gran señal de que vas bien”, reflexionó Velázquez. Para él, ver que un proyecto al que dedicó tres años de trabajo continúa avanzando en festivales y reconocimientos significa comprobar que el esfuerzo ha valido la pena: “Fueron literalmente sangre, sudor y lágrimas. Ver que algo a lo que le metiste todo tu corazón está avanzando es un buen indicio de que vas por buen camino”.


Para Navari, la shortlist también representa un logro significativo por la calidad de los proyectos con los que comparte espacio; “Estamos muy emocionadas. Aunque no sea todavía la nominación, es un paso más. También es muy bonito estar alrededor de proyectos muy lindos y de historias tan distintas. Ver nuestro trabajo al lado de producciones que admiramos nos da muchísima ilusión”.
Velázquez recuerda que el intercambio de conocimiento con sus compañeras y amigas se dio cuando la pandemia obligó a que los procesos educativos se realizarán a través de clases en línea. Años después, esos mismos estudiantes que aprendían teoría, escritura audiovisual y producción a distancia se encuentran compartiendo créditos en festivales nacionales e internacionales y figurando entre las producciones consideradas para el Ariel.
La coincidencia resulta especialmente significativa porque los proyectos que hoy los colocan en la conversación del cine mexicano surgieron en buena medida de los procesos académicos desarrollados durante su formación universitaria y fueron parte de su proceso de titulación.
Aunque los reconocimientos suelen destacar a directores o realizadores, las y los cineastas insisten en que ningún premio puede entenderse sin el trabajo colectivo.
“Esto es un éxito compartido. Nunca es solamente del director. Se logra gracias a todas las personas que están involucradas”, explicó Alejandra Villegas.
En el caso de Aquí Nadie Sabe Quién Fui, las realizadoras procuran mantener cerca a las personas que colaboraron en el documental, invitándolas a funciones, proyecciones y actividades relacionadas con la vida del proyecto.
Velázquez coincide: “Lo que más les agradezco es el tiempo. A estas alturas estudiantiles no siempre tienes presupuesto para remunerar a todo un crew. Que hayan confiado en el proyecto y hayan aportado su tiempo y su habilidad es algo invaluable”.
La experiencia les ha confirmado que el cine depende de comunidades capaces de sostenerse mutuamente: “Siempre confías en la gente con la que ya trabajaste. Cuando ya existe una relación previa, el proceso es mucho más fácil”.
Uno de los temas que más apareció durante la conversación fue la inseguridad que acompaña a muchos proyectos creativos. Las y el entrevistado reconocieron que, en ocasiones, el principal obstáculo para terminar una película no es técnico ni económico, sino emocional.
“La duda y el miedo están siempre presentes”, dijo Navari. “Hay mucha gente que tiene trabajos excelentes y no los mueve. No les da oportunidad de encontrarse con el público”.
Por ello, consideran importante que las nuevas generaciones de cineastas se atrevan a sacar sus ideas adelante, incluso cuando no están completamente satisfechas con el resultado.
“No hay historia menos importante que otra como para dejarla en un cajón”, afirmó Kate Vela. “Si nunca la sacas, nunca vas a saber qué habría pasado”.
Velázquez recordó una enseñanza que recibió durante su formación: “Un profesor me hizo el recordatorio de que no existe una obra conclusa. Muchas veces el ego o el perfeccionismo nos frenan. Llega un momento en que tienes que decir: hasta aquí. Tener el valor de terminarla y dejar que otras personas la vean”.
Los cuatro cineastas consideran que una de las fortalezas de su paso por la IBERO fue la construcción de una comunidad que continúa funcionando incluso después de la graduación. Más allá de las clases, explican, la universidad les permitió construir relaciones profesionales que hoy siguen alimentando nuevos proyectos.
“En el cine todo es muy colectivo. Siempre necesitas una comunidad que te apoye”, explicó Villegas. Esa lógica de colaboración continúa presente años después de haber compartido aulas.
Actualmente, Navari, Vela y Villegas desarrollan juntas un nuevo proyecto documental, mientras que Velázquez trabaja en la producción de un nuevo cortometraje titulado Rosa Azul, enfocado en infancias queer.
Al mismo tiempo, continúan participando en producciones profesionales dentro de la industria audiovisual, desde documentales y microseries hasta proyectos para plataformas internacionales.
Aunque el futuro de las nominaciones todavía está por definirse, las y el realizador coinciden en que llegar hasta esta etapa ya representa una recompensa importante.
“Siempre hay que mantener la curiosidad”, señaló Navari.
“Y no tener miedo”, añadió Velázquez. “A veces se siente como aventarse al vacío, pero hay que hacerlo”.
Ese salto fue precisamente el que dieron quienes un día coincidieron en clases virtuales durante la pandemia. Hoy, varios años después, comparten algo más que el recuerdo de aquellas sesiones por Zoom: comparten un lugar entre las producciones que buscan convertirse en parte de la historia del cine mexicano.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
Para mayor información sobre este comunicado llamar a los teléfonos: (55) 59 50 40 00, Ext. 7594, 7759 Comunicación Institucional de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Prol. Paseo de la Reforma 880, edificio F, 1er piso, Col. Lomas de Santa Fe, C.P. 01219