PRENSA IBERO
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23 DE FEBRERO DE 2026
Por: Mariana Domínguez Batis
AUTOR
Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional de la IBERO

En la víspera de la presentación de la iniciativa de reforma electoral, la exmagistrada presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Dra. Janine Otálora Malassis, advirtió que en la discusión pública “se ha hablado poco” del papel de los tribunales electorales y sostuvo que su eventual desaparición “no garantizaría una mejor justicia”.
Durante el seminario ¿Democracia en riesgo? Hacia una Reforma Electoral, organizado por la Sociedad de Estudiantes de Derecho y el Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, Otálora se declaró “defensora de los tribunales electorales locales” y recordó que México es un sistema federal que requiere instancias cercanas al territorio. Eliminar esos órganos, dijo, quitaría a actores políticos y ciudadanía un nivel de revisión fundamental.

La advertencia se produce en un contexto donde han circulado proyecciones sobre recortes y reconfiguración del sistema de justicia electoral.
Confianza pública y legitimidad
En la primera mesa del seminario, Instituciones necesarias para una democracia, participaron también la Dra. María Marván Laborde, investigadora en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; Dra. Josefina Román Vergara, catedrática y ex comisionada del INAI; Mtro. Reyes Rodríguez Mondragón, magistrado del TEPJF; y la Dra. Marisol Ochoa Elizondo, Directora del Departamento de Historia de la IBERO.
El Mtro. Reyes Rodríguez Mondragón, planteó que cualquier reforma debe tener como eje central la reconstrucción de la confianza pública en las instituciones electorales. Cuando amplios sectores perciben que las instituciones no corrigen desigualdades, señaló, se erosiona la legitimidad democrática.

Desde el análisis académico, la Dra. María Marván Laborde subrayó que las instituciones republicanas y el andamiaje jurídico son los mecanismos que limitan el poder absoluto del Ejecutivo.
“El poder hay que controlarlo con el poder mismo”, afirmó, al insistir en que una democracia constitucional requiere autoridades administrativas y jurisdiccionales autónomas.

La Dra. Josefina Román Vergara, subrayó que en una democracia las autoridades electorales —tanto administrativas como jurisdiccionales— deben operar con autonomía real, transparencia y reglas claras de integración. Advirtió que la confianza pública depende de que las instituciones actúen con independencia y que cualquier rediseño institucional debe salvaguardar el Estado de derecho y los derechos humanos como ejes irrenunciables

La Dra. Marisol Ochoa Elizondo llamó a asumir la democracia como una construcción histórica que exige participación activa y no una observación distante.
En un contexto de transición institucional, sostuvo que la ciudadanía no puede limitarse a ser receptora de decisiones públicas, sino involucrarse en la defensa y consolidación del Estado de derecho.

¿Reforma para fortalecer o debilitar?
En la inauguración del encuentro, el Vicerrector Académico de la IBERO,** Dr. Alejandro Anaya**, advirtió que el país podría encontrarse ante un “cambio paradigmático” en su arquitectura democrática y sostuvo que la transición electoral mexicana —aunque imperfecta— logró construir elecciones competidas y árbitros considerados imparciales durante años.

El Dr. Ricardo Ortega, Director del Departamento de Derecho de nuestra casa de estudios, planteó que la pregunta de fondo no es sólo si se necesita una reforma electoral, sino “con qué propósito”. Si el objetivo es fortalecer instituciones democráticas, dijo, debe precisarse cómo; si la intención es limitar avances construidos en décadas, habría que cuestionar su pertinencia.

Estudiantado: “No somos el futuro, somos el presente”
El estudiantado organizador reivindicó el papel de las universidades como espacios de deliberación. “No somos el futuro, somos el presente”, señalaron al convocar a asumir la defensa de la Constitución y la democracia.
El seminario, impulsado por la Sociedad de Estudiantes de Derecho, evidenció el papel del estudiantado de la IBERO como agente de cambio en la conversación pública nacional. En un momento decisivo para la arquitectura democrática del país, las y los jóvens no se limitaron a observar el debate, sino que lo provocaron, convocaron voces clave y colocaron en el centro preguntas de fondo sobre el futuro de la justicia electoral. Desde la universidad, el mensaje fue claro: la democracia también se defiende desde las aulas.

Por: Mariana Domínguez Batis
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