9 DE JUNIO DE 2026
¿Qué retos enfrenta Olinia, el primer auto eléctrico mexicano?: Académico IBERO
PRENSA IBERO
9 DE JUNIO DE 2026
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AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

El Mtro. Enrique Healy, del Departamento de Estudios en Ingeniería, resume los desafíos técnicos y energéticos de México para competir con China
Limitada autonomía, dependencia de baterías importadas y capacidad de la red eléctrica dificultan la competitividad, señala
Apunta que mientras China cuenta con una industria integral de baterías y una matriz energética con mayor participación de energías limpias, México aún depende de combustibles fósiles e insumos extranjeros
El auto eléctrico Olinia, proyecto tecnológico impulsado por el Gobierno de México para desarrollar la movilidad, enfrenta limitantes técnicas y estructurales
De acuerdo con el especialista, los principales desafíos no sólo se encuentran en las características técnicas del vehículo, sino en las condiciones energéticas e industriales del país como: la autonomía estimada del automóvil, la infraestructura de recarga, la dependencia tecnológica del extranjero para la fabricación de baterías y la capacidad de generación eléctrica de México.
"Si la NOM-194 exige sistemas como ABS, bolsas de aire, control de estabilidad y otros dispositivos de seguridad en vehículos ligeros, ¿por qué Olinia requiere una nueva categoría normativa en lugar de demostrar su cumplimiento con los estándares vigentes?", manifestó.
Uno de los aspectos que más preocupa al académico es la autonomía proyectada para el vehículo. Mientras fabricantes chinos han desarrollado autos eléctricos capaces de recorrer entre 300 y 400 kilómetros por carga usando baterías compactas y eficientes, Olinia se plantea como alternativa con un alcance considerablemente menor.
“Un vehículo con una autonomía cercana a los 100 kilómetros obliga a las y los usuarios a realizar recargas frecuentes. Eso incrementa la demanda energética y acelera el desgaste de la batería debido a los ciclos constantes de carga y descarga”, explicó.
Dijo que, aunque México cuenta con reservas de litio, el país no dispone actualmente de una cadena industrial consolidada para extraer, procesar y fabricar baterías de forma competitiva.
Detalló que esto implica depender de importaciones provenientes principalmente de Asia y Estados Unidos para componentes estratégicos.
“Podemos ensamblar el automóvil en México, pero gran parte de los materiales, la tecnología de las baterías y los componentes clave tendrían que importarse, lo que limita la integración nacional del proyecto”, señaló.
El académico también indicó que el sistema eléctrico mexicano ya enfrenta presiones importantes para satisfacer la demanda actual, por lo que una adopción masiva de vehículos eléctricos requeriría inversiones significativas en generación, distribución y almacenamiento de energía.
Según explicó, muchos hogares tampoco cuentan con instalaciones adecuadas para realizar recargas rápidas. Dependiendo del tipo de conexión eléctrica disponible, indicó, una carga completa podría tomar varias horas, reduciendo la practicidad del vehículo para las y los usuarios.
El Mtro. Healy Wehlen subrayó que la movilidad eléctrica sólo genera beneficios significativos cuando la electricidad usada proviene de fuentes limpias, pero en México, la mayor parte de la generación eléctrica sigue dependiendo de combustibles fósiles como gas natural, combustóleo y carbón.
“El vehículo eléctrico no es automáticamente limpio. Si la electricidad con la que se carga proviene de combustibles fósiles, las emisiones simplemente se trasladan de la calle a las centrales de generación”, explicó.
En contraste, acotó que China ha logrado consolidar una posición dominante en el mercado global de vehículos eléctricos gracias a una estrategia desarrollada durante décadas.
“El país asiático controla buena parte de la cadena de suministro de baterías, participa activamente en la extracción y refinación de litio en distintas regiones del mundo y cuenta con una capacidad de generación eléctrica muy superior a la mexicana”, acotó.
Además, abundó que China ha incrementado significativamente la participación de energías renovables, hidroeléctricas y nucleares en su matriz energética, permitiendo que una mayor proporción de sus vehículos eléctricos opere con electricidad de menor impacto ambiental.
Para el especialista, la transición hacia la movilidad eléctrica es necesaria, pero debe acompañarse de una estrategia integral que contemple producción tecnológica, fortalecimiento de la infraestructura eléctrica, desarrollo de proveedores nacionales y expansión de fuentes limpias de energía.
“México necesita avanzar hacia nuevas tecnologías de movilidad, pero también debe construir las condiciones industriales y energéticas que permitan que esos proyectos sean sostenibles, competitivos y realmente beneficiosos para el medio ambiente”, concluyó.
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