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PRENSA IBERO
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• En la estrategia nacional, la Dra. Mónica Ancira, responsable del Observatorio Materno Infantil, señala que se colaboró en la implementación territorial que puede beneficiar a más de 12 millones de niñas y niños • Detalla que la ENAPI prioriza intervenciones en atención prenatal, vacunación, lactancia materna, educación inicial y protección contra la violencia
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

Durante los primeros años de vida, particularmente del nacimiento a los cinco años, el cerebro alcanza un nivel de crecimiento y maduración sin precedentes, en el que se generan hasta un millón de nuevas conexiones neuronales por segundo, configurando la arquitectura cerebral que sostendrá el desarrollo de habilidades de niñas y niños.
Este proceso depende, de manera decisiva, de las experiencias tempranas y de la calidad de los entornos en el que niñas y niños crecen. Es así como, la primera infancia representa la etapa más determinante en la vida de todas las personas y es una de las preocupaciones del
La Dra. Mónica Ancira Moreno, Académica del Departamento de Salud e investigadora responsable del OMI IBERO explicó que las brechas en el desarrollo infantil surgen desde los primeros años, determinadas en gran medida por las condiciones familiares y el entorno en el que crecen niñas y niños.
Por ello, apuntó, la evidencia científica y las experiencias internacionales han demostrado que las inversiones en los primeros años tienen un impacto directo y sostenido en la salud, el aprendizaje, la productividad y la cohesión social.
"Invertir en la primera infancia es una de las estrategias más rentables y eficaces que una sociedad puede emprender, porque genera retornos económicos sostenidos al reducir la delincuencia, aumentar la escolaridad y favorecer la inserción laboral futura".
También impulsa que las capacidades cognitivas y socioemocionales —como la tenacidad, la motivación y la confianza en sí mismos— se desarrollen con mayor solidez en la niñez temprana, para constituir la base del bienestar de las personas y de su participación en las economías productivas y el crecimiento económico a largo plazo.
La calidad de las interacciones, el acompañamiento sensible y los entornos protectores constituyen factores esenciales para el bienestar infantil. Por el contrario, la exposición a contextos de negligencia, violencia, pobreza extrema o estrés prolongado, entre otras circunstancias, pueden comprometer el desarrollo físico, cognitivo y emocional.
De ahí la importancia de que las políticas orientadas a la primera infancia sean integrales, sostenidas, sensibles a los contextos y que incidan en el desarrollo de niñas y niños promoviendo su máximo potencial.
Una de las principales contribuciones de la IBERO en la Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia (ENAPI) 2026–2030 fue la evaluación de su implementación territorial.
Indicó que también realizó un análisis del funcionamiento de la estrategia en los niveles federal, estatal y municipal para identificar los factores que favorecen o limitan su aplicación, con el propósito de fortalecer la nueva versión de esta política pública.
Dijo que la investigación fue desarrollada por un equipo interdisciplinario integrado por especialistas de los Departamentos de Salud y de Derecho y del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE) de la IBERO.
Apuntó que la evaluación de la OMI a la ENAPI usó metodologías de ciencia de implementación, combinando evidencia cuantitativa y cualitativa para conocer las barreras, facilitadores y capacidades institucionales existentes en los distintos territorios.
La ENAPI 2026–2030 identifica las intervenciones más urgentes para garantizar el desarrollo integral de niñas y niños desde el embarazo hasta los cinco años, así como las condiciones necesarias para que esta política pública se implemente con éxito.
Otro de los aportes más relevantes de la IBERO consistió en el ejercicio de priorización de atenciones, mediante el cual se revisaron las acciones contempladas en la Ruta Integral de Atenciones.
Con esto, se determinó cuáles acciones debían considerarse indispensables y cuáles podían implementarse de acuerdo con la capacidad operativa de los estados y municipios. El objetivo: construir una estrategia técnicamente sólida y viable para su ejecución.
La especialista señaló que, como resultado de este proceso, la nueva ENAPI organiza las acciones prioritarias en cuatro grandes dominios: salud y nutrición; educación y cuidados; protección; y bienestar y buen vivir.
De esta forma se establecieron las intervenciones mínimas a las que deben acceder niñas y niños desde la etapa prenatal hasta los cinco años de vida.
La OMI IBERO, explicó, es una iniciativa académica dedicada a generar evidencia científica para fortalecer las políticas públicas en salud, nutrición y desarrollo infantil temprano.
“Usa investigación aplicada, evaluación de programas e incidencia basada en evidencia, el OMI impulsa soluciones que contribuyan a mejorar la vida de las niñas, los niños y sus familias”, refirió.
La Dra. Ancira Moreno detalló que la investigación puso énfasis en la necesidad de adaptar la política pública a las capacidades reales de cada municipio. Entre las acciones identificadas como prioritarias de la ENAPI 2026-2030 destacan:
· Atención prenatal integral
· Parto seguro y respetuoso
· Acceso oportuno a tamices neonatales
· Vacunación completa
· Atención en salud física y mental
· Promoción de la lactancia materna
· Prevención de la malnutrición
· Educación inicial de calidad
· Programas de crianza positiva
· Registro oportuno de nacimiento
· Protección frente a la violencia
· Fortalecimiento de espacios seguros para el juego y el desarrollo infantil
Según la Dra. Ancira, una de las principales aportaciones fue demostrar que no basta con establecer un amplio catálogo de derechos y servicios, sino que es indispensable definir prioridades y mecanismos de coordinación que permitan hacerlos efectivos con los recursos disponibles y con la importancia de fortalecer la gobernanza local.
A partir de la evaluación, dijo que la OMI IBERO desarrolla actualmente un proyecto piloto en Atizapán de Zaragoza para poner en práctica un modelo de implementación basado en mesas municipales de coordinación, mecanismos de seguimiento e indicadores que faciliten la articulación entre instituciones de salud, educación, bienestar, seguridad y protección social.
Para la responsable del OMI IBERO, el principal reto ahora será garantizar que la estrategia cuente con presupuesto suficiente, mecanismos permanentes de evaluación y capacidades institucionales que permitan traducir la política pública en beneficios concretos para más de 12 millones de niñas y niños en México.
También, destacó que uno de los mayores logros del proyecto fue reducir el tiempo que normalmente tarda la evidencia científica en incorporarse a las decisiones públicas, al pasar de la investigación a la política nacional en aproximadamente año y medio.
La ENAPI 2026–2030 representa así un ejemplo de cómo la investigación académica de la IBERO puede incidir directamente en el diseño de políticas públicas, al aportar evidencia para priorizar acciones, fortalecer la coordinación institucional y orientar la implementación territorial de una estrategia nacional dirigida a garantizar el desarrollo integral de la primera infancia.
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