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PRENSA IBERO
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• Investigación de Juan Carlos Angulo, académico de la Licenciatura en Economía, encuentra una relación consistente entre el crecimiento de la producción de aguacate y mayores niveles de extorsión; advierte que los mercados legales altamente rentables también pueden convertirse en fuentes de ingresos para grupos criminales • Aguacate, atractivo para el crimen organizado porque las huertas no pueden “mudarse” fácilmente, explica el académico IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

El auge del aguacate mexicano ha significado mayores exportaciones, inversiones e ingresos para distintas regiones del país, pero su éxito económico también puede atraer a organizaciones criminales interesadas en apropiarse de una parte de esas ganancias mediante extorsiones. Así lo plantea el Dr. Juan Carlos Angulo, académico de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, en el working paper
La investigación analiza datos municipales de México entre 2011 y 2024 y encuentra que los incrementos en la producción de aguacate están asociados de manera consistente con mayores niveles de extorsión. Para comprobarlo, Angulo utiliza tanto registros oficiales de delitos como información de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), lo que permite contrastar los resultados con una fuente menos dependiente de que las víctimas hayan presentado una denuncia.
¿Por qué una huerta de aguacate puede resultar especialmente atractiva para quienes buscan cobrar extorsiones?
La explicación propuesta por el estudio está relacionada con las propias características del cultivo. Establecer un huerto requiere una inversión considerable, los árboles permanecen en un lugar determinado y la producción puede generar ingresos durante muchos años.
A diferencia de otras actividades económicas que pueden trasladarse o cerrarse con mayor facilidad frente a la presión criminal, una plantación de aguacate no puede simplemente cambiar de ubicación. Esto la convierte en una fuente visible y relativamente estable de ingresos sobre la cual un grupo criminal puede intentar imponer cobros recurrentes.
El fenómeno forma parte de lo que en economía se conoce como extracción de rentas: actores criminales buscan apropiarse de una parte de las ganancias generadas por una actividad productiva sin necesariamente participar directamente en ella.
De acuerdo con Angulo, los resultados son compatibles con un escenario en el que las organizaciones criminales no dependen únicamente de mercados ilegales, sino que también buscan obtener recursos de sectores legales altamente rentables.
Para dimensionar el efecto, el investigador toma como referencia un municipio con el nivel promedio de producción de aguacate analizado en el estudio.
Las estimaciones indican que ese nivel de producción está asociado con 1.82 casos adicionales de extorsión en los registros oficiales y con 1.49 víctimas adicionales de extorsión en los datos de ENVIPE.
Frente a los promedios de las muestras utilizadas, estos resultados representan incrementos estimados de alrededor de 59% en los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y de 30% en la ENVIPE.
El investigador también analiza amenazas y secuestros. Sin embargo, en estos delitos los resultados son menos consistentes entre las distintas bases de datos, por lo que la extorsión aparece como el hallazgo más sólido de la investigación.
La investigación adquiere relevancia en un país en el que el aguacate se ha convertido en uno de los productos agrícolas de mayor valor económico.
México fue el mayor productor mundial de aguacate en 2023, con cerca de tres millones de toneladas, de acuerdo con los datos citados en el estudio. Además, el fruto se encuentra entre las tres principales exportaciones agrícolas del país y genera anualmente más de 3 mil millones de dólares en exportaciones.
Desde 2003, la producción también se expandió territorialmente: el número de municipios productores pasó de alrededor de 400 a más de 600 hacia 2020. Actualmente existe producción registrada en 30 de las 32 entidades federativas, aunque Michoacán continúa concentrando una parte importante del sector.
El análisis encuentra además que la relación con la extorsión permanece cuando se estudian municipios donde ya existía presencia documentada de organizaciones criminales antes del periodo analizado, lo que respalda la hipótesis de que estos grupos pueden aprovechar el crecimiento de mercados legales de alto valor para generar ingresos recurrentes.
Para Angulo, los resultados dejan una advertencia que va más allá del caso del aguacate: promover actividades económicas rentables en regiones afectadas por el crimen puede generar beneficios para la población, pero también nuevas oportunidades de extracción de recursos para organizaciones criminales si el crecimiento económico no está acompañado de instituciones capaces de proteger a productores y empresas.
El estudio señala que fortalecer las capacidades locales del Estado, mejorar los mecanismos de denuncia y combatir específicamente las redes de extorsión pueden ser medidas particularmente relevantes en regiones donde crecen rápidamente actividades legales de alto valor.
El caso del aguacate, concluye la investigación, muestra que los efectos de un boom económico no se limitan al empleo, la producción o las exportaciones: en territorios con presencia criminal y capacidades institucionales limitadas, también puede modificar las oportunidades económicas disponibles para el propio crimen organizado.
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