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PRENSA IBERO
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• El estudio, desarrollado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana para Plan International México, documenta que miles de niñas, niños y adolescentes viven procesos prolongados de espera, permanencia e integración parcial en el país • Las y los investigadores advierten que las políticas públicas continúan diseñadas para atender emergencias migratorias temporales, cuando la realidad exige respuestas de largo plazo en educación, salud, protección y bienestar emocional
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

México dejó de ser únicamente un país de tránsito para miles de niñas, niños y adolescentes en situación de movilidad. Hoy también es un territorio donde esperan durante meses o años, reconstruyen sus proyectos de vida, buscan integrarse a nuevas comunidades y enfrentan desafíos que las políticas públicas aún no terminan de reconocer: Esa es la principal conclusión de la investigación "Vivencias y percepciones desde la voz de niñas, niños y adolescentes en situación de movilidad en México", elaborada por Plan International México a partir del documento técnico desarrollado por el
El estudio fue coordinado por Andrea Horcasitas Martínez y Janette Carrillo Díaz, con investigación de Agnes Jiménez Romo (Chiapas), Laura Mora Montañez (Ciudad de México) y Priscilla Gaytán Soto (Chihuahua). La responsable de la investigación por parte de Plan International fue Hiyarime Orozco.
Para construir el diagnóstico, el equipo escuchó directamente a niñas, niños y adolescentes mediante entrevistas, grupos focales, encuestas, ejercicios de dibujo, cartografía social y otras metodologías participativas en Tapachula, Ciudad de México y Ciudad Juárez, tres territorios que representan distintas experiencias de la movilidad humana en México.
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que la movilidad infantil ya no puede entenderse únicamente como un trayecto hacia Estados Unidos. Las y los investigadores documentan que Tapachula funciona como un espacio de contención migratoria; Ciudad de México como un lugar donde las familias reorganizan sus trayectorias y comienzan procesos de permanencia; y Ciudad Juárez como un territorio de espera prolongada e incertidumbre ante el cierre de opciones para cruzar la frontera norte.
Esta nueva realidad transforma profundamente la experiencia de niñas, niños y adolescentes.
La espera afecta la continuidad escolar, la salud emocional, la integración comunitaria y la posibilidad de construir un proyecto de vida, por lo que el estudio sostiene que la movilidad debe analizarse como un proceso marcado por la incertidumbre, la permanencia forzada y la búsqueda de protección, más que como un simple desplazamiento territorial.
La investigación también muestra que los riesgos asociados a la movilidad no concluyen cuando las familias llegan al país.
Durante el trayecto enfrentan hambre, deshidratación, enfermedades, robos, extorsiones, secuestros y violencia. El paso por rutas como el Tapón del Darién aparece de manera recurrente como una de las experiencias más traumáticas para niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, al establecerse en territorio mexicano, los peligros simplemente cambian de forma: Las familias enfrentan incertidumbre jurídica, dificultades para regularizar su situación migratoria, obstáculos para acceder a servicios públicos, discriminación y condiciones de precariedad que prolongan la vulnerabilidad de la infancia en movilidad.
El estudio identifica que las principales causas de la movilidad son la violencia, la inseguridad, la pobreza, la falta de oportunidades y la reunificación familiar. En el caso de población mexicana desplazada internamente, también aparecen el control territorial ejercido por grupos criminales y dinámicas laborales precarias.
Para muchas familias, concluye la investigación, migrar representa una estrategia para sobrevivir más que una decisión libre.
Mientras que muchos niños pequeños desconocen por qué abandonaron su lugar de origen, los adolescentes muestran una comprensión mucho mayor de la violencia o la precariedad que motivó el desplazamiento. Por ello, el estudio subraya la importancia de garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir información adecuada y participar en las decisiones que afectan su vida.
Uno de los aportes más relevantes de la investigación consiste en romper con la visión que presenta a la niñez migrante únicamente como víctima. A través de dibujos, mapas y testimonios, las y los investigadores encontraron que niñas, niños y adolescentes desarrollan estrategias de autoprotección, construyen redes de apoyo y encuentran en la familia, amistades y comunidades elementos fundamentales para enfrentar la movilidad.
No obstante, el estudio advierte que estas redes no sustituyen la responsabilidad del Estado de garantizar protección integral y acceso efectivo a derechos.
Los dibujos y mapas elaborados por las y los participantes permitieron identificar emociones que muchas veces no aparecen en entrevistas convencionales. Miedo, tristeza, nostalgia, cansancio, esperanza y deseos de vivir en un hogar seguro aparecen de manera constante en las representaciones realizadas por niñas, niños y adolescentes. También destacan la importancia de la escuela, el juego, la unidad familiar y la posibilidad de vivir sin violencia.
Por ello, el informe sostiene que escuchar a la niñez no constituye únicamente una decisión metodológica, sino una obligación ética y un componente indispensable para diseñar políticas públicas más pertinentes y sensibles a las distintas experiencias de movilidad.
La investigación concluye que buena parte de las instituciones mexicanas continúan operando bajo un paradigma de emergencia o tránsito temporal, cuando la realidad muestra procesos prolongados de permanencia e integración parcial. Entre las principales brechas identifica dificultades para acceder a educación, salud física y mental, regularización migratoria, protección especializada y atención frente a la violencia y la discriminación, problemas que afectan especialmente a niñas, adolescentes mujeres, menores no acompañados y familias que permanecen largos periodos en México.
Frente a este panorama, el estudio propone fortalecer los sistemas de protección integral; adaptar las políticas públicas a escenarios de permanencia; garantizar el acceso efectivo a educación y salud; priorizar la atención psicosocial; incorporar la voz de niñas, niños y adolescentes en las decisiones que les afectan, y reforzar la prevención de la violencia, la explotación y la discriminación.
En síntesis, la investigación plantea un cambio de paradigma: la niñez en movilidad necesita mucho más que asistencia temporal para continuar su camino. Requiere condiciones para vivir protegida, aprender, sanar, participar y construir un futuro, reconociendo que, para miles de niñas, niños y adolescentes, México ya no es únicamente un país de paso, sino también un lugar donde esperan, permanecen y reconstruyen sus vidas.
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