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PRENSA IBERO
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• En ciencias, la brecha entre estudiantes de mayor y menor nivel socioeconómico alcanza 68 puntos; ese origen explica 12% de la variación en el desempeño, según la Dra. Jimena Hernández Fernández, del Centro INIDE-IBERO. • Casi 7 de cada 10 estudiantes mexicanos no alcanzan el nivel mínimo en matemáticas, y mientras 7% de los alumnos de la OCDE llega a los niveles más altos en ciencias, en México prácticamente ninguno lo logra
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

Estudiantes de 15 años en México mantienen puntajes bajos en ciencia, matemáticas y lectura. En estas dos últimas disciplinas, los resultados más recientes se sitúan por debajo de los alcanzados entre 2009 y 2018, revela el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Para la Dra. Jimena Hernández Fernández, académica de tiempo completo de la Universidad Iberoamericana (IBERO), adscrita al Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (INIDE)
La especialista en política educativa de nuestra casa de estudios llamó a mirar no solo el promedio nacional sino una de las principales dificultades del sistema educativo mexicano: la enorme distancia entre quienes tienen mejores condiciones socioeconómicas y quienes enfrentan mayores carencias.
En ciencias, explicó, la diferencia entre los estudiantes del estrato socioeconómico más aventajado y los de menores recursos alcanza 68 puntos en los resultados de 2025. La propia OCDE confirma que esa brecha se mantuvo estable en México entre 2015 y 2025 y que el nivel socioeconómico explica 12% de la variación en el desempeño en ciencias.
La Dra. Hernández destacó que hay un dato estructural especialmente importante para México: 30% de las y los estudiantes se ubica en el cuartil socioeconómico más bajo de la distribución internacional. Es decir, no estamos hablando sólo de desigualdad dentro de México: una proporción muy importante del estudiantado mexicano se encuentra entre las y los jóvenes con mayores desventajas socioeconómicas de todos los sistemas participantes.
La desigualdad también aparece cuando se observa quién logra llegar a los niveles más altos de desempeño en la prueba y quién permanece en los niveles inferiores.
Destacó que el promedio de los países que participa en PISA tienen alrededor de un 8% de sus estudiantes en el nivel más alto de desempeño en ciencias alrededor de 7% de los estudiantes alcanza los niveles superiores en promedio en la OCDE, 6% en lectura y 8.5 % en matemáticas mientras que en México prácticamente no hay estudiantes en esos niveles.
En México, apuntó, estamos en alrededor de 0.2% de representación de estudiantes los niveles 5 o 6 en ciencias, matemáticas y lectura casi ningún alumno mexicano alcanzó los niveles 5 o 6.
En el extremo contrario, señaló, casi siete de cada 10 estudiantes mexicanos no alcanzaron el nivel mínimo en matemáticas, mientras que aproximadamente la mitad quedó por debajo de ese umbral en lectura y ciencias.
La brecha de género mexicana en ciencias es particularmente llamativa y va en sentido contrario al promedio de la OCDE. Las estudiantes obtuvieron en promedio 407 puntos y los estudiantes 420, una diferencia de 13 puntos a favor de los hombres.
En el promedio de la OCDE esa brecha prácticamente no existe en ciencias: 483 puntos para las mujeres y 481 para los hombres. Por ello la propia OCDE identifica la diferencia mexicana como una de las brechas de género en ciencias más grandes entre los sistemas participantes.
Aquí identificamos un tema preocupante pues la fotografía da cuenta de un sistema que reproduce desventajas para que las mujeres nos dediquemos por ejemplo a áreas profesionales de STEAM que generalmente también son mejor pagadas, agregó.
Uno de los aspectos que más preocupa a la Dra. Hernández Fernández es la caída de la competencia lectora y su impacto en el desarrollo futuros de las juventudes mexicana. Explicó que necesitamos indagar acerca de y su posible relación con la transformación de las prácticas de aprendizaje en un entorno dominado por las pantallas y la inteligencia artificial.
También la Dra. Hernández destacó la necesidad de intervenir a tiempo para lograr que las juventudes puedan desarrollar lectura de comprensión y pensamiento crítico, lo cual califica como indispensable para poder aprender a lo largo de la vida.
La académica consideró que hay un proceso más amplio de “desvinculación con la lectura” y advirtió que el uso de chatbots pudiera afectar la comprensión cuando estudiantes dejan de consultar las fuentes directamente y recurren a interpretaciones generadas por estas herramientas.
Esto no significa que PISA demuestre que la inteligencia artificial sea responsable de la caída de la lectura. La Dra. Hernández Fernández recalcó que el desafío está en no permitir que las herramientas de inteligencia artificial sustituyan el proceso cognitivo de las y los estudiantes.
“Si nos saltamos esa parte del desarrollo no sólo va a afectar a la lectura, sino la habilidad de comprender y aplicar otros conocimientos”, advirtió la investigadora.
Desde su perspectiva, la consulta y análisis de fuentes directas son fundamentales para desarrollar pensamiento crítico y construir una opinión propia.
La incorporación de la inteligencia artificial no ocurre en igualdad de condiciones. Señaló que algunos estudiantes todavía no usan estas herramientas por falta de acceso a dispositivos tecnológicos, mientras que los jóvenes de sectores socioeconómicos más favorecidos tienen mayores posibilidades de acceder a ellas.
Por ello, consideró que los sistemas educativos intervengan durante las etapas de formación de habilidades y competencias para garantizar que las y los estudiantes desarrollen capacidades fundamentales independientemente de la inteligencia artificial es necesario de manera generalizada.
No se trata de estar en contra de la inteligencia artificial, sino de evitar que se convierta en un sustituto de la atención, comprensión, el esfuerzo, la comprensión y el pensamiento propio”, acotó.
México no es el único país que está retrocediendo. Indicó que nuestro país mantiene resultados considerablemente inferiores al promedio de la OCDE y enfrenta una desigualdad socioeconómica que condiciona fuertemente las oportunidades de aprendizaje.
Para Hernández Fernández, los resultados de PISA 2025 representan un momento crucial para intervenir: no sólo para elevar los puntajes, sino para reducir las brechas y asegurar que estudiantes desarrollen de forma autónoma las capacidades de leer, comprender, analizar y cuestionar.
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