8 DE JUNIO DE 2026
Pasamos más de un mes al año en redes sociales; neurocientífico IBERO alerta sobre efectos en la atención
PRENSA IBERO
8 DE JUNIO DE 2026
PRENSA IBERO
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Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional

Una persona puede consumir entre 360 y 480 contenidos diarios, una dinámica que favorece la dispersión y dificulta la reflexión profunda, señala el Dr. Alejandro Tapia
Advierte que la inteligencia artificial puede fortalecer las capacidades cognitivas si se usa para cuestionar, analizar y crear conocimiento, pero no cuando sustituye el pensamiento propio
Las redes sociales están transformando la manera en que las personas prestan atención, procesan información y construyen su percepción de la realidad. Una persona pasa hasta 34 días al año desplazándose entre publicaciones, videos y mensajes breves, advirtió el
Durante su participación en TEDx IBERO, el académico del Departamento de Salud explicó que las personas pasan en promedio entre tres y cuatro horas diarias en redes sociales y dedican alrededor de 30 segundos a cada contenido que observan.
Esto significa que una persona puede consumir entre 360 y 480 publicaciones al día.
“Le estamos dando un mensaje y estamos entrenando a nuestro cerebro a que reciba, consuma información y la elimine”, afirmó.
A su juicio, esta dinámica favorece la búsqueda de contenidos simples, breves y altamente emocionales, mientras disminuye la disposición para profundizar en temas complejos que requieren análisis y pensamiento crítico.
Tapia explicó que el cerebro humano está diseñado para interpretar información, resolver problemas y construir significado. Sin embargo, la sobreexposición a estímulos digitales modifica la forma en que las personas interactúan con el conocimiento.
“El cerebro está diseñado para entender y resolver problemas. Hoy buscamos información sencilla y simple”, señaló.
El especialista ilustró esta idea mediante ejemplos de percepción visual y funcionamiento cerebral para mostrar que la realidad no depende únicamente de los hechos externos, sino también de la interpretación que realiza cada persona.
“La realidad no es lo que está ocurriendo. La realidad es lo que su cerebro y su mente están interpretando de lo que está ocurriendo”, sostuvo.
El académico también abordó los efectos de la inteligencia artificial sobre las capacidades cognitivas.
Explicó que investigaciones recientes muestran que cuando las personas delegan completamente sus procesos de razonamiento a estas herramientas, disminuye la actividad asociada a tareas cognitivas complejas. Sin embargo, cuando utilizan la IA para contrastar ideas, formular preguntas y construir conocimiento, el efecto puede ser positivo.
“Cuando interactuamos con la inteligencia artificial, nuestro cerebro potencia sus habilidades”, afirmó.
Asimismo, destacó que prácticas como la meditación contribuyen a fortalecer la conectividad neuronal, reducir la reactividad emocional y desarrollar una mayor conciencia de uno mismo.
Para Tapia, el principal desafío de la era digital no consiste en rechazar la tecnología, sino en aprender a utilizarla sin perder la capacidad de reflexión.
En un entorno saturado de estímulos, sostuvo, la atención se ha convertido en uno de los recursos más valiosos para preservar la autonomía intelectual y la identidad personal.
“Ahí está su ser, ahí está su identidad. Y esto no se los da ninguna red social, ninguna inteligencia artificial. Esto lo da la conciencia y la presencia”, concluyó.
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