PRENSA IBERO
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9 DE ABRIL DE 2026
Por: Mtro. Enrique Healy Wehlen, académico de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, en colaboración con los alumnos Eduardo Lagarda e Iker González
AUTOR

México no enfrenta una transición energética: enfrenta un problema de escala. No es un problema de tecnología ni de voluntad política, sino de magnitud física.
Hoy, el país cuenta con apenas 3,300 turbinas eólicas. Mantener sus emisiones actuales hacia 2050 implicaría multiplicar por diez la infraestructura existente.
La idea de transición energética sugiere un proceso gradual de sustitución tecnológica. Sin embargo, los datos muestran algo distinto: el desafío no es sólo cambiar fuentes de energía, sino construir la infraestructura necesaria a una escala sin precedentes.
Incluso si México se propusiera únicamente mantener sus emisiones actuales de dióxido de carbono (179 millones de toneladas de CO₂ al año) hacia 2050 —sin reducirlas— tendría que expandir de manera masiva su infraestructura eléctrica limpia. En un contexto de creciente demanda energética, esto implicaría instalar decenas de miles de turbinas eólicas adicionales, una cifra que revela la verdadera dimensión del desafío energético nacional.
1.- Situación actual del sistema energético en México: (Gráfica # 1)
El punto de partida: un sistema dependiente del gas natural
Hoy, México genera alrededor de 350 TWh de electricidad al año, de los cuales cerca del 77% proviene de fuentes fósiles, principalmente gas natural. Esta estructura no es marginalmente fósil: es un sistema que depende de los hidrocarburos para operar todos los días.
Como resultado, el sector eléctrico emite aproximadamente 179 millones de toneladas de CO₂ anuales, una cifra que refleja la profunda dependencia energética del país.

2.- Demanda proyectada a 2050 bajo la estructura actual
La inercia hacia 2050: más energía, más emisiones (Gráfica # 2)
Bajo la estructura actual, la demanda eléctrica en México podría alcanzar los 500 TWh hacia 2050. Si este crecimiento se sostiene con la misma matriz energética, la generación fósil aumentaría hasta aproximadamente 364 TWh, lo que implicaría un incremento cercano a 145 TWh respecto a los niveles actuales.
En este escenario, las emisiones del sector eléctrico no disminuirían: se elevarían hasta alrededor de 230 millones de toneladas de CO₂ al año, profundizando el vínculo del país con los combustibles fósiles.
A esto se suma un factor adicional: la generación hidroeléctrica enfrenta un crecimiento limitado, asociado a la creciente escasez hídrica, lo que reduce aún más el margen de maniobra del sistema eléctrico.
En otras palabras, de mantenerse la estructura actual, México no solo no reduciría sus emisiones, sino que las incrementaría de forma significativa, en línea con las tendencias internacionales de crecimiento energético.

3.- Escenario de estabilización de emisiones
Si se limita la generación con gas natural a niveles actuales (222 TWh), el crecimiento de la demanda deberá cubrirse con energías limpias.
Esto significa que la energía adicional deberá provenir de fuentes renovables.
Entonces al 2050:
500 TWh Totales – 222 TWh Gas natural – 53 TWh correspondientes a otras fuentes no renovables (carbón, combustóleo y nuclear) = 225 TWh (Renovable)
Pero ya existen 69 TWh renovables actuales.
Por lo tanto, el déficit es: 225 TWh – 69 TWh = 156 TWh, una magnitud coherente con el crecimiento total de la demanda proyectada.
4.- Expansión requerida con energía eólica
Si se planteara que esta expansión se cubra únicamente con energía eólica, México tendría que multiplicar por más de ocho veces su generación actual en este rubro. Hoy, la energía eólica produce cerca de 20 TWh al año; alcanzar los niveles requeridos implicaría superar los 156 TWh anuales.
5. Interpretación (gráfica # 3).
Cada 20 TWh de energía eólica evita aproximadamente 9 millones de toneladas de CO₂ al año
Este crecimiento permitiría compensar el aumento de la demanda sin incrementar emisiones.

Este cálculo, sin embargo, parte de un supuesto conservador: que la demanda eléctrica adicional proviene únicamente del crecimiento natural del país. No considera un elemento central en la discusión contemporánea: la electrificación del transporte.
Los autos eléctricos no consumen gasolina, pero sí electricidad, y esa electricidad debe generarse adicionalmente.
6.- La electrificación del transporte en México al 50%: más presión sobre un sistema ya insuficiente
La electrificación del transporte no elimina el problema energético: lo traslada al sistema eléctrico.
6.1-Tamaño del parque vehicular en México:
(Esto es consistente con cifras del INEGI y tendencias de motorización).
6.2- Consumo promedio por vehículo eléctrico:
Un EV típico consume: 0.15 – 0.20 kWh/km
**Kilometraje promedio en México:
6.3- Nuevo escenario
15 millones × 2.3 MWh/año = 34.5 TWh/año (≈ 5,700 turbinas)
Resultado: Electrificar tan sólo 50% del parque vehicular implicaría instalar aproximadamente 5,700 turbinas eólicas adicionales, únicamente para abastecer el consumo de los vehículos eléctricos.
Total: 25,740 + 5,700 = 31,440 turbinas eólicas.
Esto representa aproximadamente diez veces la infraestructura eólica instalada actualmente.
- Alemania cuenta con más de 29,000 turbinas eólicas.
Electrificar el transporte no reduce emisiones automáticamente: primero incrementa la demanda eléctrica, y solo las reduce si esa electricidad es limpia. En un sistema dependiente del gas natural, esto puede traducirse en mayores emisiones indirectas si no se expande simultáneamente la generación limpia.
7.- Alternativa Fotovoltaica:
La energía solar ha crecido rápidamente en México:
Para cubrir 156 TWh (demanda adicional al 2050) exclusivamente con energía solar:
Esto muestra que, aunque la energía solar es clave, su despliegue masivo no solo depende de tecnología, sino también de espacio, materiales y capacidad de instalación a gran escala.
La discusión energética en México ha tendido a centrarse en metas porcentuales y compromisos internacionales, pero rara vez se traduce en requerimientos físicos concretos: cuánta energía adicional se necesita, cuánta infraestructura debe construirse y en qué plazos.
Cuando estos elementos se ponen sobre la mesa, la narrativa de una transición gradual y ordenada comienza a desdibujarse.
México no está ante una transición energética. Está frente a una transformación que aún está lejos de la escala requerida. Cuando los números se traducen en infraestructura real —turbinas, redes y territorio— la narrativa cambia: no se trata de sustituir energía, sino de multiplicarla a una escala sin precedentes.
8.- Conclusión Técnica:
El análisis muestra que el reto energético de México no es incremental, sino estructural. No se trata de sustituir tecnologías existentes, sino de construir una nueva base energética a una escala sin precedentes.
Incluso en el escenario más conservador, el país requerirá multiplicar varias veces su infraestructura renovable, en un contexto de creciente demanda y alta dependencia del gas natural. La electrificación del transporte, lejos de resolver el problema por sí sola, incrementa la presión sobre un sistema que ya es insuficiente.
México no enfrenta una transición energética convencional. Enfrenta un problema de escala física.
Para dimensionarlo con claridad: el país necesitaría construir, en términos energéticos, un sistema renovable equivalente al de Alemania —uno de los más avanzados del mundo— simplemente para mantener sus niveles actuales de emisiones.
El reto no es cambiar la energía en México.
El reto es construirla.
*Las estimaciones presentadas se basan en supuestos promedio de generación y eficiencia, por lo que deben interpretarse como órdenes de magnitud y no como valores exactos.
Por: Mtro. Enrique Healy Wehlen, académico de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, en colaboración con los alumnos Eduardo Lagarda e Iker González
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