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• Aunque el Mundial despertó el interés de millones de personas que antes no seguían el futbol, ese entusiasmo no llegará por sí solo al futbol femenil; hará falta inversión, mejores estrategias de marca, mayor visibilidad y un compromiso real de instituciones, medios y patrocinadores
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

El Mundial de 2026 logró algo que parecía difícil: convertir a millones de personas que normalmente no seguían el futbol en aficionados y aficionadas temporales. Las redes sociales se llenaron de publicaciones de personas que hablaron del "fin de su era FIFA's", lamentando la eliminación de México y confesando que, por primera vez, entendieron la emoción que despierta este deporte.
Ahora que la Selección Mexicana Femenil se prepara para buscar en noviembre su clasificación rumbo al Mundial de Brasil 2027, surge una pregunta inevitable: ¿esa nueva afición seguirá apoyando al futbol o todo terminará cuando pase la euforia mundialista?
Para la Mtra. Claudia Arruñada, profesora de la Licenciatura en Mercadotecnia de la Universidad Iberoamericana, el Mundial dejó una oportunidad histórica para fortalecer el futbol femenil, pero convertir ese momento en un crecimiento sostenido dependerá de mucho más que campañas publicitarias.
"El Mundial rompió hitos de audiencia en México y despertó nuevamente el gusto por el deporte entre hombres, mujeres e infancias. Esa inercia existe y es muy interesante, pero pensar que automáticamente se traducirá en un beneficio para la Selección Femenil sería un error analítico", explicó.
La especialista señala que el éxito del futbol femenil depende de una construcción mucho más amplia en la que participan federaciones, medios de comunicación, patrocinadores, plataformas de transmisión, gobiernos y la propia industria deportiva.
Arruñada reconoce que existen señales alentadoras. A nivel internacional, el consumo del futbol femenil continúa aumentando y torneos como la Eurocopa Femenil han registrado cifras históricas de audiencia.
Además, estudios internacionales muestran que los deportes femeniles de alto rendimiento generan cada vez mayores ingresos y atraen a nuevas audiencias.
Sin embargo, advierte que todavía persisten importantes brechas económicas:
"Muchos clubes siguen operando con pérdidas. No es que el futbol femenil no tenga potencial; también influye que todavía no recibe la misma inversión ni la misma inyección de capital que el futbol varonil".
A ello se suman desigualdades en salarios, patrocinios, infraestructura y oportunidades de desarrollo que siguen limitando el crecimiento del deporte.
En las últimas semanas, las redes sociales de la Selección Mexicana Femenil comenzaron a invitar a la afición a "no guardar la playera" y acompañar al equipo rumbo al proceso clasificatorio para Brasil 2027.
Para la académica, esta puede ser una excelente oportunidad de mercadotecnia, siempre y cuando se abandone la lógica de campañas superficiales:
"Es momento de construir realmente qué significa el futbol femenil y qué hay detrás de él, más allá de romantizaciones o del famoso pinkwashing, donde simplemente se pinta todo de rosa para impulsar una estrategia comercial".
Considera que las campañas deberían mostrar el trabajo, los desafíos y el alto rendimiento de las futbolistas, en lugar de recurrir únicamente a mensajes de inspiración o empoderamiento.
Otro de los desafíos, advirtió la docente será mantener vivo el interés del público.
Arruñada recordó que Netflix ya anunció acuerdos para transmitir el Mundial Femenil de 2027 en algunos mercados como Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, además de producir contenido documental sobre las selecciones.
No obstante, advirtió que la disponibilidad de los partidos sigue siendo un factor decisivo: "La afición puede estar muy interesada, pero si no alimentamos ese interés y no facilitamos el consumo, la emoción poco a poco se va apagando."
Por ello considera fundamental que las televisoras y las plataformas digitales abran espacios para transmitir los encuentros con la misma facilidad con la que millones de personas siguieron el Mundial varonil.
La especialista también considera que las autoridades deportivas y las instituciones públicas pueden aprovechar el impulso que dejó el Mundial, pero advierte que los esfuerzos no deben quedarse en acciones aisladas. Reconoce iniciativas recientes para visibilizar el futbol femenil, como campañas institucionales o actividades promocionales, pero considera que todavía resultan insuficientes:
"No basta con presentar una imagen bonita o una campaña emotiva. Es necesario asumir que todavía existen desigualdades importantes y trabajar para reducirlas con inversión, mejores condiciones laborales y una verdadera estrategia de desarrollo".
En ese sentido, hizo un llamado a que Federación Mexicana de Futbol, patrocinadores, gobiernos y empresas sumen esfuerzos para construir una estructura que fortalezca al futbol femenil de manera permanente.
Más allá de la cancha, Arruñada considera que el Mundial dejó otra enseñanza importante: el deporte permite comprender fenómenos sociales complejos.
Desde los debates geopolíticos hasta la violencia doméstica asociada con algunos resultados deportivos, pasando por las conversaciones sobre igualdad de género, el futbol refleja dinámicas que van mucho más allá del espectáculo: "Todo es político. El futbol también lo es. Puede convertirse en una forma de acercar estos temas a la sociedad desde experiencias cotidianas que las personas entienden y viven”.
A su juicio, esa capacidad de conectar con públicos masivos representa una oportunidad para explicar temas como la perspectiva de género desde ejemplos concretos y alejados de la polarización.
La académica explicó que este tipo de fenómenos forman parte de la formación que reciben las y los estudiantes de la Licenciatura en Mercadotecnia de la IBERO.
Asignaturas como Comunicación Integral para Mercadotecnia, Mercadotecnia Estratégica, Mercadotecnia para Grupos Específicos, Relaciones Públicas y Mercadotecnia Deportiva analizan casos reales para comprender cómo se construyen las marcas, cómo evolucionan las audiencias y cómo diseñar estrategias de comunicación responsables y con impacto social.
A partir de fenómenos como el Mundial, el alumnado aprende a desarrollar campañas, segmentar públicos, evaluar estrategias comerciales y comprender que las grandes competencias deportivas también representan espacios donde convergen la economía, la comunicación, la política y la construcción de una sociedad más equitativa.
La Universidad Iberoamericana también contribuye a rescatar la historia de quienes abrieron camino décadas atrás. A través de la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero y de la investigación de la Dra. María de María Campos, la IBERO preserva la memoria del Mundial femenil de 1971, celebrado en México y cuya final reunió a más de 110 mil personas en el Estadio Azteca, un capítulo histórico que permaneció durante años fuera de la narrativa oficial del futbol.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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