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PRENSA IBERO
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• El Dr. Ricardo Ortega Soriano, Director del Departamento de Derecho, advirtió que ejercer el periodismo en el país implica enfrentar presiones provenientes del poder político, actores privados, grupos criminales y, cada vez más, mecanismos jurídicos y digitales capaces de inhibir la libertad de expresión
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

“No hay democracia posible sin una conversación pública, libre, informada y sin miedo”, afirmó el Dr. Ricardo Ortega Soriano, Director del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, al señalar que hablar de libertad de expresión en México está lejos de ser una discusión abstracta. Durante la apertura del seminario “Derecho y comunicación en la era digital: plataformas, libertades y democracia”, realizado en la IBERO, el académico sostuvo que las presiones que enfrenta el periodismo provienen de distintos frentes: el poder político, actores privados, grupos criminales y dinámicas que operan en el espacio digital.
Y es que actualmente, señaló el académico, ejercer el periodismo puede significar incluso poner en riesgo la vida.
Ortega recordó que el informe Estructuras del silencio, de ARTICLE 19, documentó 451 agresiones contra la prensa en México durante 2025, lo que equivale, de acuerdo con la organización, a una agresión aproximadamente cada 20 horas.
Para el Director del Departamento de Derecho, estas condiciones no afectan únicamente a quienes ejercen el periodismo, sino que tienen repercusiones sobre la conversación pública y la democracia.
Las agresiones físicas no constituyen, advirtió, la única forma de presión. Ortega llamó la atención sobre las demandas estratégicas contra la participación pública, procesos legales, frecuentemente relacionados con reclamaciones por daño moral, que pueden exigir cantidades desproporcionadas y convertirse en mecanismos de desgaste para periodistas y medios.
De acuerdo con lo expuesto por el académico, el problema aparece cuando herramientas jurídicas legítimas dejan de utilizarse para reparar una afectación y se convierten en una forma de intimidar a quien informa o participa en asuntos de interés público.
El reto para el Derecho, agregó, consiste precisamente en establecer límites que permitan proteger derechos como la privacidad, reputación y dignidad de las personas sin producir un efecto inhibidor sobre la crítica, el periodismo y el debate público.
“La línea entre proteger derechos y silenciar voces es delgada y trazarla bien es una tarea eminentemente jurídica”, sostuvo.
A las amenazas que ya enfrenta el periodismo se suman las transformaciones provocadas por las plataformas digitales, los algoritmos y la inteligencia artificial, temas que también formaron parte de las discusiones del seminario.
La Dra. Lidia Camacho Camacho, Presidenta de la Academia Mexicana de la Comunicación, planteó que los desafíos actuales obligan a Derecho y Comunicación a trabajar conjuntamente ante preguntas cada vez más complejas: ¿cómo combatir la desinformación sin convertir ese objetivo en censura?, ¿cómo proteger la privacidad sin restringir el derecho a la información?, ¿qué responsabilidades deben asumir las plataformas digitales y cómo regular la IA sin frenar la innovación?
Camacho destacó que las plataformas ya modificaron profundamente la manera en que las personas se informan, debaten y participan en la vida pública, mientras que la inteligencia artificial está transformando nuevamente ese ecosistema. Por ello, consideró necesario discutir cuáles deben ser sus límites, responsabilidades y garantías.
Por su parte, el Mtro. Arturo Pueblita Fernández, Presidente del Consejo General de la Abogacía Mexicana, señaló que la comunicación ha adquirido un peso creciente en la construcción de narrativas políticas y consideró necesario analizar conjuntamente el uso de algoritmos, inteligencia artificial y redes sociales dentro de las dinámicas de poder.
El encuentro reunió a especialistas de la comunicación y el Derecho para discutir durante sus distintas mesas asuntos como libertad de expresión, privacidad, desinformación, responsabilidad de plataformas, inteligencia artificial y comunicación política.
Para Ortega Soriano, abrir este tipo de espacios responde al compromiso de la IBERO de involucrarse en los problemas del país desde el rigor académico y el diálogo plural.
“No hay democracia posible sin una conversación pública, libre, informada y sin miedo”, concluyó.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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