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• El tratado sigue vigente y será revisado anualmente; el mayor riesgo es la incertidumbre para nuevos proyectos de inversión, explica el Dr. Gerardo Herrera del Departamento de Estudios Empresariales
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La negativa del gobierno de Estados Unidos a renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no representa una ruptura del acuerdo comercial ni el cierre de las fronteras económicas entre ambos países, pero sí abre un periodo de incertidumbre que podría frenar inversiones y retrasar proyectos estratégicos, advirtió el Dr. Gerardo Herrera, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana.
El especialista explicó que el escenario que comenzó a delinearse mantiene vigente el tratado, aunque sujeto a revisiones anuales hasta que las tres naciones alcancen un nuevo acuerdo o, en el peor de los casos, hasta 2036.
"La noticia importante es que el tratado no se cancela. No se renueva, pero tampoco desaparece. Sigue vigente bajo un esquema de revisión anual, por lo que no estamos frente a una ruptura comercial", señaló.
Aunque descartó un escenario catastrófico, Herrera reconoció que la revisión permanente genera un ambiente poco favorable para nuevas inversiones, ya que las empresas difícilmente comprometerán grandes proyectos cuando cada año exista incertidumbre sobre las reglas comerciales.
"No es el escenario ideal. La revisión anual pone en pausa muchos proyectos de inversión porque las empresas necesitan certeza jurídica para planear a largo plazo", explicó.
A ello se suma que permanecen algunos aranceles sobre productos mexicanos que, en condiciones normales de un tratado comercial plenamente vigente, no deberían existir.
Sin embargo, el académico subrayó que México enfrenta este escenario desde una posición económica sólida.
Recordó que, tan sólo en mayo, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos alcanzaron cerca de 70 mil millones de dólares, alrededor de 24 por ciento más que en el mismo mes del año anterior.
"Es un escenario negativo, pero llegamos fortalecidos. No estamos entrando a esta etapa desde una posición de debilidad, sino con una relación comercial que atraviesa uno de sus mejores momentos", destacó.
Para Herrera, la decisión de mantener el tratado en revisión responde mucho más a prioridades políticas del gobierno estadounidense que a una falta de interés económico.
Explicó que las empresas y cámaras empresariales de Estados Unidos continúan respaldando ampliamente el acuerdo comercial porque también obtienen beneficios de la integración económica con México.
"Quien compra diariamente miles de millones de dólares en productos mexicanos no es el gobierno estadounidense, sino su industria. El sector empresarial de Estados Unidos quiere mantener el tratado."
El académico recordó que la revisión del tratado no analiza únicamente temas comerciales.
También forma parte de una negociación más amplia que involucra seguridad, migración y la relación bilateral entre ambos gobiernos.
Actualmente, explicó, la disminución de la presión migratoria ha desplazado la atención hacia los temas comerciales y de seguridad.
Ante este panorama, Herrera consideró que México debe acelerar la diversificación de sus mercados internacionales para reducir su dependencia económica de Estados Unidos.
Si bien celebró la reciente modernización del acuerdo comercial con la Unión Europea y el interés creciente de inversionistas de otras regiones, reconoció que sustituir parcialmente la relación con Estados Unidos requerirá varios años.
"La integración comercial con Estados Unidos tomó cerca de tres décadas. Diversificar nuestros mercados también será un proceso de largo plazo, pero ya no puede seguir postergándose."
Aunque el esquema de revisión anual podría extenderse hasta 2036, Herrera estimó que existen altas probabilidades de alcanzar un acuerdo mucho antes.
Explicó que el calendario político estadounidense podría modificar las condiciones de negociación después de las elecciones intermedias o con la llegada de una nueva administración presidencial.
"No creo que vayamos a permanecer diez años en este escenario. Es mucho más probable que las condiciones políticas cambien antes y permitan avanzar hacia un nuevo acuerdo."
Respecto a la posibilidad de que un eventual gobierno demócrata facilite las negociaciones, el especialista pidió evitar interpretaciones simplistas.
Explicó que muchos aspectos técnicos del tratado permanecerían sin importar quién gobierne Estados Unidos, mientras que la principal diferencia estaría en la voluntad política para alcanzar consensos.
"No necesariamente depende de si gobiernan demócratas o republicanos; dependerá mucho del liderazgo y de la disposición política de quien llegue a la Casa Blanca."
Herrera también observó un cambio importante en el discurso del gobierno mexicano.
Mientras al inicio de las tensiones comerciales predominaban declaraciones más confrontativas, actualmente prevalece un tono mucho más conciliador que busca mantener abiertas las negociaciones.
Incluso, dijo, la propia Presidencia ha insistido en explicar que el tratado no fue cancelado, sino que permanece vigente bajo revisión.
Aunque algunas voces, incluido el exsecretario de Economía Ildefonso Guajardo, consideran que México debería adoptar una postura más firme frente a Washington, Herrera tiene una lectura distinta.
"Más que entreguista, México está siendo realista. Tal vez no sea el tratado ideal, pero sí puede ser el mejor acuerdo posible dadas las condiciones políticas actuales."
Uno de los principales indicadores que respaldan esta interpretación, señaló el académico, es el comportamiento del tipo de cambio.
Pese al anuncio estadounidense, el peso mexicano prácticamente no registró movimientos relevantes.
"Si realmente existiera alarma en el mundo financiero, lo primero que veríamos sería una fuerte depreciación del peso. Eso no ocurrió porque los mercados ya descontaban esta decisión."
Finalmente, Herrera advirtió que, aunque el presidente Donald Trump suele modificar algunas de sus posiciones, sería un error minimizar sus anuncios.
"Muchas veces se piensa que terminará dando marcha atrás, pero también ha cumplido decisiones importantes. Lo más prudente es tomar en serio sus anuncios y prepararse para negociar bajo ese escenario."
Para el académico de la IBERO, el reto inmediato consiste en preservar la integración comercial construida durante tres décadas mientras México aprovecha este periodo de incertidumbre para diversificar sus mercados y reducir su dependencia económica de Estados Unidos.
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