1 DE JUNIO DE 2026
Mundial 2026: entre la fiesta del futbol y las tensiones de América del Norte
PRENSA IBERO
1 DE JUNIO DE 2026
PRENSA IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

México llega con más dudas que entusiasmo ciudadano; EU enfrenta la politización del torneo y Canadá busca proyectar una identidad propia
Académicos advierten que los beneficios económicos podrían concentrarse en FIFA y grandes corporaciones, mientras los costos recaen en gobiernos y ciudadanía
A menos de un mes de que inicie la Copa Mundial de la FIFA 2026, el ambiente en los tres países anfitriones dista mucho de la narrativa de unidad y celebración que suele acompañar a los grandes eventos deportivos.
Académicos de México, Estados Unidos (EU) y Canadá coincidieron en que

Durante la mesa “¿Vamos o no vamos la Mundial 2026?” realizada en la Universidad Iberoamericana (IBERO), señalaron que el Mundial no sólo debe analizarse desde el espectáculo deportivo, sino como un fenómeno económico, urbano y político que refleja las realidades de cada país sede.
En el caso de México, el Dr. Sergio Varela, de la UNAM, opinó que, aunque históricamente los mundiales de 1970 y 1986 se convirtieron en auténticas celebraciones nacionales, hasta ahora el torneo de 2026 no genera el mismo entusiasmo popular.
Indicó que las obras de remodelación, los problemas de movilidad, el aumento de precios en el futbol mexicano y la percepción de que la FIFA controla buena parte de los beneficios económicos han provocado malestar entre distintos sectores de la población.

Además, advirtió sobre procesos de exclusión económica alrededor de las sedes mundialistas. Comerciantes, trabajadores informales y habitantes de zonas cercanas a los estadios podrían enfrentar restricciones derivadas de los acuerdos comerciales que exige la FIFA para la organización del evento.
En EU, el Dr. Stephen Andon, de Montclair State University, señaló que la Copa del Mundo se desarrollará en un contexto marcado por el regreso de Donald Trump a la presidencia, las tensiones migratorias y una profunda polarización social.
Apuntó que el Mundial representa una oportunidad para fortalecer la influencia estadounidense dentro del futbol internacional, pero existe el riesgo de que el evento sea utilizado como plataforma política.

Dijo que persisten cuestionamientos sobre los beneficios económicos para las ciudades anfitrionas, pues diversos gobiernos locales han destinado recursos públicos para infraestructura y servicios, mientras crecen las dudas sobre si la derrama económica compensará dichas inversiones.
El Dr. Matthew Hawkins, de Carleton University, indicó que el Mundial coincide con un momento de fortalecimiento de la identidad nacional canadiense y con el crecimiento deportivo de su selección. Sin embargo, señaló que el país vive debates relacionados con vivienda, desigualdad y exclusión social.
Acotó que la organización del torneo ha abierto discusiones sobre el posible desplazamiento de personas en situación de calle y sobre el uso de recursos públicos en un contexto de crisis habitacional.
Al mismo tiempo, refirió que las autoridades canadienses buscan proyectar una imagen internacional de diversidad y multiculturalismo.
A pesar de las críticas, los especialistas coincidieron en que una actuación destacada de los representativos de México, EU o Canadá podría transformar temporalmente el ánimo ciudadano y convertir el Mundial en la fiesta colectiva que hoy parece lejana.
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