25 DE MAYO DE 2026
Modernización del acuerdo con la UE exige a México entender al consumidor europeo: experta IBERO
PRENSA IBERO
25 DE MAYO DE 2026
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Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional

La Dra. Érika Ruiz Sandoval advierte que el mercado europeo opera bajo reglas, hábitos de consumo y estándares sanitarios muy distintos a los de Estados Unidos
“Las normas para los europeos sobre la seguridad de su comida son mucho mayores que las estadounidenses”, indicó
México no puede llegar al mercado europeo pensando que el consumidor de la Unión Europea (UE) compra, consume y vive igual que el estadounidense. Ese es, justamente, uno de los principales retos que enfrenta el país ante la modernización del Acuerdo Global entre México y la UE, advirtió la Dra. Érika Ruiz Sandoval, especialista en relaciones entre México y Europa.
La académica del
“El grave error del exportador mexicano habitualmente es pensar que el consumidor europeo es como el estadounidense y son totalmente distintos”, sostuvo.
Ruiz Sandoval explicó que la diferencia comienza desde la alimentación. Mientras Estados Unidos permite organismos genéticamente modificados y ciertos pesticidas, Europa mantiene regulaciones mucho más estrictas sobre la seguridad alimentaria y el cuidado ambiental.
“Las normas para los europeos sobre la seguridad de su comida son mucho mayores que las estadounidenses”, indicó.
Añadió que productos mexicanos como berries, hortalizas o alimentos procesados podrían encontrar oportunidades en Europa, pero ello implicaría cumplir complejos requisitos sanitarios y fitosanitarios, además de adaptar etiquetados y certificaciones a las distintas lenguas oficiales del bloque europeo.
“Los exportadores mexicanos conocen el caminito a Estados Unidos y les cuesta mucho pensar en la diversificación, simplemente porque las reglas son diferentes”, señaló.
La especialista también destacó que existen profundas diferencias culturales en los hábitos de consumo. Mientras el modelo estadounidense privilegia el consumo masivo y desechable, el europeo apuesta más por la durabilidad y la calidad.
“Los estadounidenses son mucho más dados a usar y tirar. Los europeos están más acostumbrados a comprar menos cosas, pero de buena calidad, que sean duraderas en el tiempo”, explicó.
Como ejemplo, mencionó que México se volvió un gran ensamblador de pantallas planas destinadas al mercado estadounidense, donde un solo hogar puede tener varios televisores, algo poco común en Europa.
“Ese es un modelo estadounidense. En Europa no es su costumbre tener una televisión en cada habitación”, comentó.
Ruiz Sandoval afirmó que otra lección importante de la negociación con la UE tiene que ver con la protección de denominaciones de origen y productos tradicionales.
Recordó que Europa cuenta con cerca de 400 denominaciones protegidas, mientras México apenas supera una decena.
“A lo mejor tendríamos que defender mucho más lo que es propiamente mexicano”, señaló.
La internacionalista consideró que el acuerdo modernizado podría ser una herramienta útil para diversificar relaciones económicas y políticas en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, guerras arancelarias y cambios en la relación con Estados Unidos. Sin embargo, insistió en que el libre comercio, por sí solo, no garantiza desarrollo.
“No basta con tener el acuerdo. Hay que saber usarlo”, concluyó.
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