9 DE JUNIO DE 2026
Migrantes que vayan a partidos del Mundial en Estados Unidos, ¿podrían ser detenidos? Experta IBERO pide precaución
PRENSA IBERO
9 DE JUNIO DE 2026
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Aunque las redadas migratorias ya no ocupan el centro de la estrategia del gobierno estadounidense, el riesgo de detenciones arbitrarias y perfilamiento racial continúa vigente durante el Mundial 2026, advierte la Dra. Karla Valenzuela, académica del Departamento de Estudios Internacionales
A unos días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que por primera vez será organizada de manera conjunta por México, Estados Unidos y Canadá, persisten las preocupaciones sobre la situación que podrían enfrentar personas migrantes y aficionados de origen latinoamericano que asistan a los partidos en territorio estadounidense.
Para la Dra. Karla Valenzuela, académica del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, si bien las políticas migratorias de Estados Unidos han cambiado de enfoque en los últimos meses, los riesgos para la población migrante siguen presentes.
“La estrategia ya no está tan centrada en la detención como ocurrió a finales del año pasado e inicios de este, sino en restringir derechos sociales de las personas migrantes. Sin embargo, el peligro de una detención arbitraria continúa existiendo y es importante que quienes asistan a los partidos tomen precauciones”, señaló.
Entre esas medidas recomendó identificar previamente el consulado mexicano más cercano a la sede donde se realizará cada encuentro deportivo y tener a la mano sus datos de contacto en caso de cualquier incidente.
La especialista explicó que uno de los riesgos más preocupantes es el llamado perfilamiento racial, una práctica mediante la cual agentes de autoridad pueden asumir la situación migratoria de una persona a partir de características físicas, su forma de vestir o de hablar.
“Ese peligro existe para todas las personas, incluso para quienes tienen ciudadanía estadounidense o se encuentran legalmente en el país”, advirtió.
Valenzuela recordó que en meses recientes se han documentado casos de personas de origen mexicano que, pese a contar con ciudadanía o residencia legal, fueron retenidas temporalmente en centros de procesamiento migratorio antes de acreditar su situación jurídica. Por ello, consideró indispensable que los asistentes al Mundial conozcan sus derechos y sepan a qué autoridades consulares recurrir en caso de una revisión o detención.
Ante la posibilidad de abusos o violaciones a derechos, la académica destacó el papel de la red consular mexicana en Estados Unidos.
“Prácticamente cada estado y cada una de las ciudades sede cuentan con representación consular. Ahí es donde se debe acudir en caso de una detención arbitraria o cualquier problema relacionado con la situación migratoria”, explicó.
La recomendación cobra especial relevancia debido a la gran movilidad de personas que se espera entre México, Estados Unidos y Canadá durante las próximas semanas, cuando miles de aficionados cruzarán fronteras para seguir a sus selecciones nacionales.
Aunque la atención mediática sobre la política migratoria estadounidense ha disminuido, Valenzuela considera que las protestas y expresiones de solidaridad con las personas migrantes siguen activas.
Como ejemplo mencionó las movilizaciones recientes registradas frente a centros de detención migratoria en Nueva Jersey, en las que familiares, organizaciones civiles y activistas realizaron marchas y plantones para exigir mejores condiciones para las personas detenidas.
“Quizá en México hemos dejado de informar tanto sobre estas acciones, pero las manifestaciones y el apoyo público a las comunidades migrantes continúan presentes en Estados Unidos”, afirmó.
Más allá de las implicaciones deportivas, la investigadora considera que la realización de un Mundial compartido entre México, Estados Unidos y Canadá ocurre en un contexto marcado por problemas sociales y políticos que permanecen sin resolver.
Desde su perspectiva, los tres países enfrentan desafíos significativos en materia migratoria y de derechos humanos, además de otras problemáticas que afectan directamente a sus poblaciones.
En el caso mexicano mencionó la crisis de desapariciones y diversos conflictos sociales; en Estados Unidos, la situación de las personas sin hogar en ciudades como Los Ángeles; y en distintos puntos de América del Norte, procesos de desplazamiento urbano vinculados al aumento de rentas y plataformas de hospedaje temporal.
“Para muchas personas este Mundial no genera necesariamente un sentimiento festivo. También refleja desigualdades importantes sobre quién puede participar realmente de la experiencia”, comentó.
La académica señaló que el elevado costo de los boletos y servicios asociados al torneo limita la asistencia de amplios sectores de la población, incluso en países con una fuerte tradición futbolera como México.
“México es un país de futbol de barrio, de futbol popular. Sin embargo, buena parte de quienes siguen este deporte no podrán acceder a los estadios”, sostuvo.
La especialista subrayó que las críticas a las políticas migratorias no se limitan a Estados Unidos. A su juicio, México también mantiene importantes pendientes en la atención y protección de personas migrantes.
Explicó que la política migratoria mexicana continúa fuertemente securitizada y militarizada, al abordar la movilidad humana como un asunto de seguridad nacional más que como un fenómeno social que requiere mecanismos de gestión e integración.
A ello se suma, dijo, la insuficiencia de recursos en instituciones clave como la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y el Instituto Nacional de Migración (INM), situación que provoca retrasos en trámites de refugio, regularización y permisos de trabajo.
“Estamos viendo una combinación de militarización, falta de presupuesto e ineficiencia administrativa que termina empujando a muchas personas hacia situaciones de irregularidad migratoria”, advirtió.
Para Valenzuela, la celebración del Mundial 2026 no debe provocar que desaparezcan de la conversación pública los problemas relacionados con la movilidad humana y los derechos de las personas migrantes. Por el contrario, considera que el torneo representa una oportunidad para reflexionar sobre las contradicciones que existen entre la integración regional que promueve un evento global de esta magnitud y las barreras que continúan enfrentando miles de personas al intentar cruzar fronteras o ejercer plenamente sus derechos.
“Es importante no perder de vista estas problemáticas mientras vivimos la fiebre mundialista. El deporte puede unir a las sociedades, pero eso no significa que las tensiones sociales y migratorias hayan desaparecido”, concluyó la académica de la IBERO.
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