PRENSA IBERO
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6 DE ABRIL DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La reducción de homicidios en México —celebrada por el gobierno federal como uno de los mayores logros en seguridad— abrió un debate entre especialistas: ¿se trata de un éxito real o de un fenómeno que exige mayor explicación? Un nuevo estudio del Programa de Seguridad Ciudadana (PSC) de la Universidad Iberoamericana plantea hipótesis y advierte que la caída, aunque positiva, también genera preguntas clave.
Entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 a 48.8 víctimas, lo que representa una reducción de 44% y 38 asesinatos menos al día, de acuerdo con cifras oficiales del gobierno federal.
La administración federal ha destacado esta disminución como evidencia de que la estrategia de seguridad está funcionando.
Sin embargo, el documento titulado “Menos homicidios, más preguntas”, publicado en abril de 2026 por el Programa de Seguridad Ciudadana de la IBERO, plantea una mirada distinta: la reducción es positiva, pero su rapidez y magnitud no tienen precedentes recientes y requieren explicaciones rigurosas.
El estudio señala que, aunque México ha experimentado descensos en homicidios en el pasado, estos han ocurrido a lo largo de años o incluso décadas, no en menos de dos años como ocurre actualmente.
Esto genera una pregunta central:
El documento advierte que el debate público se ha polarizado entre dos posturas simplificadoras:
Ambas posturas, advierte el análisis, parten de suposiciones sin investigar los factores reales detrás del fenómeno.
El estudio propone tomar el dato como punto de partida y no como conclusión, y analizar distintas hipótesis que podrían explicar la reducción.
El documento plantea varias explicaciones posibles:
a) Condiciones de largo plazo y desarrollo estructural
El estudio plantea que una posible explicación de la reducción de homicidios podría estar relacionada con condiciones estructurales de largo plazo, como la expansión educativa, el crecimiento económico, la urbanización o el fortalecimiento institucional. Históricamente, estos factores han sido asociados con disminuciones sostenidas de la violencia en distintos países, incluido México.
Sin embargo, el documento advierte que estos procesos suelen operar de manera gradual y acumulativa. Las reducciones históricas más importantes de homicidios en México ocurrieron durante décadas, no en periodos cortos. Por ejemplo, la disminución registrada entre mediados del siglo XX y 2007 estuvo vinculada a transformaciones estructurales profundas que se desarrollaron durante décadas.
Por ello, aunque estos factores pueden contribuir a una tendencia descendente, el estudio señala que difícilmente pueden explicar por sí solos una caída del 44% en apenas 18 meses. Su contribución, en todo caso, sería parcial y parte de una tendencia más amplia, pero no suficiente para explicar la magnitud y velocidad del descenso reciente.
b) La lógica estratégica de la violencia y el control territorial
Otra hipótesis señala que la violencia homicida puede disminuir cuando un actor —estatal o criminal— consolida el control territorial. La violencia, explica el estudio, no es necesariamente un fenómeno irracional, sino una herramienta estratégica utilizada por actores armados para controlar territorios y poblaciones.
Cuando existe competencia entre grupos, los homicidios suelen aumentar. Pero cuando uno de los actores logra imponerse, la violencia homicida puede disminuir, no porque desaparezca la violencia, sino porque cambia su forma. En estos casos, pueden aumentar otras prácticas coercitivas como extorsión, desapariciones o control social.
El documento advierte que, si esta hipótesis fuera correcta, la reducción de homicidios debería concentrarse en territorios donde disminuyeron las disputas y se consolidó el control de un actor. En ese sentido, menos homicidios no necesariamente implicarían menos violencia, sino una transformación en la forma en que esta se ejerce.
c) Equilibrios criminales y la experiencia comparada
El estudio también plantea que la reducción de homicidios podría estar relacionada con equilibrios entre organizaciones criminales. La experiencia internacional muestra que cuando los grupos criminales alcanzan acuerdos o estabilizan sus relaciones, los homicidios pueden disminuir de manera abrupta.
El documento menciona ejemplos como Medellín, Río de Janeiro o El Salvador, donde los homicidios disminuyeron cuando se consolidaron acuerdos entre grupos armados o cuando una organización logró imponer su hegemonía. En estos casos, la reducción de homicidios no implicó necesariamente la desaparición del crimen organizado.
El estudio señala que, si esta hipótesis fuera válida para México, la reducción debería seguir a periodos de conflicto intenso y concentrarse en territorios donde se estabilizaron disputas criminales. También advierte que estos equilibrios suelen ser frágiles y pueden romperse, lo que implicaría un posible repunte de la violencia.
d) Acción estatal y política pública
Otra hipótesis plantea que la reducción de homicidios podría estar asociada con la acción del Estado y la implementación de la estrategia de seguridad. El gobierno federal ha atribuido la caída a operativos, detenciones, decomisos y coordinación entre instituciones.
El estudio reconoce que esta hipótesis no puede descartarse, pero advierte que aún no existen evaluaciones independientes que permitan atribuir la reducción directamente a la estrategia gubernamental. Sin este tipo de análisis, la relación causal entre política pública y reducción de homicidios permanece como una hipótesis.
El documento señala que, si la acción estatal fuera la causa principal, la reducción debería ser mayor en territorios con mayor presencia de operativos y fortalecimiento institucional. Evaluar esta hipótesis requerirá análisis empíricos más detallados.
e) Sustitución entre modalidades de violencia
El estudio también plantea la posibilidad de que la reducción de homicidios refleje un desplazamiento hacia otras formas de violencia, particularmente la desaparición de personas. En este escenario, la violencia no disminuiría, sino que cambiaría de forma.
El documento explica que, cuando un asesinato no deja evidencia forense —por ejemplo, si el cuerpo desaparece—, el caso puede registrarse como desaparición y no como homicidio. Esto podría provocar una disminución en las cifras de homicidios sin que necesariamente disminuya la violencia.
El análisis señala que este fenómeno ha sido documentado en distintos contextos históricos y que, si esta hipótesis fuera correcta, la reducción de homicidios podría coexistir con un aumento o persistencia de desapariciones u otras formas de violencia.
f) Cambios en el registro y clasificación de homicidios
Otra hipótesis que plantea el estudio es la posibilidad de que la reducción esté asociada a cambios en el registro o clasificación de los homicidios. Las estadísticas de violencia dependen de procesos institucionales, metodologías y criterios que pueden variar con el tiempo.
El documento señala que diferencias en la manera de clasificar delitos, en la integración de carpetas de investigación o en los procesos de registro pueden influir en las cifras finales. Estos cambios no implican necesariamente manipulación deliberada, pero sí pueden generar variaciones que deben analizarse con cuidado.
Por ello, el estudio subraya la importancia de revisar la consistencia metodológica y la calidad de los datos. En particular, recomienda analizar si hubo modificaciones en los criterios de clasificación o en los tiempos de registro que pudieran incidir en la reducción observada.
g) Factores coyunturales o temporales
Finalmente, el estudio plantea que la reducción podría estar influida por factores coyunturales o temporales. Cambios políticos locales, dinámicas regionales, procesos electorales o eventos específicos pueden modificar temporalmente los niveles de violencia.
El documento advierte que este tipo de factores pueden producir disminuciones significativas en periodos determinados sin necesariamente reflejar una tendencia estructural de largo plazo. En estos casos, la reducción podría revertirse si las condiciones cambian.
Por ello, el análisis subraya la importancia de observar la evolución de los homicidios durante un periodo más prolongado antes de concluir que la disminución representa un cambio sostenido en la violencia.
El documento subraya una idea clave:
La reducción de homicidios no implica necesariamente una reducción de la violencia en general.
La violencia puede cambiar de forma y mantenerse mediante otros mecanismos coercitivos como extorsión, desaparición o control territorial.
El coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la IBERO, Ernesto López Portillo, compartió el documento señalando que la reducción debe analizarse con cautela y con base en evidencia, no en conclusiones apresuradas.
El planteamiento central del análisis es claro:
La caída del 44% puede ser una buena noticia, pero también es un fenómeno atípico que requiere explicación.
El estudio no concluye que exista manipulación ni que el gobierno esté equivocado. Tampoco afirma que la estrategia sea exitosa.
En cambio, propone algo más complejo:
El documento advierte que, en fenómenos de seguridad, raramente hay una sola causa, y que múltiples factores pueden estar operando simultáneamente.
Por: Jorge Luis Cortés
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