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• El Dr. Alan Hernández Solano, académico del Equide, compartió con estudiantes de la Universidad de Santa Clara la riqueza biocultural de las más de 60 razas de maíz que existen en nuestro país
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

El maíz nativo no es solamente un cultivo: forma parte de la identidad, la alimentación, la cultura y la economía de México. Sin embargo, las y los pequeños productores que han preservado su diversidad durante generaciones enfrentan condiciones económicas y productivas adversas, advirtió el Dr. Alan Hernández Solano, profesor-investigador del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide
Durante la conferencia ¡Sin maíz no hay país! La riqueza de los maíces nativos de México, el también académico de la Licenciatura en Economía explicó a estudiantes de la Universidad de Santa Clara la importancia de conservar este patrimonio biocultural y mejorar, al mismo tiempo, las condiciones de vida de las comunidades campesinas responsables de mantenerlo.
La actividad se realizó en la IBERO Ciudad de México como parte del programa Ancestral Roots and Sustainable Futures, una iniciativa que busca acercar al estudiantado al conocimiento ancestral y a su relación con los desafíos contemporáneos de sostenibilidad.
El punto de partida de la charla fue reconocer que México constituye el centro de origen y diversificación del maíz. En su territorio se encuentran más de 60 razas nativas, resultado de un proceso de selección, adaptación e intercambio realizado durante miles de años por comunidades indígenas y campesinas.
Esta diversidad no sólo se expresa en colores, tamaños, formas o sabores. Cada variedad responde a determinadas condiciones climáticas, territoriales y culturales, además de sostener múltiples prácticas culinarias y sistemas productivos. Por ello, la pérdida de los maíces nativos implicaría también la desaparición de conocimientos, tradiciones, medios de subsistencia y formas de relacionarse con la tierra.
El Dr. Hernández Solano señaló que la conservación de los maíces nativos depende principalmente del trabajo de pequeños productores, quienes continúan cultivándolos pese a enfrentar falta de apoyos, desigualdad, pobreza, dificultades de comercialización y una competencia desfavorable frente a modelos agrícolas de gran escala.
Ante esta situación, el investigador planteó la necesidad de desarrollar políticas públicas capaces de proteger la diversidad genética y cultural del maíz sin perder de vista el bienestar de quienes lo producen. Conservar las semillas resulta insuficiente si no se generan condiciones económicas que permitan a las comunidades seguir sembrándolas y obtener una vida digna de su trabajo.
Las alternativas deben reconocer el valor integral de los sistemas agrícolas tradicionales y considerar tanto los beneficios ambientales como sus aportaciones alimentarias, culturales y sociales. De esta manera, la protección de los maíces nativos podría avanzar de la mano de mejores condiciones para el campo mexicano.
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