PRENSA IBERO
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23 DE ABRIL DE 2026
Por: Luis Reyes
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La forma en que las nuevas generaciones consumen información está transformando no solo los hábitos de lectura, sino también la capacidad de reflexión crítica. Así lo advirtieron la Dra. Mariana López Oliver, el Mtro. Arturo Cisneros Poireth y Dr. Alejandro Vergil Salgado, del Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana (IBERO), con motivo del Día Internacional del Libro.
La y los expertos de nuestra casa de estudios coincidieron en que el problema ya no es únicamente cuánto se lee, sino cómo se procesa la información en una era dominada por algoritmos, redes sociales y consumo inmediato.
En entrevista con Prensa IBERO, señalaron que la pérdida de atención en la lectura podría ser provocada por el “scrolling infinito”, que empuja a las y los usuarios a consumir contenido sin pausa ni profundidad. La lógica de plataformas como TikTok, X, Instagram o Facebook prioriza la velocidad sobre la reflexión, generando una cultura donde se reacciona antes de comprender.
Señalaron que hoy muchas personas ya no leen una nota completa, sino únicamente el encabezado, la descripción de una publicación o un video breve. La información se consume fragmentada y sin contexto, lo que dificulta distinguir entre hechos recientes y noticias viejas que vuelven a circular como si fueran actuales.
Incluso, advirtieron que esta dinámica genera una especie de “horizontalidad informativa”, donde todo parece tener el mismo peso: una guerra internacional, un resultado deportivo, un escándalo de celebridades o un video viral conviven en el mismo nivel de importancia.
“El problema no es solo que se lea menos, sino que ya no se cuestiona lo que se consume”, señalaron.
La consecuencia más grave no sería la falta de lectura en sí misma, sino la pérdida de la capacidad de jerarquizar, contrastar fuentes y construir pensamiento propio.
Otro de los conceptos abordados fue la llamada “gubernamentalidad algorítmica”, una teoría que explica cómo los algoritmos no solo seleccionan lo que vemos, sino que también moldean la manera en que entendemos la realidad y tomamos decisiones.
La idea es simple pero profunda, acotaron, si una plataforma decide constantemente qué contenido mostrar, qué temas repetir y qué intereses reforzar, también condiciona la percepción del mundo y hasta la construcción del deseo personal.
Los especialistas explicaron que ya no se necesita un vendedor que convenza a una persona de comprar algo; ahora el propio algoritmo le dice qué necesita bajo la lógica del “For You”.
Esa recomendación constante limita la posibilidad de cuestionar por qué se desea algo o de dónde surge ese interés.
“Ya no hay una reflexión hacia afuera ni hacia uno mismo; simplemente seguimos consumiendo”, resumieron.
En la conversación se discutió cómo esta lógica impacta en la memoria. Antes, recordaron, la escuela ejercitaba la retención de datos, fechas y procesos. Hoy gran parte de esa función ha sido delegada al teléfono celular, desde números de contacto hasta búsquedas inmediatas de información.
Aunque reconocieron que memorizar por sí solo no garantiza pensamiento crítico, sí señalaron que la memoria funciona como un músculo que fortalece la concentración, la atención y la capacidad de establecer relaciones complejas.
En las aulas universitarias, dijeron, ya se percibe una menor tolerancia a textos largos y una necesidad constante de inmediatez, donde estudiantes consideran excesivo leer artículos extensos o libros completos, porque están acostumbrados a recibir respuestas rápidas, simplificadas y procesadas.
Sin embargo, insistieron en que no se trata de satanizar la tecnología. Reconocieron que las herramientas digitales pueden ser útiles y que existen contenidos breves de gran calidad.
El problema aparece cuando desaparece el discernimiento y se sustituye el análisis por la reacción automática.
“Lo importante no es rechazar la tecnología, sino recuperar la capacidad de preguntar, dudar y pensar”, concluyeron.
Por: Luis Reyes
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