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• El Dr. Alexandro López González, coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO, explica que el mercado demanda profesionales capaces de desarrollar, auditar y hacer más éticos los modelos de IA
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Practicante de PRENSA IBERO

La inteligencia artificial (IA) llegó para quedarse y ya está en distintos ámbitos de nuestra vida. Desde solicitar un taxi de aplicación, la redacción de un correo, edición de imágenes, programar la lavadora, y el desarrollo de nuestros espacios de trabajo. Actualmente, se vive un auge sin precedentes en las oportunidades laborales en los campos de IA.
A pesar de la creencia sobre el reemplazo de muchos trabajos por la utilización de inteligencias artificiales, en la industria cada vez más se necesitan de talentos humanos para la correcta implementación y desarrollo de estas tecnologías.
Para comprender este fenómeno, platicamos con el Dr. Alexandro López González, investigador y coordinador de la
Para entender a la IA, debemos entendernos a nosotros mismos. Las IAs, en específico los modelos neuronales, no son seres pensantes, son modelos basados en probabilidad que predicen lo que el usuario necesita, pero no piensan en realidad.
¿Por qué entendernos a nosotros mismos? El académico comentó que todas las creaciones humanas llevan una parte del ser humano que las crea, desde una pintura o una construcción hasta los modelos neuronales. La Inteligencia Artificial lleva mucho contenido del internet que se usa para entrenar los modelos, tanto lo bueno como lo malo y la importancia de reconocer que el ser humano es imperfecto y la IA es entrenada por seres imperfectos y sus sesgos de todos los días.
“Entonces, en el momento en el que podamos reconocer eso (la imperfección humana) y podamos hacer cambios, entonces vamos a tener IAs éticas más, más fuertes”, expresó
En el mercado laboral actual, se requieren de especialistas que quieran indagar en el código del software. Las grandes empresas buscan ingenieras e ingenieros capacitados en el funcionamiento de procesos y sesgos en el entrenamiento de modelos. Empresas de servicios en la nube, centros de datos hasta instituciones financieras, ya están tocando las puertas por las altas proyecciones en la necesidad de esta nueva generación de ingenieros especialistas.
La otra cara de la moneda es la preocupación por el reemplazo de empleos en favor de las Inteligencias Artificiales. En el estudio llamado “Barómetro de la IA en el mundo laboral 2026”, de PwC, se menciona que entre 2021 y 2025, los puestos de trabajo con más exposición a la IA acumularon un promedio de 232 nuevas habilidades por ocupación en comparación con 48 de los empleos menos expuestos a la tecnología. Esto quiere decir, que la implementación de estas herramientas, consolida la formación de nuevas capacidades para desempeñar roles y no por la sustitución de trabajadores.
El catastrofismo al reemplazo y la adopción de nuevas tecnologías siempre ha sido un reto enorme. Estamos adaptándonos a herramientas que se actualizan día con día y como seres humanos, seguimos en pañales ante esta adopción.
“Todavía no terminamos de adaptarnos al celular y ya está llegando la inteligencia artificial y ya viene lo que sigue, ¿no? Entonces, el problema es la velocidad con que estamos teniendo que adaptarnos a estos nuevos sistemas. […] Hay que adaptarnos, hay que desarrollar capacidades básicas y sí educarnos en cuanto a cómo funciona la inteligencia artificial y cómo se usa, cuándo se usa, cuándo es correcto usarla", declaró el coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial.
Dentro de la filosofía ignaciana es un pilar fundamental el ayudar a la sociedad y esto es algo que dentro de la IBERO y la Ingeniería en Inteligencia artificial se tiene más presente que nunca. El valor del IBERO se establece en formar a estos nuevos especialistas con una mirada crítica a su entorno y el establecimiento de una conciencia social. El objetivo es el desarrollo de inteligencias artificiales desde el potenciamiento de las capacidades humanas y el buen desarrollo social.
A su vez, para aquellos jóvenes frenados ante el miedo a las ciencias exactas, el Dr. López González menciona que el perfil va más allá: desde tener capacidades matemáticas, habla de la constancia, la pasión y el tiempo que se le dedique a cada proyecto; así como formar profesionales desde el acompañamiento estudiante-docente a aquellos jóvenes que tienen la disciplina y las ganas de emprender en este camino.
Además, dominar la IA es el puente perfecto para potenciar cualquier otra pasión individual. Desde jóvenes interesados en el desarrollo de videojuegos y el análisis de datos masivos, en la telemetría de la Fórmula 1, hasta aplicaciones disruptivas en el diseño de modas, la medicina o el derecho; la IA está expandiendo las fronteras de todas las industrias tradicionales. El cielo es el límite para quien sabe controlar el algoritmo.
Para aquellos jóvenes que miran el futuro con curiosidad, la recomendación del experto es romper el aislamiento digital. La mejor manera de construir el camino hacia estos puestos de liderazgo es acercarse a la academia, debatir con los investigadores que están transformando la disciplina y adquirir los conocimientos necesarios para convertirse en los creadores de la tecnología del mañana.
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