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PRENSA IBERO
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• Steven N. Durlauf, de la Universidad de Chicago, presentó una investigación sobre cómo la ocupación familiar influye en las oportunidades de las siguientes generaciones. • El estudio encontró que las posiciones laborales más altas y más bajas tienden a perpetuarse, mientras las ocupaciones intermedias presentan mayor movilidad. • La IBERO llamó a generar conocimiento que permita combatir la desigualdad y construir mejores políticas públicas.
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Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: mariana.dominguez@ibero.mx

¿Hasta qué punto nuestro futuro laboral está determinado por el trabajo de nuestros padres? ¿Cuántas generaciones deben pasar para que una familia deje atrás las desventajas asociadas con su posición social?
Una investigación presentada en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (IBERO) encontró que la influencia de la ocupación familiar puede persistir hasta cuatro generaciones, particularmente entre trabajadores manuales.
El hallazgo fue expuesto por Steven N. Durlauf, profesor distinguido de la Universidad de Chicago y director del Stone Center for Research on Wealth Inequality and Mobility, durante su conferencia magistral Class Mobility in the Era of Rising Inequality, en el 12.º Congreso Anual de Economía y Políticas Públicas SobreMéxico.
A partir de datos estadounidenses, el economista explicó que la influencia de la categoría ocupacional familiar se disipa aproximadamente después de tres generaciones para la mayoría de los grupos analizados, pero requiere cuatro entre trabajadores manuales.
Si se considera que una generación equivale aproximadamente a 30 años, esta diferencia representa tres décadas adicionales de persistencia de las condiciones de origen.
Uno de los hallazgos centrales es que la movilidad ocupacional general en Estados Unidos se ha mantenido relativamente estable durante décadas, pero esa aparente estabilidad esconde una creciente polarización.
Durlauf explicó que las ocupaciones intermedias muestran una menor permanencia entre padres e hijos, mientras las posiciones de mayor estatus y las de trabajadores manuales presentan una persistencia creciente.
Esto significa que quienes nacen en familias situadas en los extremos de la estructura ocupacional tienen mayores probabilidades de permanecer en posiciones semejantes a las de sus progenitores.
Además, el investigador encontró que la movilidad ascendente es más lenta que la descendente, lo que evidencia las dificultades para mejorar la posición ocupacional.
El estudio utilizó información de la General Social Survey de Estados Unidos, con registros de 1972 a 2024, y herramientas estadísticas para analizar cómo se transmiten las posiciones laborales entre generaciones.
Durante su exposición, Durlauf distinguió entre movilidad como movimiento y movilidad como memoria.
La primera identifica si una persona tiene una ocupación distinta a la de sus padres. La segunda analiza cuánto siguen influyendo las condiciones familiares en sus posibilidades laborales.
Así, una sociedad puede registrar numerosos cambios de ocupación entre generaciones y, al mismo tiempo, conservar profundas desigualdades de oportunidades.
El especialista también abordó el impacto potencial de la inteligencia artificial, al señalar que las transformaciones tecnológicas podrían modificar la distribución de los empleos y generar nuevas dinámicas de movilidad.
Recordó que el trabajo no solamente proporciona ingresos: también contribuye a construir nuestra identidad y nuestro sentido de valía personal.
Aunque la investigación corresponde a Estados Unidos, Durlauf explicó que sus herramientas podrían adaptarse para estudiar sociedades con estructuras económicas diferentes.
En México, señaló, sería indispensable considerar factores como la informalidad laboral, las diferencias de ingreso, la migración del campo a las ciudades y las transiciones entre actividades económicas.
Durante la presentación del conferencista, Isidro Soloaga, director del Departamento de Economía de la IBERO, destacó que sus aportaciones permiten comprender cómo las oportunidades individuales dependen no solamente de las características personales, sino también de las familias, los vecindarios y los entornos sociales.
Subrayó la relevancia de estas investigaciones para México y América Latina, donde resulta fundamental entender los mecanismos que reproducen ventajas y desventajas entre generaciones.
La conferencia formó parte del 12.º Congreso SobreMéxico, que reunió a especialistas, investigadores y estudiantes para analizar los principales desafíos económicos y sociales del país.
Durante la inauguración, Graciela Teruel Belismelis, directora de la División de Estudios Sociales de la IBERO, advirtió que México continúa enfrentando problemas persistentes de pobreza, desigualdad, falta de movilidad social y brechas de oportunidades.
“No basta con describir los problemas que enfrenta nuestro país, necesitamos comprender sus causas, identificar los mecanismos que los reproducen y generar evidencia que nos permita pensar en mejores soluciones”, afirmó.
Teruel destacó que la investigación debe trascender los espacios académicos para enriquecer las decisiones públicas y contribuir a la transformación social.
“Desde nuestra tradición jesuita entendemos que el conocimiento no es un fin en sí mismo. Su sentido más profundo está en la posibilidad de ponerlo al servicio de los demás”, expresó.
Por su parte, Isidro Soloaga presentó las actividades del encuentro, coordinado por Alejandra Villegas, que incluyó investigaciones sobre mercados laborales, salarios, educación, migración, salud, finanzas públicas y políticas ambientales, así como mesas de discusión, pósters y experiencias de educación financiera.
El programa también contempló una conferencia magistral del economista Santiago Levy, sobre salario mínimo, poder monopsónico y mercados laborales.
Asimismo, se anunció la formalización de un convenio entre la IBERO y el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) para fortalecer la investigación sobre equidad y movilidad social, mediante una colaboración académica que incluye el impulso de una cátedra de investigación.
Con doce ediciones, SobreMéxico se consolida como un espacio de diálogo entre la investigación y las políticas públicas, bajo la premisa de que comprender las causas de la desigualdad es indispensable para construir alternativas que transformen la realidad.
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