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PRENSA IBERO
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• La IBERO es sede de última jornada del XXXI Encuentro Internacional de la Red de Educación Continua de Latinoamérica y Europa (RECLA), dedicada a la evolución de las universidades hacia el lifelong learning en la era de la IA • Los Premios RECLA 2026 reconocen proyectos de República Dominicana, Ecuador y Colombia para adultos mayores, niñas, niños y jóvenes músicos y personas con discapacidad • La IA nos obligará a aprender más, no menos; para pensar críticamente y evaluar lo que dicen las máquinas necesitamos expertas y expertos en la materia, señala el Dr. Luis Medina Gual, director de Innovación Educativa de la IBERO
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Reportero de la IBERO

Con la idea de que aprender a lo largo de la vida es un derecho y la inteligencia artificial puede cerrar brechas, la Universidad Iberoamericana (IBERO) recibió a representantes de universidades de América Latina y Europa en el cierre del XXXI Encuentro Internacional RECLA, organizado de forma conjunta por nuestra casa de estudios, la Universidad Anáhuac México y el Tecnológico de Monterrey.
Tras la bienvenida de Efraín Cárabez Quintero, de la Dirección de Educación Continua, la Mtra. Mónica Maccise, Directora General de Vinculación Universitaria de la IBERO, agradeció a Constanza Diedrich, presidenta de RECLA, y a las universidades aliadas su presencia para la última jornada de actividades del encuentro.
En su mensaje, dijo que la educación continua tiene justo el papel de ayudar a reorientar la vida de las personas, y para ello hay que usar todas las herramientas disponibles, incluida la IA, pero dejó claro que la verdadera transformación personal es la que lleva a un mejor trabajo o a más influencia social y solo se logra con el encuentro humano.
Enseguida, Rosa Wolpert, oficial de Educación de la Oficina de la UNESCO en México, cuyo trabajo se centra en la educación intercultural y en las lenguas y realidades de pueblos indígenas y afrodescendientes, presentó la conferencia "Aprender es un derecho: el Lifelong Learning que no deja a nadie atrás".

Wolpert explicó que para la UNESCO la educación es un bien público universal y que el aprendizaje a lo largo de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, es un derecho que abre la puerta a la salud, al empleo, a entender el cambio climático. Dijo que las universidades deben abrirse a quienes no siguieron una trayectoria escolar "lineal" y reconocer lo que esas personas ya aprendieron trabajando.
Los datos que compartió, de una encuesta de la UNESCO a 400 instituciones, muestran la distancia entre la intención y la práctica:
68.2% (272 instituciones) vive en países cuya ley ya define el aprendizaje a lo largo de la vida como misión de la educación superior
66% dice tener una estrategia, pero solo 53% cuenta con una unidad dedicada
59% tiene procedimientos sistemáticos de calidad
73% se financia con recursos de los propios estudiantes
"Solamente las personas que lo pueden pagar son quienes van a estar buscando este tipo de programas", advirtió y nombró a quienes se están quedando fuera: personas mayores, personas con discapacidad, refugiados y migrantes, minorías étnicas y personas privadas de la libertad. "La oferta está aquí, quien quiera llega. Pero ¿cómo vamos a buscar a los que no llegan?"
Sobre la IA, abundó que debe estar al servicio de las personas y no al revés. Quien ya tiene pensamiento crítico puede potenciar su conocimiento con estas herramientas; quien no lo tiene corre el riesgo de perder capacidades. Por eso pidió a las universidades de la región investigar estos efectos en contextos latinoamericanos, pues la mayor parte de los estudios viene de Europa y Estados Unidos.
En su 15.ª edición, los Premios RECLA distinguieron proyectos de educación continua con impacto social. Estos son los reconocidos:
Entre 19 postulaciones de siete países ganó UNIBE Senior: aprendizaje para toda la vida, de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) de República Dominicana. Nació en 2023 con impulso de su rectora, la doctora Odile Camilo Vincent, ante un dato de la Organización Mundial de la Salud: para 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. "Todos vamos para allá", dijo Maribel Medina Mejía, directora de Educación Continua de UNIBE.

El programa forma a personas mayores en tecnología, neuroplasticidad, bienestar y creatividad para reducir la brecha digital y combatir el edadismo. "La educación no tiene edad y el aprendizaje puede y debe acompañarnos durante toda la vida", afirmó.
Entre cinco proyectos ganó el Sistema Integrado Filarmónico Infantojuvenil de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), una escuela de música que enseña instrumentos sinfónicos y andinos, coro y canto a niñas, niños, jóvenes, personas con discapacidad y, ahora, adultos mayores. Lo recibió Ana Santos Delgado, directora general de Vinculación con la Sociedad: "El conocimiento cobra verdadero sentido cuando se pone al servicio de la sociedad". El proyecto lo lidera Roberto Beltrán Zambrano.

Entre diez postulaciones ganó la Ruta de formación inclusiva para el trabajo: habilidades esenciales para personas cesantes con discapacidad, de UNIMINUTO y la caja de compensación Colsubsidio. Laura Melina Martínez Páez, subdirectora nacional de Educación Continua, contó que ha beneficiado a 312 personas:
"Hay 312 historias, 312 proyectos de vida y 312 razones para seguir creyendo en el poder transformador de la educación".

Internacionalización: la UTPL repitió con un proyecto de innovación curricular a través de la vinculación socio-empresarial para el desarrollo sostenible en Colombia y Ecuador.
Alianzas universidad–sectores público y privado: la Universidad El Bosque (Colombia), con un foro de atención primaria en salud.

Liderazgo y trayectoria: galardón especial entregado por el Comité Ejecutivo de RECLA a Valentí Martínez Espinosa

La jornada académica continuó con la conferencia "Formar personas íntegras en la era de la IA: lo que los datos no ven", del Dr. Luis Medina Gual, director de Innovación Educativa de la IBERO e investigador especializado en evaluación del aprendizaje y en la integración de tecnologías emergentes en las aulas.
El Dr. Luis Medina Gual, director de Innovación Educativa de la IBERO, empezó con un dato del Foro Económico Mundial, el cual plantea que en Estados Unidos, los empleos de nivel de entrada, los primeros trabajos de quienes recién egresan, cayeron 35% en los últimos 18 meses, en buena parte por la inteligencia artificial.

En los puestos que siguen abiertos, la IA ya hace buena parte de las tareas de ejecución. La pregunta para las universidades es si las máquinas hacen lo que antes aprendía un principiante, ¿qué tiene que aprender hoy una persona para que su trabajo siga valiendo?
Para responderla, el Dr. Medina Gual presentó tres formas de pensar la IA en la educación. La primera viene de un estudio del MIT sobre la "deuda cognitiva": cuando delegamos todo al modelo, el cerebro se "apaga", la IA se vuelve una muleta y el riesgo es automatizar el pensamiento.
La segunda, de Mutlu Çukurova, del University College London, habla de "inteligencia híbrida": persona e IA forman un sistema que piensan mejor juntos, siempre que la persona decida cuándo delegar y cuándo pensar por su cuenta. Esa capacidad de vigilar el propio aprendizaje se llama metacognición.
La tercera, de la Universidad de Toronto, propone rediseñar todo el entorno de aprendizaje alrededor de esas habilidades. Sumó un cuarto paradigma, tomado del libro Pensar con prompts, de Jianwei Xun: del diálogo entre humano y máquina surgiría una especie de "tercera entidad" que cambia lo que entendemos por autoría, voz y agencia.
Después presentó unos datos de la IBERO. En un estudio con 353 estudiantes de licenciatura, el equipo midió su "literacidad en IA", es decir, qué tan bien saben usar estas herramientas, entender cómo funcionan y evaluar críticamente sus sesgos y límites.
El 45.6% está "en progreso", el 52.4% alcanzó un nivel "logrado" y solo el 2% es "sobresaliente". El modelo, publicado en 2025, ahora suma una cuarta dimensión, la socioemocional, que mira cómo la IA afecta el bienestar, la empatía y las relaciones. El tema no es menor: según una encuesta de Polls.mx que retomó, en 2025 el principal uso de la IA en México pasó a ser la terapia y el acompañamiento, y apareció un uso nuevo, "encontrar un propósito".
Para medir qué tan lista está la universidad, dijo que la IBERO y el ITESO crearon un agente conversacional que entrevistó a coordinadores, docentes, egresados y empleadores. En los resultados preliminares, la academia se ve más alineada con lo que pide el mundo laboral (6.6 de 10) de lo que la percibe la industria (3.9), una brecha de casi tres puntos. La competencia más mencionada no fue técnica: fue el pensamiento crítico para evaluar lo que produce la IA (21.3%), seguida del uso ético y responsable (17.3%). Escribir buenos prompts quedó al final de la lista, con 5.8%.
Para cerrar, el Dr. Medina Gual retomó a Ethan Mollick y su libro Cointeligencia: invitar a la IA a la mesa, ser siempre la aportación humana en el proceso y asumir que la IA de hoy es la peor que usaremos.
También advirtió que la IA nos obligará a aprender más, no menos, y para pensar críticamente y evaluar lo que dicen las máquinas "necesitamos expertos en la materia".
Así, la sede IBERO cerró el encuentro con una misma pregunta vista desde tres ángulos: cómo usar la tecnología para que aprender, a cualquier edad y en cualquier condición, deje de ser un privilegio.
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