PRENSA IBERO
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10 DE FEBRERO DE 2026
Por: Prensa IBERO
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- Investigación de especialistas del Equide cuestiona la manera en que se mide el acceso al agua, concentrándose en expansión de infraestructura, y no en continuidad, frecuencia y disponibilidad
En México,** los hogares encabezados por mujeres tienen un mayor riesgo de sufrir desabasto en el suministro de agua** (9 % más de probabilidad), y esto se debe a que en muchos contextos urbanos, las mujeres jefas de hogar enfrentan mayores niveles de precariedad económica y residen con mayor frecuencia en zonas periféricas, advierte el estudio ‘Acceso diferenciado al agua potable en zonas urbanas de México. Un estudio sobre las desigualdades’, a cargo del Dr. Oscar Martínez Martínez y del Mtro. Miguel Ángel Martínez-Ríos, ambos adscritos al Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) de la Universidad Iberoamericana. Este trabajo también cuestiona la manera en que las autoridades miden el acceso al agua, concentrándose en expansión de infraestructura, y no en continuidad, frecuencia y disponibilidad.
Presentado en el periódico La Crónica de Hoy, y en la revista digital Sobre México, de nuestro Departamento de Economía, el proyecto analiza las desigualdades en el acceso al agua potable en las zonas urbanas de México, partiendo de la premisa de que la cobertura de infraestructura no garantiza necesariamente la disponibilidad efectiva del recurso.
“A pesar de que más del 90% de los hogares en varias entidades cuentan con conexión entubada, persisten importantes problemáticas de intermitencia y fallas en el suministro”, se señala también sobre el estudio en el link disponible dando clic aquí.
Los investigadores advirtieron que en nuestro país el acceso al agua potable suele evaluarse a partir de un indicador que señala si los hogares están conectados o no a la red pública y, bajo esta lógica México ha avanzado de manera notable, al reportarse que en la mayoría de los estados más de nueve de cada diez viviendas urbanas cuentan con agua entubada.
“Sin embargo, esa cifra optimista oculta una realidad cotidiana mucho más desigual. Tener tubería no significa tener agua, al menos no de manera regular ni en condiciones equitativas”, señaló el equipo investigador: “Las fallas, la intermitencia y los cortes forman parte de la experiencia diaria de millones de personas, incluso en ciudades con alta cobertura de infraestructura”.
La investigación de los especialistas de la IBERO advierte que la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana de 2024 indica que más del 60% de las personas (el 62.12 %) personas reporta haber tenido fallas o fugas en el suministro de agua potable. Los investigadores señalaron: “Este dato obliga a cuestionar la forma en que se ha medido el acceso al agua en México. Durante años, la política pública ha privilegiado la expansión de la infraestructura, dejando en segundo plano aspectos fundamentales como la continuidad del servicio, la frecuencia del suministro y la disponibilidad real del agua en los hogares”.
Para el Dr. Oscar Martínez Martínez y el Mtro. Miguel Ángel Martínez-Ríos, los resultados muestran que las fallas en el suministro no se distribuyen de manera aleatoria, y siguen un patrón claramente asociado al nivel socioeconómico de los hogares: “Las personas que viven en estratos medio bajo y bajo tienen una probabilidad mucho mayor de enfrentar problemas de agua que quienes habitan en zonas de estrato alto. La pobreza, una vez más, opera como un factor estructural que limita el acceso a servicios básicos”.
El análisis indicó que en colonias con menores ingresos, la infraestructura hídrica suele ser más antigua, el mantenimiento es irregular y la capacidad de respuesta ante fugas o fallas es limitada. También señaló que esta desigualdad hídrica se presenta incluso dentro de una misma ciudad, ya que mientras algunas zonas mantienen un suministro relativamente estable, otras dependen del tandeo, del almacenamiento improvisado o de la compra de agua por medios alternativos.
Sobre los problemas de acceso al agua relacionados con el género de la jefa de un hogar, el análisis de los expertos del Equide también mostró que la falta del recurso impacta directamente en las tareas de cuidado y las actividades indispensables para el funcionamiento diario de los hogares, que recaen de manera desproporcionada en el género femenino: “La inseguridad hídrica, en este sentido, se superpone con otras desigualdades y las profundiza”.
Las personas en estratos medio bajo y bajo tienen 48% y 68% más probabilidad, respectivamente, de reportar fallas que aquellas en estratos altos.
La percepción negativa del desempeño gubernamental también se vincula con mayor probabilidad de sufrir fallas, y el tipo de vivienda influye significativamente, siendo las casas independientes las más propensas a presentar problemas.
La cartografía evidencia disparidades territoriales: zonas como el Valle de México y Guadalajara muestran alta probabilidad de fallas, mientras Monterrey refleja una mejora respecto a años anteriores. Estos hallazgos demuestran que el acceso al agua potable está mediado por dinámicas sociales, económicas, territoriales y de gobernanza.
Con información de La Crónica de Hoy y Sobre México
Por: Prensa IBERO
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