8 DE JUNIO DE 2026
Familias con niñas y niños pequeños son más vulnerables a pobreza, estrés y falta de apoyos: investigación IBERO
PRENSA IBERO
8 DE JUNIO DE 2026
PRENSA IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Un estudio con participación de especialistas del Equide y OMI encontró que los hogares con niñas y niños en primera infancia enfrentan mayores riesgos de experimentar pobreza, sobrecarga de cuidados, problemas de salud mental y falta de protección social, por lo que urge fortalecer las políticas públicas dirigidas a las familias para prevenir afectaciones a su bienestar
Las familias con niñas y niños pequeños requieren una atención prioritaria por parte de las políticas públicas. Así lo advierte una investigación publicada en la revista científica
El estudio, titulado Social well-being under pressure: structural inequities in early childhood in Mexico City, fue realizado por el Dr. Oscar Martínez, académico investigador del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) de la Universidad Iberoamericana; la Dra. Mónica Ancira, académica investigadora del Observatorio Materno Infantil (OMI) de la Universidad Iberoamericana; y la Dra. Araceli Ramírez, investigadora del Tecnológico de Estudios Superiores de Chicoloapan.
La investigación analizó información de la Encuesta de Bienestar Social Multidimensional 2024 para conocer las condiciones de vida de los hogares con niñas y niños en primera infancia y compararlas con las de otros hogares de la capital del país. Los resultados muestran que, aunque estas familias pueden tener acceso a ciertos servicios básicos, enfrentan una acumulación de desventajas sociales, económicas y emocionales que podrían comprometer su bienestar.
Uno de los hallazgos más relevantes es que los hogares con niñas y niños pequeños presentan mayores riesgos de experimentar pobreza y precariedad económica. Los autores identificaron que muchas de estas familias dependen de empleos informales o cuentan con acceso limitado a mecanismos de protección social, lo que incrementa su vulnerabilidad ante crisis económicas o contingencias familiares.
Sin embargo, el estudio señala que los desafíos van mucho más allá del ingreso. Las responsabilidades de cuidado durante los primeros años de vida generan una importante presión sobre madres, padres y otras personas cuidadoras, quienes frecuentemente enfrentan una severa escasez de tiempo para el descanso, el desarrollo personal o la convivencia comunitaria.
Esta situación tiene efectos que pueden extenderse a otras dimensiones del bienestar. De acuerdo con los resultados de la investigación, las personas responsables del cuidado de niñas y niños pequeños reportan con mayor frecuencia indicadores asociados al estrés, la sobrecarga emocional y síntomas relacionados con depresión, lo que evidencia la necesidad de incorporar la salud mental como un componente central de las políticas de apoyo a las familias.
Las y el académico también encontraron que estos hogares suelen contar con redes de apoyo más limitadas y menores niveles de participación social, factores que pueden dificultar el acceso a recursos comunitarios y aumentar el aislamiento de quienes realizan labores de cuidado.
Para las autoras y el autor, estos resultados ponen de manifiesto la importancia de abandonar una visión reducida de la pobreza centrada exclusivamente en el ingreso económico. El bienestar de las familias, explican, depende también de factores como el tiempo disponible, la salud mental, la protección social y la posibilidad de contar con redes de apoyo sólidas.
En ese sentido, la investigación plantea la necesidad de fortalecer los sistemas de cuidados, ampliar la cobertura de seguridad social, impulsar medidas que favorezcan la conciliación entre trabajo y crianza y desarrollar programas de atención emocional dirigidos a madres, padres y personas cuidadoras.
Las y el especialista advierten que la primera infancia es una etapa decisiva para el desarrollo humano y que las condiciones en las que viven quienes cuidan a niñas y niños tienen un impacto directo en sus oportunidades presentes y futuras. Por ello, sostienen que atender las necesidades de estas familias no debe considerarse únicamente una política social, sino una inversión estratégica para reducir desigualdades y promover un desarrollo más equitativo.
Los hallazgos publicados en Frontiers in Public Health refuerzan la necesidad de construir políticas públicas que reconozcan la complejidad de las tareas de cuidado y que acompañen a las familias durante los primeros años de vida de sus hijas e hijos. De acuerdo con las investigadoras y el investigador, brindar apoyos oportunos puede ayudar a prevenir que las presiones económicas, emocionales y sociales identificadas en el estudio terminen afectando el bienestar de quienes sostienen diariamente la crianza y el cuidado de la primera infancia.
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