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PRENSA IBERO
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• El Dr. Diego Juárez Bolaños, del Centro INIDE, señala que se ha fortalecido el acceso a becas en educación media pero no la edificación y la calidad en preparatoria • La educación en línea no sirve para estudiantes jóvenes; es menor lo que aprenden frente a lo presencial, afirma • Apunta que en 50 años no se han creado escuelas normales para el medio rural o universidades pedagógicas, que son las que forman a las y los docentes
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Reportero de la IBERO

El “Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2026: Acceso y equidad” elaborado por la UNESCO calcula que cerca de 1.97 millones de jóvenes y adolescentes quedaron fuera del bachillerato en 2024. El dato pesa si se compara con 2015: en casi una década, el porcentaje no se movió.
El informe reconoce que México avanzó entre 2000 y 2024 redujo su población fuera de la escuela más de 20 puntos por encima de El Salvador, país que partía de un nivel parecido. Pero desde 2015, “se ha estancado”, a pesar de que el bachillerato es obligatorio desde 2012 y de que hoy casi todo estudiante de prepa pública recibe beca.
Para el Dr. Diego Juárez Bolaños, académico del
“En muchas regiones, en muchos municipios de México, no hay prepas. El joven quiere estudiar y no existen. Desde la ciudad, se piensa que alguien no estudia porque no quiere, cuando para millones de personas simplemente no hay una prepa cerca” apuntó.
Indicó que una segunda razón es el dinero, ya que la situación económica de las familias sigue empujando a las y los adolescentes fuera de las aulas y una tercera es que lo que se enseña no les sirve.
“Mucha y muchos se salen porque lo que están aprendiendo no les sirve para absolutamente nada. A diferencia de niñas o niños de primaria, jóvenes de preparatoria ya puede decidir en dejar la escuela si siente que lo que aprende no tiene una utilidad en su vida diaria” describió.
Durante más de 20 años, México tuvo un programa llamado Progresa, después Oportunidades y finalmente Prospera, que entregaba apoyos a familias pobres con una condición: que sus hijas e hijos asistieran a la escuela. La UNESCO lo describió como el programa de transferencias condicionadas mejor evaluado del mundo, con beneficios de largo plazo en escolaridad, empleo y movilidad social.
Recordó que Prospera estaba focalizado: se hacía un estudio socioeconómico para elegir a las y los estudiantes más pobres. Hoy la lógica es otra. Desde 2018, explicó, la política educativa se ha concentrado en las becas, y en bachillerato el apoyo es universal, es decir, lo reciben casi todas las y los alumnos de escuelas públicas.
Eso tiene ventajas, reconoció, porque nadie queda fuera del apoyo. El informe de la UNESCO estimó que, al pasar de un apoyo condicionado a uno sin condiciones, la matrícula de los hombres en bachillerato cayó 12 puntos. El especialista propuso volver a focalizar: “Que la beca sea solo para quien la necesita, y el dinero de quien no la necesita dirigirlo a fortalecer escuelas”.
Sobre lo que significa fortalecer la escuela, el investigador puso como ejemplo las preparatorias rurales, que trabajan con planteles prestados. En muchas comunidades, dijo, el bachillerato funciona por la tarde en las instalaciones de la secundaria, sin edificio propio.
Detalló que en ellas hay dos docentes para todo. Uno imparte todas las materias de ciencias sociales y humanidades, y otro todas las de ciencias además de la precariedad laboral, donde las y los docentes no tienen contratos estables y a veces se les paga con retraso.
Por otra parte, el especialista detalló que hay menos materiales educativos para que puedan aprender las y los estudiantes. “Uno va a las escuelas y te dicen que ya casi no llegan libros”, señaló.
A eso se suma la formación docente. Según el Dr. Juárez Bolaños, las escuelas normales, donde se preparan las y los maestros, tienen muchas carencias, y los cursos de actualización son en línea y “autogestivos”.
Dijo que puede ser que haya mayor cantidad de becas, pero la escuela sigue siendo prácticamente la misma, por lo que propuso destinar más recursos a libros, tecnología, alimentación en las escuelas y mejores condiciones laborales para docentes, incluida su seguridad y vivienda cuando trabajan en comunidades alejadas.
Hace dos décadas, recordó el académico, muchas niñas y jóvenes dejaban de estudiar por el hecho de ser mujeres. Hoy la situación se invirtió, pues las mujeres terminan el bachillerato más que los hombres, y la ventaja creció de 3.3 a 5.2 puntos entre 2015 y 2024.
“No estoy diciendo que haya desaparecido la brecha de género, pero ya es mucho menor”, abundó.
Según la UNESCO, las modalidades a distancia o híbridas se duplicaron en una década, aunque en 2023 eran solo 20% de la matrícula universitaria. Con 20 años de experiencia en educación, apuntó que para las y los jóvenes que no trabajan es mucho menor lo que aprenden frente a lo presencial.
El Dr. Juárez Bolaños detalló que estas opciones sirven sobre todo para ampliar la cobertura educativa, pero funcionan mejor para las personas adultas que ya trabajan.
Si en muchos municipios no hay prepas, tampoco hay universidades. Por eso, el especialista propuso usar los recursos para crear instituciones nuevas, pero “no con precariedad”, y llevarlas a donde no hay, lejos de la mirada centralista de estudiar en la Ciudad de México como único referente.
“Dejemos de ver la centralización como lo fundamental. Hay muchísimos municipios y estados que no tienen instituciones de educación media superior y que merecen tener instituciones de calidad”, concluyó.
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