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• El profesor Francisco E. Ron Delgado, del Departamento de Economía, señala que el impacto económico del Mundial será positivo, pero limitado • Afirma que el turismo, el empleo temporal y la inversión en infraestructura serán los principales beneficiados • Detalla que más de la mitad del valor económico generado por la Copa del Mundo se concentrará en la capital del país
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La Copa Mundial de la FIFA 2026 representa una oportunidad para dinamizar temporalmente la economía mexicana, pero está lejos de convertirse en el motor que impulse un cambio estructural en el crecimiento del país, advirtió Francisco E. Ron Delgado, profesor de asignatura del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
De acuerdo con el especialista, las estimaciones ubican la derrama económica del torneo entre 2,570 y 4,050 millones de dólares, cifra que equivale apenas a 0.13 o 0.14% del Producto Interno Bruto (PIB)
Explicó que el Mundial impulsará principalmente actividades relacionadas con el turismo, el comercio, el transporte, la gastronomía y el entretenimiento, además de favorecer la creación de entre 105 mil y 112 mil empleos temporales, concentrados principalmente en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Sin embargo, advirtió que los beneficios estarán altamente focalizados. Más de la mitad del valor económico generado se concentrará en la capital del país, mientras que el resto se distribuirá entre las otras dos sedes mundialistas, dejando un impacto reducido en el resto del territorio nacional.
Apuntó que el turismo será el sector más beneficiado con la llegada de aproximadamente 836 mil visitantes por el Mundial, lo que representa apenas el 1.8% de los 98.2 millones de visitantes internacionales que México recibió en 2025.
Destacó que inversiones en remodelación de estadios, mejoras aeroportuarias y nuevos desarrollos inmobiliarios podrían contribuir a contener la desaceleración de la inversión durante 2026. No obstante, recordó que la mayor parte del efecto económico proviene del gasto asociado al evento y no de inversiones permanentes que transformen la capacidad productiva del país.
Entre los riesgos que acompañan al torneo el académico de nuestra casa de estudios mencionó el incremento de precios en hospedaje, alimentos y entretenimiento, la gentrificación en zonas cercanas a los estadios y los desafíos en materia de seguridad pública.
Para el especialista, el verdadero legado del Mundial dependerá de la capacidad del país para convertir la visibilidad internacional en inversiones de largo plazo, fortalecer las cadenas productivas nacionales, integrar a las micro, pequeñas y medianas empresas, consolidar el crecimiento del turismo y aprovechar la infraestructura construida más allá del torneo.
"El Mundial puede ser un buen segundo tiempo para la economía mexicana, pero no cambiará por sí solo el marcador. Para llegar más allá del quinto partido económico se requieren transformaciones profundas, coordinación entre el sector público y privado y una estrategia sostenida de desarrollo", concluyó.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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