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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

La inteligencia artificial promete transformar prácticamente todos los sectores de la economía y la vida cotidiana. Sin embargo, para el Dr. Pablo Cotler, académico de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, el mayor desafío ya no es el avance tecnológico en sí, sino la creciente concentración de poder en un reducido grupo de empresas capaces de desarrollar y controlar esta tecnología.
Las reflexiones del especialista, que fueron difundidas por el Departamento de Economía de la IBERO
De acuerdo con el académico, el entusiasmo generado por empresas como SpaceX, Nvidia, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Apple o Tesla suele analizarse desde la innovación tecnológica o el desempeño bursátil. Sin embargo, detrás de ese crecimiento existe un fenómeno más profundo: la concentración de los recursos indispensables para desarrollar inteligencia artificial de vanguardia.
No se trata únicamente del talento para diseñar algoritmos. Estas compañías concentran centros de datos, capacidad de cómputo, infraestructura digital, enormes volúmenes de información y recursos financieros que resultan prácticamente inalcanzables para nuevos competidores.
"Ese conjunto de activos convierte a la inteligencia artificial en un factor estratégico que puede redefinir el equilibrio del poder económico mundial", sostiene el especialista.
Para el Dr. Cotler, el verdadero riesgo consiste en que la revolución tecnológica termine fortaleciendo estructuras monopólicas capaces de influir en sectores cada vez más amplios.
La inteligencia artificial ya participa en decisiones relacionadas con la salud, la educación, las finanzas, el transporte, la investigación científica, la producción industrial e incluso la seguridad nacional. Conforme estas herramientas se vuelvan más sofisticadas, también crecerá la capacidad de quienes controlan la infraestructura que las hace posibles.
Por ello, el académico advierte que la discusión pública debe dejar de enfocarse exclusivamente en las capacidades de la IA y comenzar a analizar quién tendrá acceso a ella, quién establecerá sus reglas y quién obtendrá los beneficios económicos derivados de su desarrollo.
El profesor explica que la concentración tecnológica no representa únicamente un desafío para los mercados. Cuando unas cuantas empresas controlan plataformas digitales, infraestructura de nube, modelos de inteligencia artificial y grandes volúmenes de datos, también adquieren una capacidad creciente para influir en la economía, la información, la competencia e incluso en las decisiones de los gobiernos.
Por ello, considera que la regulación de la inteligencia artificial debe buscar un equilibrio: promover la innovación sin permitir que surjan monopolios capaces de limitar la competencia o concentrar excesivamente el poder: "La historia económica muestra que cada gran revolución tecnológica ha obligado a construir nuevas reglas e instituciones. La inteligencia artificial no será la excepción".
Para el docente, el reto consiste en aprovechar el enorme potencial de la inteligencia artificial para mejorar la productividad, impulsar la investigación científica y generar bienestar social, sin que ello derive en una concentración inédita del poder económico.
La pregunta, afirma, ya no es únicamente qué podrá hacer la inteligencia artificial, sino quién tendrá la capacidad de desarrollarla, controlarla y decidir cómo se utilizará en las próximas décadas.
Ante las nuevas necesidades de la sociedad, la Universidad Iberoamericana impulsa la Licenciatura en Ingeniería en Inteligencia Artificial, un programa que busca formar profesionistas capaces de desarrollar soluciones tecnológicas avanzadas sin perder de vista sus implicaciones sociales.
Además de fortalecer competencias en aprendizaje automático, ciencia de datos, visión computacional, robótica y desarrollo de sistemas inteligentes, el plan de estudios incorpora una sólida formación humanista y ética. El objetivo es preparar ingenieras e ingenieros que comprendan que la inteligencia artificial no sólo representa un desafío tecnológico, sino también una responsabilidad con la sociedad, la equidad, la transparencia y los derechos de las personas.
Desde esta perspectiva, la IBERO apuesta por formar especialistas capaces de innovar en uno de los campos más estratégicos del siglo XXI, al tiempo que contribuyen a que el desarrollo de la inteligencia artificial responda al bien común y no únicamente a intereses económicos.
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