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PRENSA IBERO
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• La Dra. Verónica Díaz de León Bermúdez, académica del Departamento de Filosofía, reivindica la empatía, la conciencia y la acción colectiva frente al poder económico y tecnológico; recuerda que las humanidades ofrecen herramientas para imaginar y construir otros futuros
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

En un mundo en el que los avances tecnológicos parecen sucederse a una velocidad abrumadora y en el que un reducido grupo de multimillonarios concentra buena parte del poder para decidir hacia dónde se dirige la innovación, ¿qué lugar queda para la humanidad, la empatía y la reflexión crítica? A propósito de Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu, que plantea una reflexión sobre la crisis medioambiental y la responsabilidad de los sectores más poderosos en la destrucción del planeta, la Dra. Verónica Díaz de León Bermúdez, académica del
Especialista en inteligencia artificial, tecnologías disruptivas y filosofía de la cultura, la investigadora sostuvo que, aun frente al enorme poder económico de las corporaciones tecnológicas, las personas conservan la posibilidad de transformar colectivamente su presente y construir un futuro diferente.
“Sí hay un grupo muy pequeñito de personas con mucho poder, pero son minoría y de nuestro lado están muchas más capacidades de las que a veces podamos reconocer, entre ellas, pues la empatía y siempre la determinación de procurar la integridad de la vida humana”, expresó.
La experta explicó que los problemas ambientales y las relaciones de poder que plantea la premisa del filme en el que participa nuestra egresada Sabina Berman (como guionista) pueden examinarse desde debates filosóficos que se remontan varios siglos atrás.
Recordó que durante el siglo XVII, particularmente en Europa occidental, se consolidó una narrativa según la cual los seres humanos eran dueños de la naturaleza y podían disponer de sus recursos para satisfacer sus necesidades.
Entre los pensadores que abordaron esa relación mencionó a Francis Bacon, quien, de acuerdo con la interpretación de la académica, también planteaba una responsabilidad humana frente a la naturaleza.
Sin embargo, advirtió, esa última dimensión parece haberse olvidado.
“Parece ser que lo único que se ha instaurado es la idea de que los recursos naturales solamente son para nuestras satisfacciones y, peor aún, suponer que estos son ilimitados”, señaló.
Desde una perspectiva vinculada con el feminismo ecologista, la filósofa también cuestionó las narrativas supremacistas, imperialistas y colonialistas que históricamente han legitimado relaciones de dominación sobre la naturaleza y sobre otras formas de vida.
Explicó que estas estructuras de poder han estado protagonizadas, en buena medida, por hombres blancos, heterosexuales y económicamente privilegiados, cuyas decisiones tienen consecuencias que trascienden sus intereses particulares.
En una época en la que la inteligencia artificial promete automatizar actividades cada vez más complejas, desde la producción de contenidos hasta determinados procesos intelectuales, la Dra. Díaz de León defendió el valor de las experiencias humanas y de las relaciones que construimos con otras personas.
Para la académica, el progreso tecnológico no debería llevarnos a olvidar aquello que da sentido a nuestra existencia compartida.
“Tenemos muchas características que son prácticamente imposibles de ser suplantadas: nuestra capacidad de conciencia, nuestra empatía”, expresó: “Por más que nos encontremos en este momento en una cúspide tecnológica, un abrazo, el sentir la mano de alguien que quieres, ver a los ojos a una persona que te cae bien, compartir el buenos días con extraños [...] eso no lo puede hacer ni, hasta ahorita, el más extraordinario avance tecnológico”.
“Apostar por la humanidad sigue siendo una consigna absolutamente valiosa e incapaz de ser sustituida por ningún avance tecnológico, por más deslumbrante que este pueda ser”, afirmó: "Vale la pena elegir lo humano".
Ante la percepción de que las humanidades son disciplinas abstractas o alejadas de los problemas cotidianos, la académica recordó que el pensamiento filosófico conserva su vigencia precisamente por su capacidad para dialogar con la realidad.
“La filosofía tiene pervivencia precisamente porque tiene un contacto directo con la realidad. La filosofía ha sido incluso también tan atacada porque ha cambiado el mundo; las ideas cambian el mundo”, sostuvo.
Explicó que películas, obras de teatro, canciones y novelas pueden convertirse en herramientas para cuestionar nuestras concepciones sobre el poder, la sociedad, la tecnología y la naturaleza.
De esta manera, una producción cinematográfica como Digger puede funcionar como punto de partida para conversar sobre las consecuencias del modelo de desarrollo contemporáneo, las responsabilidades de quienes concentran el poder y las posibilidades de imaginar sociedades diferentes.
Para la especialista, la solución no consiste simplemente en depositar todas nuestras expectativas en los avances tecnológicos, sino también en reconocer la responsabilidad que compartimos hacia otras personas y seres vivos.
Si las grandes corporaciones concentran recursos económicos y tecnológicos, ¿qué posibilidades tienen las personas comunes de influir en el futuro del planeta?
La académica reconoció que quienes dirigen las principales empresas tecnológicas tienen una responsabilidad ineludible sobre las consecuencias de sus desarrollos.
Sin embargo, insistió en que la posibilidad de transformación no pertenece exclusivamente a quienes acumulan grandes fortunas.
En nuestra vida cotidiana, señaló, podemos fortalecer la cercanía, la colectividad y la conciencia de que compartimos el planeta con múltiples formas de vida.
“En nuestras manos, efectivamente, está la posibilidad de que otro futuro y otro presente sea posible”, aseguró.
Como parte de los esfuerzos del Departamento de Filosofía de la IBERO para abordar los desafíos contemporáneos, la Dra. Díaz de León invitó a participar en dos espacios académicos que buscan promover el pensamiento crítico.
El primero es el Seminario permanente: La destinación de las Humanidades, organizado por la Dra. Gabriela Méndez Cota, académica de tiempo completo del Departamento de Filosofía de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
El segundo es el Seminario Interinstitucional “Desobediencia tecnológica: Lecturas feministas-antirracistas para sobrevivir al algoritmo”, organizado conjuntamente por Sarah Abel, del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM; Itza Varela Huerta, de la UAM Xochimilco; y Verónica Díaz de León Bermúdez, de la IBERO.
Entre sus próximas sesiones se encuentran:
28 de octubre de 2026: “Robots asesinos: Juventudes contra la manipulación algorítmica”, de 10:00 a 14:00 horas, en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, Aula Alejandro Rossi.
2 de diciembre de 2026: “Acoso virtual es acoso: Misoginia en el metaverso”, de 10:00 a 14:00 horas, en el Auditorio San Ignacio de Loyola de la IBERO Ciudad de México.
20 de enero de 2027: “¿Escapar del algoritmo? Propuestas y estrategias en pro de la justicia social y tecnológica”, de 10:00 a 14:00 horas, en la UAM Xochimilco.
Las sesiones son presenciales y están dirigidas a comunidades de investigación, docencia y estudiantes de licenciatura y posgrado. Para solicitar informes y lecturas, se puede escribir a desobediencia.tecnologica@filosoficas.unam.mx.
El seminario forma parte del proyecto de investigación Juventudes Mexicanas y Tecnologías Digitales Disruptivas: Usos Cotidianos, Críticos y Creativos, apoyado por la convocatoria de investigación científica y humanística 2026 de la SECIHTI.
Así, frente a un mundo cada vez más mediado por algoritmos, automatización y poder tecnológico, las humanidades reivindican su lugar como espacios para hacernos preguntas, cuestionar lo establecido y reconocer nuestra capacidad de transformar la realidad.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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