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PRENSA IBERO
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• La Dra. Alma Rivera y la Dra. Mónica Acosta, académicas de la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero, proponen incorporar criterios éticos y la voz de las víctimas a los repositorios sobre desapariciones y violaciones a derechos humanos
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

¿Puede una base de datos contribuir a combatir la impunidad? Para la Dra. Alma Rivera y la Dra. Mónica Acosta, académicas de la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero de la Universidad Iberoamericana, la respuesta es afirmativa, siempre que los archivos digitales no se limiten a acumular documentos y datos, sino que preserven el contexto, la experiencia y la voz de las víctimas.
En su ponencia presentada durante el Congreso Internacional de Metadatos, las especialistas analizaron la transición de las bibliotecas universitarias hacia la custodia de archivos relacionados con los derechos humanos y la memoria histórica.
Su reflexión parte de un problema: los estándares técnicos empleados para describir y organizar archivos, como Dublin Core o ISAD(G), son indispensables para facilitar la búsqueda, el intercambio y la consulta de información, pero resultan insuficientes para expresar la complejidad del dolor humano.
Registrar una desaparición mediante fechas, lugares, números de expediente y categorías administrativas permite ordenar la información. Sin embargo, cuando esos datos se presentan sin contexto, también pueden reducir la historia de una persona a un registro impersonal.
Rivera y Acosta advierten que la aparente neutralidad de los metadatos y de los vocabularios controlados puede provocar lo que denominan una “segunda injusticia”: después de la violencia sufrida, la experiencia de las víctimas corre el riesgo de ser invisibilizada o burocratizada dentro de registros asépticos.
El problema no se encuentra necesariamente en los estándares, sino en aquello que dejan fuera. Una descripción técnicamente correcta puede omitir las relaciones familiares, las circunstancias sociales, los testimonios y las consecuencias humanas que permiten comprender lo ocurrido.
Frente a esta limitación, las académicas IBERO proponen desarrollar “metadatos expandidos”. La iniciativa no busca sustituir las herramientas internacionales de clasificación, sino complementarlas con calificadores éticos y descriptores de subjetividad capaces de recuperar la voz de las personas afectadas.
La propuesta se fundamenta en la “razón anamnética”, desarrollada por Johann Baptist Metz, que coloca el recuerdo del sufrimiento en el centro de la reflexión, y en la “empatía crítica” planteada por Michelle Caswell y Marika Cifor para el trabajo con archivos.
Desde esta perspectiva, quienes organizan y describen documentos no son observadores completamente neutrales: tienen una responsabilidad ante las personas cuyas experiencias quedan resguardadas en los repositorios.
Las autoras identifican posibilidades para aplicar este enfoque en los metadatos de investigaciones incorporadas al Repositorio de Documentación sobre Desapariciones en México, así como en los materiales producidos por el proyecto binacional sobre violencia, memoria y reconciliación en México y Colombia.
También señalan a la Plataforma Ciudadana de Fosas como un ejemplo de que la catalogación rigurosa puede convertirse en una infraestructura de resistencia y fiscalización ciudadana. Al reunir, relacionar y hacer consultable información dispersa, estos proyectos ayudan a documentar patrones, conservar evidencias y exigir respuestas a las autoridades.
De este modo, los repositorios dejan de ser únicamente depósitos digitales. Pueden apoyar la búsqueda de verdad, preservar la memoria colectiva y proporcionar información útil para acompañar investigaciones y demandas de justicia.
Para Rivera y Acosta, cada decisión sobre cómo nombrar, clasificar o describir un documento posee una dimensión ética y política. El metadato puede constituir un “acto de escucha activa” que permanece registrado en el archivo digital.
Incorporar la afectividad y el contexto social no significa renunciar al rigor técnico. Significa reconocer que detrás de cada expediente existe una vida, una comunidad afectada y una exigencia de justicia.
Así, catalogar también puede ser una forma de combatir la impunidad: preservar aquello que no debe olvidarse, facilitar la búsqueda de información y contribuir al derecho de las víctimas y de la sociedad a la verdad, la justicia y la no repetición.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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