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PRENSA IBERO
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• En entrevista con Radio UNAM, Fernando Moreno, académico de la IBERO, reflexiona sobre el papel del cine para abrir conversaciones públicas y presenta el libro que reúne 21 años de diálogos con cineastas latinoamericanos • El académico sostiene que las películas pueden visibilizar problemáticas sociales y detonar conversaciones; su libro reúne 12 entrevistas con figuras del cine latinoamericano • El cine y… Conversaciones con cineastas latinoamericanos, publicado por Ediciones IBERO, recupera más de dos décadas de entrevistas realizadas desde IBERO 90.9.
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

El cine no sólo entretiene, emociona o sirve como refugio: también puede convertirse en una herramienta para colocar problemáticas sociales en la conversación pública y ayudarnos a mirar de otra manera el momento histórico que vivimos, considera Fernando Moreno, “El More”, académico de la Licenciatura en Comunicación, la Maestría en Cine y la Escuela de Cine
“El cine es un vehículo increíblemente útil para poner temas encima de la mesa y para hacerlos parte de la agenda”, señaló el también conductor de El cine y…, programa de IBERO 90.9 que, después de 21 años al aire, dio pie al libro El cine y… Conversaciones con cineastas latinoamericanos, publicado por Ediciones IBERO.
Moreno habló sobre la obra durante una entrevista en La Feria de los Libros, espacio de Radio UNAM dedicado a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en cuya más reciente edición presentó el volumen ante un auditorio lleno.
Para “El More”, las películas tienen la capacidad de retratar conflictos sociales, políticos y culturales y, a partir de esas representaciones, abrir conversaciones que quizá no surgirían de otra manera.
El cine, explicó, funciona también como una especie de fotografía de momentos históricos específicos. Incluso cuando una producción está ambientada en otra época, puede utilizar ese contexto como un vehículo para hablar de problemáticas completamente contemporáneas.
“Creo que el cine es un espejo invaluable”, afirmó Moreno, al señalar que las películas pueden ayudarnos a observar las sociedades que las producen y a convertir determinadas historias en detonadores de discusión pública.
La capacidad del cine para retratar su tiempo atraviesa también la historia reciente de las cinematografías latinoamericanas.
Moreno recordó que el lugar que hoy ocupan cineastas de la región en festivales internacionales, grandes producciones y circuitos globales no siempre estuvo disponible.
Aunque actualmente resulta más común encontrar nombres latinoamericanos dentro del mainstream cinematográfico, sostuvo que ese espacio fue construido durante décadas por directoras, directores, técnicos y artistas que encontraron la manera de colocar sus historias en escenarios internacionales.
En el caso de México, mencionó como referentes a cineastas como Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, pero subrayó que procesos similares han ocurrido en otras cinematografías de América Latina.
Los creadores latinoamericanos, dijo, se ganaron un lugar “a fuerza de empujar un poco la puerta” y de presentar proyectos que desde la lógica industrial podían ser considerados independientes o de bajo presupuesto, pero que contenían imágenes profundamente vinculadas con las identidades y realidades de sus países.
Esa diversidad de maneras de hacer y pensar el cine atraviesa El cine y… Conversaciones con cineastas latinoamericanos, volumen que reúne 12 conversaciones con personas vinculadas a distintas áreas de la creación cinematográfica.
Entre ellas aparecen el compositor Tomás Barreiro; cineastas como Mariana Rondón, Tatiana Huezo y Elisa Miller; la actriz Mónica del Carmen; el actor Raúl Briones; el director de fotografía Juan Pablo Ramírez, y el diseñador de producción Eugenio Caballero.
La intención permite observar algo que el público no siempre dimensiona cuando ve una película terminada: la enorme cantidad de personas, especialidades y decisiones creativas necesarias para construir las imágenes y atmósferas que llegan a la pantalla.
Moreno puso como ejemplo la música cinematográfica y el trabajo de Tomás Barreiro, compositor que ha colaborado en producciones como Las niñas bien, Museo y Güeros.
Para “El More”, la labor de un compositor permite entender que elementos aparentemente secundarios son, en realidad, fundamentales en la experiencia de una película y forman parte de un diálogo creativo constante con quienes dirigen una producción.
Lo mismo ocurre con la fotografía o el diseño de producción.
Durante la conversación destacó el trabajo de Juan Pablo Ramírez, director de fotografía de producciones como La cocina, de Alonso Ruizpalacios, así como el de Eugenio Caballero, ganador del Oscar por el diseño de producción de El laberinto del fauno y responsable de mundos cinematográficos como los de Roma, Bardo y la adaptación de Cien años de soledad.
El libro también permite acercarse a las transformaciones que vive la industria cinematográfica en materia de género.
La mitad de las conversaciones reunidas en la publicación tienen como protagonistas a mujeres dedicadas a la dirección, actuación, guion y trabajo técnico.
Moreno destacó particularmente el caso de Amazonas Eléctricas, colectivo integrado por gaffers e iluminadoras que se han abierto camino en áreas históricamente asociadas con los hombres dentro de los sets cinematográficos.
Para el académico, todavía falta mucho por hacer para alcanzar condiciones de mayor equidad en el medio, pero considera que cada vez existen más oportunidades para que mujeres ocupen puestos técnicos y creativos en toda la cadena de producción.
Como profesor de cine en la IBERO, dijo, actualmente observa una cantidad semejante de películas estudiantiles dirigidas por mujeres y por hombres, además de una creciente participación de alumnas en dirección de fotografía, operación de cámara y otros departamentos.
El libro también es resultado de una relación personal de décadas con el cine.
Moreno recordó que durante su adolescencia comenzó a ver películas “de manera compulsiva”, cuando todavía predominaban las salas pertenecientes a la Compañía Operadora de Teatros y los grandes complejos cinematográficos actuales no formaban parte del paisaje cotidiano.
Buscaba cines cercanos a la casa de sus padres y dedicaba las tardes de los viernes a ver una película detrás de otra.
Su madre, recordó entre risas, llegó a decirle que pasar tanto tiempo en el cine “no le iba a traer nada bueno”.
La cinefilia terminó llevándolo a los cineclubes, al periodismo cinematográfico, la programación de festivales y, posteriormente, a la docencia.
“Uno de los pocos superpoderes que creo tener es ver películas”, dijo Moreno, quien suma alrededor de 30 años como docente y más de dos décadas frente a los micrófonos de IBERO 90.9.
El propio nombre de El cine y… nació con la intención de que el programa nunca quedara encerrado en un solo tema.
Uno de sus primeros episodios estuvo dedicado a Los olvidados, de Luis Buñuel, después de que el negativo de la película fuera incorporado al programa Memoria del Mundo de la UNESCO.
A partir de ahí, el espacio comenzó a vincular el cine con temas tan diversos como la comida, el futbol, las brujas, el vino o cineastas como Alfonso Cuarón.
La fórmula convirtió al programa en un punto de partida para conversar sobre prácticamente cualquier tema desde las películas.
Después de 21 años al aire, Moreno considera que la materia todavía no se agota.
Y quizá ahí se encuentra también una de las ideas centrales del libro: detrás de cada película existen decenas de historias, decisiones y personas, pero también la posibilidad de iniciar conversaciones sobre lo que ocurre fuera de la pantalla.
'El More' presentó su libro en la FIL Minería este año. Le acompañaron la actriz Mónica del Carmen, la realizadora Elisa Miller, el ilustrador Santiago Moyao, y su colaboradora Ekatherina Sicardo Reyes.

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