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PRENSA IBERO
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• Influenciado por Luca Guadagnino, Lucrecia Martel y Pedro Almodóvar, así como por películas como ‘Call Me by Your Name’, Francisco Roblero Avendaño presenta ‘Fuego terciopelo’ en uno de los principales festivales de cortometrajes del país, y desarrolla ‘El aroma de los lirios’ con el apoyo de Jóvenes Creadores 2025-2026, programa conocido históricamente como FONCA • Como beneficiario de Jóvenes Creadores 2025-2026, Francisco Roblero desarrolla su primer largometraje bajo la tutoría de Sandra Becerril, Carlos Lenin y David Pablos, director y guionista de 'En el camino', la película con más nominaciones a los Premios Ariel 2026
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

Hay películas capaces de despertar nostalgia incluso por experiencias que no vivimos. Para Francisco Roblero Avendaño, egresado de la Maestría en Cine de la Universidad Iberoamericana, Call Me by Your Name, de Luca Guadagnino, provoca esa sensación: la de recordar un amor, una época o una forma de relacionarnos con el mundo que quizá nunca nos perteneció, pero que sentimos cercana. La memoria, el duelo y las heridas que dejan los vínculos atraviesan también su trabajo como cineasta. Esa búsqueda lo llevó a realizar Fuego terciopelo
La película cuenta la historia de Silvana, una mujer trans que enfrenta la desintegración de su relación de pareja. La ruptura despierta heridas relacionadas con el vínculo con su madre, las palabras que han marcado su vida y la manera en que se relaciona con su cuerpo y su identidad.
“Desde Alejo, Dejar morir, Andrómaco y Fuego terciopelo ya traía el tema de la memoria”, cuenta el realizador. Aunque cada proyecto lo aborda desde un lenguaje diferente, todos comparten la necesidad de explorar aquello que permanece en las personas después de una pérdida o una transformación.
Fuego terciopelo forma parte de Otros lugares, la investigación creativa con la que Francisco concluyó la Maestría en Cine de la IBERO. Cuando ingresó al posgrado, su intención original era desarrollar el guion de un largometraje; sin embargo, las clases y ejercicios de investigación artística abrieron otras posibilidades.
Las preguntas sobre la identidad de género, el cuerpo y sus transformaciones dieron origen primero a trabajos documentales y experimentales. Más tarde, esas inquietudes encontraron una forma narrativa en Fuego terciopelo.
El guion comenzó a escribirse entre finales de 2023 y principios de 2024. La mayor parte del rodaje se realizó en agosto de ese año, pero una escena tuvo que filmarse nuevamente en 2025 porque no producía el resultado narrativo que el director necesitaba.
Francisco también se hizo cargo de la edición, lo que lo obligó a confrontar sus propias decisiones como realizador. Tras el diseño sonoro y la corrección de color, el corte quedó concluido entre diciembre de 2025 y enero de 2026: casi dos años después del inicio del proceso.
En la producción participaron alrededor de 15 personas, varias de ellas vinculadas con la Maestría en Cine. La IBERO también facilitó lentes y equipo de sonido que permitieron fortalecer la calidad técnica del cortometraje, cuyo rodaje incluyó escenas en carretera, dentro de un automóvil y en exteriores.
Para Francisco, este proceso confirmó que no es necesario esperar a contar con la cámara más costosa para comenzar a filmar.
“Si quieres hacer cine, hazlo con lo que tengas”, sostiene. Sus primeros trabajos combinaron teléfonos celulares, cámaras réflex y equipos de distintos formatos. Más que buscar reconocimientos, aquellas películas le permitieron experimentar, equivocarse y adquirir las herramientas necesarias para enfrentar proyectos de mayor complejidad.

Fuego terciopelo tuvo su estreno en junio de 2026, durante la edición número 30 de MIX México, donde participó en la competencia nacional y fue nominado a Mejor Cortometraje Mexicano. La película se proyectó en la Cineteca Nacional y posteriormente tuvo una función en Cine Tonalá.
Su selección en Shorts México ampliará ahora las posibilidades de exhibición de la obra. Para Francisco, la importancia del festival radica no sólo en su alcance y sus diferentes sedes, sino también en los encuentros que genera entre realizadores y públicos.
“Después de trabajar tanto en un proyecto, que al final termine guardado es algo muy triste para quienes nos dedicamos a esto”, reconoce. Ver la película en nuevos espacios representa también una recompensa para todas las personas que aportaron tiempo, trabajo, creatividad y talento a su realización.

La llegada de Fuego terciopelo a Shorts México coincide con otro momento importante en la trayectoria del egresado IBERO: su selección como beneficiario de Jóvenes Creadores 2025-2026, en la categoría de Guion Cinematográfico.
El programa forma parte del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC) y es ampliamente reconocido por su vínculo histórico con el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA.
Francisco obtuvo el estímulo en su segundo intento. La primera vez postuló el proyecto con el que había ingresado a la Maestría, pero no fue seleccionado. Con el tiempo comprendió que ya no mantenía la misma conexión con esa historia y decidió guardarla para abrirse a otras posibilidades.
La siguiente idea apareció durante un trayecto en transporte público rumbo a Santa Fe: imaginó a dos adolescentes compartiendo un momento romántico. De aquella escena nació El aroma de los lirios, el guion de largometraje que actualmente desarrolla con el respaldo de Jóvenes Creadores.
La historia sigue a dos adolescentes que viven su primer amor hasta que la muerte de uno de ellos interrumpe la relación. Quien sobrevive intenta reconstruir mediante la memoria los momentos que compartieron.
El programa le ha permitido trabajar el proyecto mediante entregas calendarizadas, encuentros con otros jóvenes creadores y sesiones de retroalimentación con sus tutores Sandra Becerril, David Pablos (actual nominado al Ariel por 'En el Camino') y Carlos Lenin.

Francisco reconoce entre sus referentes a Lucrecia Martel, particularmente por su trabajo con el sonido y su capacidad para observar la realidad; a Pedro Almodóvar, por su aproximación al deseo, los afectos y las identidades; y a Luca Guadagnino, cuya obra ha explorado la intensidad y la persistencia de los vínculos.
En El aroma de los lirios, esas influencias dialogan con una preocupación presente desde sus primeros trabajos: la posibilidad de que el cine preserve las experiencias que el tiempo amenaza con borrar.
El largometraje, explica, no nació solamente de una búsqueda estética, sino de vivencias personales, del dolor y de “la necesidad de hacer que no se me olviden las cosas que he vivido”.
Así, la selección de Fuego terciopelo en Shorts México no representa un logro aislado. Es parte del recorrido de un cineasta que encontró en la Maestría en Cine de la IBERO un espacio para transformar sus preguntas personales en películas y que ahora prepara su primer largometraje con apoyo de Jóvenes Creadores.
En sus historias, recordar no significa únicamente mirar hacia atrás. También es una forma de reconstruir el cuerpo, los afectos y la identidad después de aquello que parecía capaz de romperlos.

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