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PRENSA IBERO
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• La mitad de las y los estudiantes mexicanos está en escuelas con carencias de infraestructura tecnológica, pero más tecnología no garantiza mejores aprendizajes • Investigadoras advierten que México requiere fortalecer la formación docente, reducir las brechas y dar estabilidad a las políticas educativas, antes que emprender otra reforma • Especialistas advirtieron que más tecnología no significa necesariamente más aprendizaje y que el uso de IA requiere acompañamiento y pensamiento crítico
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Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: mariana.dominguez@ibero.mx

Los resultados de PISA 2025 muestran que el problema educativo en México no puede leerse únicamente a partir de los puntajes: las oportunidades para aprender siguen profundamente marcadas por la desigualdad. Entre el 25% del alumnado con mayor ventaja socioeconómica y el 25% en mayor desventaja hay 68 puntos de diferencia, una brecha que equivale a tres o cuatro ciclos escolares, de acuerdo con la Dra. Jimena Hernández Fernández, especialista en Educación de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
Durante la mesa de análisis “Repensar la educación tras la prueba PISA. Brechas, tecnología y políticas para el aprendizaje”
La Dra. Jimena Hernández Fernández, docente investigadora del Centro INIDE, explicó que PISA no califica al sistema educativo ni permite establecer por sí sola las causas de los resultados, pero sí muestra cómo se distribuyen las oportunidades de aprendizaje.
Además de la brecha socioeconómica, destacó que sólo 12% del alumnado mexicano en condiciones de mayor desventaja logra colocarse entre quienes obtienen los puntajes más altos de su país, grupo que PISA denomina estudiantes “resilientes”.
“PISA muestra que el aprendizaje sigue marcado por la desigualdad”, resumió Hernández.
Para la Dra. Marisol Silva Laya, también adscrita al INIDE, México ha logrado ampliar el acceso a la educación, pero ese avance no ha estado acompañado por condiciones suficientes para garantizar aprendizajes.
“Es importante el acceso, pero tiene que ser un acceso con soporte para evitar que se profundicen las brechas”.
Planteó fortalecer la formación inicial y continua del profesorado, mejorar las condiciones escolares y destinar mayores recursos a los sectores con mayor rezago. También llamó a recuperar instrumentos nacionales de evaluación que permitan saber con precisión dónde están los problemas y diseñar respuestas diferenciadas.
Ambas investigadoras coincidieron en que los resultados de PISA deben aprovecharse para devolver el aprendizaje al centro de la discusión pública. Hernández planteó que la información de la prueba puede servir para mantener la educación en la agenda más allá de la coyuntura de unos días, mientras Silva propuso ir un paso más allá y “poner el derecho al aprendizaje en el centro de la política educativa”, como eje para orientar decisiones, recursos y responsabilidades del sistema.
Otro de los hallazgos centrales de PISA 2025 es la expansión de la tecnología en las aulas. La Dra. Cimenna Chao Rebolledo, Directora General de Planeación Estratégica e Innovación de la IBERO, señaló que la inteligencia artificial ya llegó a las escuelas mexicanas principalmente a través del estudiantado y no necesariamente mediante una estrategia educativa institucional.
Sólo 8% de las y los estudiantes mexicanos reportó no haber utilizado nunca inteligencia artificial, frente a 14% en el promedio de la OCDE. Al mismo tiempo, aproximadamente la mitad estudia en planteles donde se reportan carencias de infraestructura tecnológica.
“Más tecnología no significa necesariamente más aprendizaje”, advirtió la especialista.
PISA encontró además que quienes utilizan inteligencia artificial de manera recurrente sin formación para evaluar críticamente sus resultados pueden presentar desempeños incluso inferiores a quienes no la utilizan, mientras que el panorama mejora entre quienes aprendieron a cuestionar y verificar lo producido por estas herramientas.
Sólo 59% del estudiantado mexicano reportó recibir formación relacionada con este uso crítico de la IA.
La especialista subrayó otro dato: 37% del alumnado mexicano afirma que sus compañeros se distraen con dispositivos en casi todas las clases de ciencias, frente a 28% en promedio entre los países de la OCDE.
La Dra. Tatiana Mendoza, docente investigadora del INIDE, llamó a mirar también lo que ocurre dentro del currículo. En matemáticas, dijo, es necesario reducir la saturación de contenidos y favorecer el aprendizaje mediante la resolución de problemas, en lugar de fragmentar los conocimientos en ejercicios aislados.
Las especialistas coincidieron en que los resultados de 2025 no pueden atribuirse simplemente a la Nueva Escuela Mexicana: las y los jóvenes evaluados habían cursado apenas alrededor de dos años bajo ese plan y acumulan aprendizajes de prácticamente toda su educación básica.
Tampoco consideraron conveniente responder con una nueva reforma.
“Llegar con una nueva idea de qué se tiene que aprender cada seis años no le viene bien a nuestros estudiantes”, señaló Jimena Hernández.
Para Marisol Silva, cualquier transformación educativa necesita tiempo para consolidarse, pero también evaluación y capacidad para corregir lo que no funciona. El desafío, sostuvo, consiste ahora en aprovechar PISA no como una discusión pasajera, sino para “poner el derecho al aprendizaje en el centro de la política educativa”.
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