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PRENSA IBERO
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• La Mtra. María del Carmen García G., del Departamento de Estudios de Ingeniería para la Innovación, plantea que la información confiable también debe ser accesible • El conocimiento especializado resulta demasiado complejo de consultar y esa podría ser una razón por las que contenidos simplificados ganan terreno, aunque carezcan de rigor, explica
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

Para la Mtra. María del Carmen García G., Académica del Departamento de Estudios de Ingeniería para la Innovación, la desinformación representa un desafío que va más allá de identificar si una publicación es verdadera o falsa, sino que las personas no cuentan con un protocolo para saber qué hacer cuando reciben información dudosa.
Indicó que actualmente hay mecanismos de reporte en plataformas digitales
Sin embargo, dijo que el desafío adquiere mayor relevancia cuando la desinformación alcanza a poblaciones vulnerables, como niñas, niños, adolescentes y personas adultas mayores, ya que puede convertirse en un factor que incremente otros riesgos digitales y sociales, particularmente cuando se relaciona con engaños, violencia digital, reclutamiento o vulneraciones de derechos.
Señaló que uno de los problemas es que la información no siempre está presentada de una manera que facilite su comprensión. Explicó que hay una brecha entre el conocimiento especializado y la forma en que ese conocimiento llega al público, por lo que la información confiable también debe ser accesible.
Indicó que una investigación científica, un documento técnico o una noticia especializada pueden requerir conocimientos previos que no todas las personas poseen y cuando la información resulta demasiado compleja o demanda demasiado tiempo, los contenidos simplificados ganan terreno, incluso cuando carecen de rigor.
Dijo que esta situación explica en parte el éxito de TikTok, ya que permite consumir información de forma rápida y accesible, pero no necesariamente porque esté en un formato breve, sino en quién produce el contenido y qué procesos de verificación existen detrás.
Por ello, dijo que una estrategia para combatir la desinformación sería llevar información rigurosa a los espacios donde las personas ya consumen estos contenidos, en lugar de esperar que abandonen esos medios para consultar formatos tradicionales.
Asimismo, mencionó que la universidad enfrenta el reto de transformar la enseñanza de la información. El aprendizaje de metodologías de investigación suele realizarse mediante ejercicios académicos preparados, mientras que los estudiantes encuentran fuera del aula un ecosistema más complejo y cambiante.
La propuesta, acotó, es pasar de ejercicios sintéticos a situaciones reales de búsqueda, evaluación y verificación, donde la o el estudiante tengan que enfrentarse a información que no conoce previamente y construir su propia ruta para determinar su confiabilidad.
El desafío, concluyó, no consiste solo en combatir la desinformación después de que circula. También implica construir una cultura de verificación que permita a las personas reducir su vulnerabilidad antes de compartir, creer o actuar a partir de un contenido.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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