17 DE JUNIO DE 2026
De las tres sedes del Mundial, México se lleva el campeonato de la hospitalidad: académico IBERO
PRENSA IBERO
17 DE JUNIO DE 2026
PRENSA IBERO
• La convivencia entre las celebraciones mundialistas y las demandas sociales demuestra una característica profundamente mexicana: la capacidad de recibir con calidez a los visitantes sin dejar de expresar las preocupaciones y causas que atraviesan al país, afirma el Mtro. Pedro Rosete, académico de la Licenciatura en Mercadotecnia
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La Copa Mundial de la FIFA 2026 ya arrancó y las imágenes que recorren el mundo muestran a miles de personas celebrando en las calles de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Aficionados de distintas nacionalidades comparten comidas, cánticos, fotografías y festejos con mexicanos y mexicanas que han convertido las sedes mundialistas en una auténtica fiesta.
Para el Mtro. Pedro Rosete, académico de la Licenciatura en Mercadotecnia de la Universidad Iberoamericana, estas escenas están reforzando uno de los atributos más reconocidos de México a nivel internacional: su hospitalidad.
“Lo que está quedando claro ante el mundo es que seguimos siendo grandes anfitriones. Nos gusta que quienes visitan nuestro país se sientan bienvenidos, que conozcan nuestra cultura, nuestra comida y nuestras formas de convivir”, señaló.
Antes del arranque del Mundial, diversas organizaciones sociales y colectivos expresaron preocupaciones relacionadas con derechos humanos, movilidad, desigualdad y otros temas que forman parte de la conversación pública nacional. Rosete considera que el ambiente festivo que hoy se vive en las calles no significa que esas causas hayan desaparecido ni que la sociedad haya dejado de prestarles atención.
“La fiesta de México no soluciona los problemas ni los malestares sociales. Una cosa no quita la otra”, explicó.
De acuerdo con el académico, una de las características más distintivas de la sociedad mexicana es precisamente su capacidad para sostener ambas realidades al mismo tiempo: la exigencia de justicia y la celebración colectiva.
“Los mexicanos hemos aprendido que pueden convivir las causas sociales con la felicidad. Podemos seguir preocupados por los problemas del país, exigir cambios y al mismo tiempo abrir las puertas a quienes nos visitan y compartir con ellos momentos de alegría”, afirmó.
Rosete considera que esta capacidad de convivencia resulta particularmente visible durante eventos de gran escala como el Mundial.
Mientras en distintos espacios continúan las discusiones sobre temas sociales, en las calles también se multiplican los gestos de hospitalidad hacia visitantes provenientes de todos los continentes.
“Hay algo que caracteriza a los mexicanos y es la manera de encontrar espacios de encuentro, incluso en contextos complejos. Nos gusta convivir, recibir a las personas y hacerlas sentir parte de la celebración”, explicó.
Las imágenes de aficionados extranjeros bailando con mexicanos, compartiendo alimentos o aprendiendo cánticos futboleros se han vuelto una constante desde el arranque de la competencia: “Eso habla muy bien de nosotros como sociedad. Habla de nuestra apertura, de nuestra capacidad para convivir con personas distintas y de nuestra disposición para recibirlas con respeto”.
Para el especialista, la hospitalidad que hoy proyecta México ofrece además importantes enseñanzas para quienes estudian Comunicación, Mercadotecnia y otras disciplinas relacionadas con la construcción de narrativas públicas.
Por ello, explicó que en la IBERO se busca que las y los estudiantes comprendan la complejidad de los fenómenos sociales y eviten las explicaciones simplistas:
“No se trata de pensar que porque hay fiesta ya no existen problemas, ni tampoco de creer que los problemas impiden cualquier expresión de alegría. La realidad social es mucho más compleja que eso”, comentó.
Rosete señaló que parte de la formación que reciben las y los estudiantes consiste precisamente en aprender a observar estas tensiones y entender cómo se construyen las percepciones colectivas sobre una ciudad, una comunidad o un país.
Aunque Estados Unidos, Canadá y México comparten la organización del Mundial 2026, el académico considera que la experiencia mexicana está dejando una huella particular entre los visitantes.
“Los latinos en general somos personas muy abiertas, pero en México existe una tradición muy fuerte de recibir al otro, de invitarlo a la fiesta y de hacerlo sentir en casa”, señaló.
Esta hospitalidad no es una estrategia nueva. No por nada, en el video promocional que en 1986 grabaron los seleccionados mexicanos para solicitar el apoyo de la afición, fraseaban con orgullo: "Ya tenemos, por lo pronto, el trofeo de amistad".
A su juicio, esa combinación histórica de calidez, cercanía y espontaneidad está convirtiéndose, una vez más, en uno de los grandes distintivos de la experiencia mundialista en territorio mexicano.
“Si hablamos de hospitalidad, creo que México se está llevando el campeonato. Lo que estamos mostrando al mundo es que podemos celebrar, convivir y compartir con personas de cualquier nacionalidad sin perder de vista quiénes somos ni las causas que nos importan”, concluyó.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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