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PRENSA IBERO
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• Una investigación difundida por el Departamento de Economía de la IBERO, realizada por nuestro académico Dr. Juan Carlos Angulo y la Dra. Monia Gruber, encontró que no son los mercados ilícitos en sí, sino ciertos actores del crimen organizado, particularmente aquellos infiltrados en las instituciones públicas y los grupos de tipo mafioso, quienes más reducen la probabilidad de que las personas accedan a servicios financieros formales
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

El crimen organizado no sólo afecta la seguridad, la economía o la confianza en las instituciones: también puede convertirse en un obstáculo para que millones de personas accedan al sistema financiero formal. Esa es una de las principales conclusiones de "Crime and Financial Inclusion: Assessing How Criminality Shapes Access to Financial Services", un estudio difundido por el Departamento de Economía
La investigación fue realizada por el Dr. Juan Carlos Angulo, académico e investigador de la IBERO, en colaboración con la Dra. Monia Gruber, de la Universidad Autónoma de Madrid, España. A partir del análisis de información de 128 países, los autores examinaron cómo distintos tipos de criminalidad influyen en la probabilidad de que una persona cuente con una cuenta bancaria o con otros servicios financieros formales.
Los resultados muestran que a mayor presencia de criminalidad, menor probabilidad de que las personas tengan una cuenta financiera. Sin embargo, el hallazgo más relevante es que esta relación no está impulsada principalmente por los mercados ilícitos, como el narcotráfico o la trata de personas, sino por la presencia de actores criminales con capacidad para influir en la vida institucional y económica de los países.
Al desagregar el índice de criminalidad, el estudio encontró que los actores incrustados en las estructuras del Estado (state-embedded actors) y los grupos de tipo mafioso son quienes presentan la asociación más fuerte con una menor inclusión financiera.
En contraste, las redes criminales y los actores extranjeros no mostraron efectos estadísticamente significativos sobre la probabilidad de que las personas utilicen servicios financieros formales. Estos resultados sugieren que el problema no radica únicamente en la existencia de actividades ilícitas, sino en el grado en que determinadas organizaciones criminales logran infiltrarse o influir en las instituciones públicas y económicas.
La investigación también encontró que la relación entre criminalidad e inclusión financiera no es igual en todo el mundo.
Los efectos negativos son particularmente visibles en Asia Oriental y el Pacífico, América Latina y el Caribe y Medio Oriente y Norte de África, mientras que en los países de altos ingresos la relación prácticamente desaparece, probablemente debido a instituciones más sólidas y mayores niveles de bancarización.
Para ilustrar cómo distintos tipos de actores criminales afectan el desarrollo económico y la inclusión financiera, los autores retoman ejemplos documentados en investigaciones previas. Mencionan que la mafia italiana ha utilizado el sector de la construcción para actividades de extorsión; que en la República Democrática del Congo grupos criminales obtienen recursos mediante la extorsión en zonas de extracción de oro y coltán; y que, en Colombia, el fin del conflicto armado impulsó la creación de empresas y el empleo, un contexto que podría favorecer una mayor inclusión financiera. Estos casos muestran que el impacto de la criminalidad sobre el acceso a los servicios financieros depende del tipo de actor criminal y de las condiciones institucionales de cada país.
Otro hallazgo relevante es que las cuentas de dinero móvil parecen ser menos sensibles a la presencia de actores criminales. De acuerdo con los autores, ninguno de los tipos de organizaciones criminales analizados mostró una relación significativa con la adopción de este tipo de servicios, lo que abre la posibilidad de que las soluciones financieras digitales contribuyan a mantener el acceso a servicios financieros incluso en contextos de alta criminalidad.
A partir de los resultados, los investigadores plantean que las estrategias para ampliar la inclusión financiera no deberían concentrarse únicamente en abrir más sucursales o facilitar nuevos productos financieros.
También es necesario fortalecer el Estado de derecho, combatir la corrupción, mejorar la transparencia institucional y desarrollar políticas públicas que atiendan simultáneamente los desafíos de seguridad y desarrollo económico, especialmente en aquellas regiones donde la presencia del crimen organizado representa una barrera para el acceso a los servicios financieros.
El Dr. Juan Carlos Angulo participa como docente de la Licenciatura en Economía de la IBERO, programa que combina una sólida formación en teoría económica con el uso de herramientas contemporáneas de análisis econométrico, ciencia de datos e inteligencia artificial. Las y los estudiantes trabajan con información estadística nacional e internacional para analizar problemas complejos y, desde una perspectiva social e interdisciplinaria, utilizan evidencia para evaluar impactos, diseñar políticas públicas y apoyar la toma de decisiones en los sectores público, privado y social.
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