PRENSA IBERO
PRENSA IBERO
9 DE MARZO DE 2026
Por: David Ruiz Guajardo, estudiante de la Licenciatura en Comunicación
AUTOR

El séptimo arte, desde sus inicios, más que un simple instrumento de entretenimiento, ha sido un medio sumamente eficaz para comunicar y reflejar diversas problemáticas sociales. El cine mexicano no es la excepción, pues películas como Amores perros, La ley de Herodes, Los olvidados, Rojo amanecer o Güeros han sabido retratar conflictos que aquejan a nuestro país, al mismo tiempo que construyen relatos profundamente humanos.
Dentro del cine mexicano contemporáneo, una de las voces más sobresalientes de los últimos años es, sin duda, Ernesto Contreras. Con filmes como Sueño en otro idioma, El último vagón y Párpados azules, el director ha consolidado un sello distintivo en la cinematografía nacional, caracterizado por su compromiso con la visibilización de problemáticas sociales actuales, abordadas desde una mirada íntima y empática.
La película que nos ocupa en esta ocasión, Cosas imposibles, narra la historia de Matilde, una viuda de sesenta años atormentada por los recuerdos de un esposo violento, cuando encuentra una inesperada amistad en Miguel, su joven vecino: inseguro, marginado y dealer de poca monta. A partir de este encuentro, la película construye un relato profundamente humano sobre la soledad, la violencia y la posibilidad de sanar a través del otro.
Por momentos, el filme resulta difícil de ver, pues confronta al espectador con realidades cotidianas que atraviesan a miles de personas en México, especialmente a muchas mujeres. La película no se limita a hablar de pobreza o marginación económica, sino que pone en el centro el auto desprecio aprendido, el abandono emocional, la violencia estructural y el miedo silencioso que forman parte de la vida de tantas mujeres.
La historia de Matilde es particularmente desgarradora. Su dolor, su impotencia y el desconocimiento de sí misma fuera de un entorno hostil y opresivo impactan directamente al espectador. A través de su experiencia, la película nos enfrenta a preguntas incómodas pero necesarias: ¿cuántas mujeres en México viven bajo condiciones similares?, ¿cuántas han sido y son violentadas por sus parejas?, ¿cuántas no saben quiénes son más allá de su rol de esposas?, ¿cuántas quedan en un limbo emocional y existencial cuando el hombre que definía su vida desaparece?
Resulta doloroso pensar que aún hoy existen mujeres que no son vistas como personas plenas, sino como extensiones del hogar o de una figura masculina. Duele reconocer que muchas mujeres con la capacidad de crear, soñar y construir son reducidas a un papel injusto, cruel, cosificador y profundamente deshumanizante.
Sin embargo, aunque Cosas imposibles puede dejar al espectador emocionalmente abatido, también ofrece un respiro de belleza y esperanza. A pesar de su crudeza, la película nos recuerda que incluso en contextos marcados por la carencia y el abandono puede surgir algo auténtico: la honestidad y la profundidad de los vínculos humanos. Cuando el entorno es precario y las condiciones materiales son limitadas, la verdadera riqueza reside en la calidad de nuestras relaciones.
El amor y los vínculos que construimos, ya sea entre madres, padres, hijos, parejas, amigos o incluso desconocidos, son los que nos sostienen. No importa el género, la edad o la orientación sexual: cuando un vínculo nace del reconocimiento del otro como un igual, ese amor se convierte en una fuerza capaz de otorgar sentido y significado a la vida, incluso en medio de la adversidad.
Es precisamente este tipo de amor el que permite no solo enfrentar el mundo exterior, sino también a uno más complejo: el mundo interior. A lo largo del filme, tanto Matilde como Miguel luchan no solo por sobrevivir económicamente, sino por reconciliarse con sus propios demonios. Matilde enfrenta los estragos psicológicos del abuso y la culpa internalizada, mientras Miguel lidia con su identidad sexual en un contexto profundamente homofóbico. Ambos descubren que sanar no siempre implica olvidar, sino encontrar en el otro un espejo de humanidad que haga posible seguir adelante.
A veces el superar nuestras propias luchas internas, le da la voluntad y el coraje necesario a los que nos rodean para librar sus propias batallas. En este sentido, Cosas imposibles se erige como un recordatorio poderoso de que, aun en medio del dolor y la violencia, los lazos humanos pueden convertirse en un acto de resistencia y esperanza.
Por: David Ruiz Guajardo, estudiante de la Licenciatura en Comunicación
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
Para mayor información sobre este comunicado llamar a los teléfonos: (55) 59 50 40 00, Ext. 7594, 7759 Comunicación Institucional de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Prol. Paseo de la Reforma 880, edificio F, 1er piso, Col. Lomas de Santa Fe, C.P. 01219