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• El Mtro. José Ángel Gutiérrez Piña, psicoterapeuta egresado de la Universidad Iberoamericana y adscrito a la Clínica de Bienestar Universitario (CBU), advierte que videos, cambios de apariencia o conductas llamativas en redes sociales no permiten diagnosticar la salud mental de una persona
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

Un video dura apenas unos segundos. Una persona famosa llora, tiene una reacción inesperada, cambia radicalmente de apariencia o publica un mensaje que sus seguidores consideran extraño. Bastan minutos para que las imágenes comiencen a circular acompañadas de diagnósticos, burlas, preocupación e incluso llamados para que sea internada.
Pero ¿realmente podemos saber qué ocurre con la salud mental de alguien únicamente por lo que vemos en Instagram, TikTok o X?
Para el Mtro. José Ángel Gutiérrez Piña, psicoterapeuta egresado de la Universidad Iberoamericana y adscrito a la
“Una conducta llamativa, un cambio de look o una reacción emocional intensa que podamos ver de una persona, incluso con un discurso desorganizado, en redes, no es suficiente como para poder establecer un diagnóstico”, explicó. Una valoración de este tipo requiere una evaluación clínica integral.
El problema, señaló, aumenta cuando esos momentos comienzan a reproducirse miles o millones de veces y una posible situación de vulnerabilidad termina transformándose en material de entretenimiento.
“De alguna manera estamos convirtiendo la salud mental en contenido”, advirtió Gutiérrez Piña. Cuando una persona famosa atraviesa una situación emocional complicada, explicó, su sufrimiento puede dejar de percibirse como algo privado y convertirse en debate, entretenimiento y contenido viral.
El fenómeno no nació con TikTok ni Instagram. Hace más de dos décadas, episodios de la vida de figuras como Britney Spears fueron perseguidos por paparazzi, reproducidos por medios de comunicación y consumidos masivamente por el público.
La diferencia es que las redes sociales permiten ahora que prácticamente cualquier persona participe en esa exposición: compartiendo un video, haciendo comentarios, elaborando teorías o intentando diagnosticar a alguien que nunca ha conocido.
Además, los fragmentos que llegan a nuestras pantallas ofrecen una cantidad muy limitada de información.
Gutiérrez Piña explicó que un clip de 10 o 20 segundos no permite conocer cómo duerme una persona, cómo funciona en su vida cotidiana, cuáles son sus antecedentes, si existe consumo de sustancias o medicamentos ni cuál es la historia detrás de la conducta que estamos observando.
“Una red social nos muestra una conducta. La clínica necesita comprender un poco más a la persona y el contexto que existe detrás de esa conducta”, señaló.
A esto se suma otro fenómeno: después de seguir durante años la carrera y la vida personal de una figura pública, podemos desarrollar una fuerte sensación de familiaridad.
Conocemos sus relaciones sentimentales, vemos fotografías de sus familias, escuchamos entrevistas y seguimos diariamente sus publicaciones. Esa exposición puede generar la impresión de que sabemos perfectamente cómo es esa persona y qué le está ocurriendo.
Sin embargo, el psicoterapeuta recordó que lo que conocemos es únicamente una versión mediada por las redes y los medios de comunicación.
“Sentimos que conocemos a la persona porque la vemos o lo vemos en sus historias. Sabemos de su vida privada, de las relaciones que ha tenido”, explicó. El riesgo aparece cuando esa sensación de cercanía lleva a realizar juicios sobre situaciones de las que desconocemos la mayor parte del contexto.
Incluso algunos comentarios que parecen surgir de una preocupación genuina pueden contribuir a reproducir estigmas alrededor de la salud mental.
Expresiones como “está loco”, “está loca”, “que lo internen” o “que lo anexen”, mencionó Gutiérrez Piña, pueden presentarse como preocupación por el bienestar de alguien, pero también refuerzan prejuicios hacia quienes atraviesan una crisis emocional.
El especialista subrayó que experimentar una crisis de salud mental no elimina los derechos ni la autonomía de una persona.
“Una persona puede estar atravesando una crisis y seguir siendo una persona con dignidad, con autonomía y derechos”, señaló.
Por ello, antes de compartir o comentar el siguiente video viral de una celebridad, propone hacerse una pregunta: ¿estamos realmente preocupándonos por esa persona o estamos convirtiendo su sufrimiento en entretenimiento?
Frente a imágenes cuyo contexto desconocemos, Gutiérrez Piña recomienda evitar diagnósticos y burlas, reconocer que apenas observamos una pequeña parte de la historia y colocar la empatía en primer lugar.
“Antes de emitir un juicio, de decir algo, algún comentario, pensar en el impacto que las palabras pueden llegar a tener”, concluyó.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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