12 DE JUNIO DE 2026
Control mental define victorias y evita expulsiones, desafío de la Selección en el Mundial: Especialista IBERO
PRENSA IBERO
12 DE JUNIO DE 2026
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• Alejandro Cruz Flores, especialista de la Dirección de Deportes, apunta que más allá de la preparación física, el reto es construir confianza, cohesión y enfoque en un grupo con figuras de distintos clubes y egos • Afirma que el psicólogo deportivo trabaja para que los jugadores mantengan la concentración bajo presión, controlen emociones y eviten perder la cabeza en momentos críticos del partido
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Cuando una selección nacional se prepara para disputar una Copa del Mundo, la atención suele centrarse en la condición física, la estrategia táctica y la calidad de los jugadores. Sin embargo, hay un factor que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso: la preparación psicológica.
Para Alejandro Darío Cruz Flores, jefe del área de Psicología del Deporte de la Dirección de Deportes de la Universidad Iberoamericana (IBERO), uno de los mayores desafíos para las y los psicólogos deportivos es lograr que los futbolistas mantengan enfoque en su rendimiento

Ser sede de un Mundial, indicó, incrementa las expectativas: la afición exige resultados, los medios multiplican la atención y los propios deportistas sienten el compromiso de representar a su país frente a su gente. Esa combinación puede convertirse en una carga emocional importante.
“El deportista siente que debería obtener buenos resultados porque juega en casa y cuenta con el apoyo de la afición. Ese ‘debería’ genera presión”, explicó el especialista en entrevista con Prensa IBERO.
Durante las concentraciones previas, que suelen durar apenas unas semanas, señaló que el trabajo se enfoca en integrar a jugadores que provienen de distintos clubes, países y contextos competitivos.

“Algunos militan en ligas europeas, otros en equipos nacionales, y cada uno llega con experiencias, metodologías y personalidades diferentes”, explicó.
Además, dijo que son deportistas de élite acostumbrados a competir por un lugar, como en una convocatoria mundialista, donde hay 26 seleccionados, pero sólo 11 serán titulares. El reto consiste en lograr que quienes no inicien los partidos mantengan el mismo nivel de compromiso y se alineen a los objetivos colectivos.
“Tenemos que conseguir que todos trabajen por la misma meta. Si cada jugador se enfoca únicamente en destacar de manera individual, se pierde la idea de equipo y la cohesión que se necesita para competir”, enfatizó.
Explicó que el trabajo psicológico incluye dinámicas grupales, actividades de integración y sesiones individuales para fortalecer la confianza, la comunicación y el sentido de pertenencia. Aunque los futbolistas de alto rendimiento suelen tener habilidades mentales muy desarrolladas, también atraviesan momentos de duda, frustración o presión extrema.

Detalló que uno de los aspectos más importantes es el manejo de la confianza. Mientras un exceso puede llevar a subestimar al rival, una falta de confianza puede provocar inseguridad y errores en la toma de decisiones.
Históricamente, la Selección Mexicana ha mostrado comportamientos contrastantes. Con potencias como Alemania o Brasil suele competir al máximo nivel, pero sufre contra selecciones que parecen menos exigentes. Para el especialista, estas diferencias tienen un componente psicológico.
“Cuando la confianza está en el nivel adecuado, el jugador hace las tareas que sabe hacer sin importar quién sea el rival. Pero cuando existe un exceso de confianza, se dejan de hacer cosas porque se cree que el oponente es inferior”, expuso.
Indicó que en los minutos previos al encuentro se realizan ejercicios de activación, concentración y ajuste emocional, pues el objetivo es que los futbolistas entren al campo con el nivel óptimo de confianza y energía.

Dijo que, una vez iniciado el partido, aparece otro enemigo: las emociones. La frustración por un gol recibido, una decisión arbitral polémica o una provocación rival pueden hacer que un jugador “pierda la cabeza”, cometa una falta innecesaria o incluso sea expulsado.
Por ello, apuntó que el entrenamiento mental busca que las y los deportistas aprendan a regular sus emociones, mantener el orden táctico y tomar decisiones acertadas aun en escenarios adversos, como jugar con un hombre menos o remontar un marcador.
“La psicología del deporte ayuda a entender por qué hacemos lo que hacemos y cómo podemos hacerlo mejor. Es un entrenamiento adicional que permite optimizar el rendimiento y responder de mejor manera a las exigencias de la competencia”, concluyó.
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