PRENSA IBERO
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23 DE MARZO DE 2026
Por: Renata Fueyo Puente, estudiante de Relaciones Internacionales
AUTOR

Introducción
El extractivismo minero en México ha causado graves consecuencias a nivel social, ambiental, y de salud pública, especialmente para las comunidades rurales y en situación de vulnerabilidad. Este modelo basado en la explotación, tanto de los bienes naturales como de las comunidades donde se asientan, es una de las causas de desplazamiento forzado. Si bien hay una promesa de desarrollo y progreso, esta es falsa para quienes habitan las comunidades, pero una realidad para las grandes empresas mineras que manejan estos proyectos y que se apropian de las ganancias.
Un caso que ejemplifica esto es el de la Mina San José, propiedad de la Minera Cuzcatlán, ubicada en el municipio de San José del Progreso, Oaxaca, cuya operación ha impactado el ecosistema y a quienes dependen de este. Además de los efectos ambientales que generan las minas, en este caso hubo un evento extraordinario. En octubre de 2018 se realizó una denuncia ciudadana a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente sobre un “derrame de jales mineros generados por la ‘Compañía Minera Cuzcatlán, S.A. de C.V.’, en el municipio de San José del Progreso, Oaxaca” (PROFEPA, 2018). Esto sucedió en una de las dos presas de jales de la Mina San José, que desbordó sus contenidos, los cuales llegaron al arroyo El Coyote, en el que se encontraron impregnaciones de lodos y jales mineros sobre suelo natural en los márgenes del arroyo (PROFEPA, 2018).
Los minerales objetivo de la Mina San José son el oro y la plata. Estos se extraen a partir de un modelo de minería subterránea, utilizando rampas y una técnica llamada tumbe y relleno (Observatorio de Paisajes Sociales Mineros UNAM, s.f.), un proceso mediante el cual se extraen los metales a partir de recortes horizontales para luego rellenar cámaras “con material suelto o cementado procedente de fuera de la propia mina” (Herrera Herbet, 2020). Este tipo de minas requieren presas de jales debido a las cantidades de agua mayúsculas utilizadas para su funcionamiento. Las presas de jales son depósitos de mezclas contaminantes restantes del proceso de concentración de materiales.
Lo sucedido en octubre de 2018 fue que la presa de jales se saturó, lo que llevo a que se desbordara. De acuerdo con el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), “las posibles fallas de este tipo de presas pueden comprometer la seguridad hídrica, alimentaria y económica, así como la salud pública y ecosistémica de las cuencas hidrológicas” (Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), s.f.).
El derrame ocurrido en 2018 marcó un antes y un después para la gente de San José del Progreso, que ahora viven con su agua y sus ecosistemas contaminados, les arrebataron el acceso a sus medios de vida y a una vida saludable sin exposición a sustancias tóxicas. Este caso no sólo evidencia los impactos del extractivismo minero, sino también la falta de regulación efectiva y de mecanismos de justicia ambiental.
Este artículo tiene como objetivo analizar las consecuencias derivadas de la contaminación causada por la Minera Cuzcatlán y abordar cómo este suceso se inscribe dentro de las causas del desplazamiento forzado causado por extractivismo. A través de una revisión de datos, estudios académicos y testimonios, se busca cuestionar las dinámicas que sostienen el avance de la minería y evidenciar los matices acerca del desarrollo que promete.
¿Qué es extractivismo? ¿Qué es desplazamiento forzado?
Se entiende por extractivismo el modelo económico y político basado en “la explotación a gran escala de bienes naturales, escasamente procesados y con fines de exportación” (Ramos, 2024). Este modelo se sostiene a partir de una narrativa de desarrollo económico y progreso. Sin embargo, la realidad es que perjudica a las comunidades a las que llegan los proyectos extractivos: violencia, despojo, contaminación de ecosistemas, desigualdad, impactos negativos a la salud, y escasez de medios de vida para el sostenimiento de la población local.
Uno de los impactos del extractivismo es el desplazamiento forzado. Este se entiende como “un fenómeno que se deriva de diferentes hechos circunstanciales victimizantes de alto impacto, que tiene como consecuencia una movilidad en el territorio de grupos sociales en condiciones de extrema vulnerabilidad” (Muñoz, Llano y Ruíz, 2022). Si bien las causas del desplazamiento son diversas y abarcan diferentes áreas como la violencia o los desastres naturales, dentro del desplazamiento por extractivismo los principales proyectos que lo provocan son la minería y la tala ilegal (Peral Garibay, 2023).
Cuando se habla de los proyectos de minería, se revelan múltiples violaciones a derechos humanos causadas por proyectos enfocados en la explotación de minerales metálicos. Sin embargo, también ha sido causal de impactos ambientales negativos a las comunidades y localidades cercanas a las minas o mega minas. Existen diferentes factores de impacto que no se limitan únicamente al uso excesivo del agua, también la contaminación de recursos hídricos y del suelo, daños a la biodiversidad y riesgos a la salud pública, los cuales se analizarán en este artículo.
La Minera Cuzcatlán
La Mina San José del Progreso es propiedad de la Minera Cuzcatlán, filial de la empresa canadiense Fortuna Mining cuyo objetivo es la extracción de oro y plata (Observatorio de Paisajes Sociales Mineros, s/f.). La mina comenzó a producir el 1 de septiembre de 2011 y desde entonces ha sido un problema para las comunidades de San José del Progreso y sus alrededores. La minera se ha caracterizado por actos de violencia, prácticas de corrupción, entre otras. De acuerdo con Laura Buconi (2025), estas prácticas “de Fortuna Mining han provocado la división social, el deterioro ambiental, y el desplazamiento silencioso de familias que han perdido sus medios de vida.”
Contaminación a partir del derrame de 2018
En octubre de 2018, se realizó una denuncia ciudadana en la PROFEPA respecto al derrame de una pileta de la presa de jales secos, la cual tiene como función la colección y el monitoreo del sistema de drenaje superficial. La pileta se saturó más allá de su máxima capacidad, lo que provocó que se desbordara el agua. De acuerdo con la PROFEPA (2018) esto originó “que el excedente del agua desbordara por gravedad hacia el cauce de un arroyo de corriente permanente denominado El Coyote, cuyas aguas desembocan al río Magdalena, y este a su vez al río Atoyac.”
A partir de esto se reportó que el arroyo El Coyote se había tornado de un color grisáceo y parecido al cemento. Se identificaron metales pesados en este arroyo que sobrepasaban lo establecido por la SEMARNAT y los Criterios Ecológicos de Calidad del Agua (CECA), el hierro rebasó 1845% del límite, el aluminio hasta 955.12%, y el plomo en 167%; también se encontró un rebase en 350% del límite de talio (Bessi & Navarro, 2021). Si bien esto fue en 2018, en 2020 se hicieron nuevas pruebas al suelo y al agua, las cuales mostraron presencia de aluminio de hasta 27,337% arriba de las normas establecidas por los CECA, hierro excedente a 900%, y nitrógeno amoniacal que rebasaba el 413.33% (Bessi & Navarro, 2021).
Impactos en los medios de vida
El derrame de la presa de jales secos de la mina ha causado daños irreversibles, pues además de la explotación y los efectos negativos directos del extractivismo minero, la contaminación por el derrame ha despojado de sus medios de vida a los habitantes de San José del Progreso y de otras localidades vecinas afectadas.
El impacto principal es al agua, esencial para la vida, y de ahí derivan otros impactos a los medios de subsistencia. Al tener agua contaminada con metales pesados y químicos tóxicos, se vuelve imposible utilizarla para el ganado o la agricultura. Hay testimonios de animales de ganado que al consumir el agua sufrieron de diarrea hasta que murieron. De igual manera, se encontraron peces en las orillas sin ojos ni cola (Bessi & Navarro, 2021).
Esto representa la pérdida de medios de vida, no hay agua segura para riego, el agua embotellada es demasiado cara para la población, por lo que no hay agua potable para consumo, los animales están envenenados por lo que su venta es imposible y su consumo peligroso. La contaminación causada por el derrame de 2018 ha imposibilitado la irrigación, la alimentación e hidratación, y cualquier comercio ganadero a la comunidad de San José del Progreso y, por ende, una vida digna y con garantías a sus derechos humanos. Laura Buconi (2025) menciona que las “familias ya no pueden sembrar ni vivir de la tierra; algunas se fueron a Oaxaca capital, otras al norte del país.”
Impactos negativos en la salud
Como se mencionó anteriormente, se encontraron altos niveles de diferentes metales y químicos en el agua, las plantas y los animales. A partir del consumo y la exposición a estos, comenzaron los impactos negativos en la salud de las personas. De acuerdo con Bessi y Navarro (2021), hay evidencias de envenenamiento a la población partiendo de los altos índices de metales encontrados en el agua y suelo de la región, al igual que en los animales y las plantas, junto con los síntomas y enfermedades originados por el derrame.
En 2019 se reportaron 144 casos de infecciones respiratorias agudas en San José del Progreso. También se reportaron infecciones intestinales y hubo brotes de hepatitis: meses después del derrame, en 2019, se registraron quince casos y en 2020 se registraron siete (Recamier y Romero, 2021). Según Bessi y Navarro (2021), “los niños y personas mayores comenzaron a tener dolores de estómago, diarrea, alergias en la piel” y se adjudicó a los brotes de hepatitis. Esto comprobaría que desde el derrame se han elevado las enfermedades, en especial en grupos en situación de vulnerabilidad, evidenciando una relación directa entre el fenómeno y la salud local.
Las infecciones respiratorias agudas pueden asociarse con intoxicación por aluminio, cromo, manganeso, nitrógeno amoniacal y plomo. La intoxicación por uno o más de estos generan síntomas como tos, falta de aliento, fibrosis pulmonar, neumonía aguda, irritación de nariz, garganta y pulmones, y neumonía (Recamier y Romero, 2021). Mientras que las infecciones gastrointestinales y síntomas mencionados como dolores de estómago y diarrea pueden explicarse como intoxicación por bario, hierro y talio. Es importante recalcar que respecto al brote de hepatitis hay una posibilidad de que haya habido casos de intoxicación por bario, hierro y talio, y no necesariamente hepatitis. Existen similitudes entre ciertos síntomas de esta enfermedad y de intoxicación con los metales previamente mencionados:
Las alergias de piel en niños y personas mayores también pueden ser una manifestación de consumo o exposición a talio y/o nitrógeno amoniacal. También hay testimonios de gente con irritación o alergia en las manos después de lavárselas con agua del grifo. Sin embargo, no ha habido la suficiente recolección ni sistematización de datos a nivel local para poder comprobar explícitamente el antes y el después del derrame y los efectos negativos a la salud de la gente de San José del Progreso.
Consideraciones finales
El caso de la Minera Cuzcatlán en San José del Progreso representa un ejemplo claro y firme de los efectos destructivos del extractivismo en México. A pesar de ser una parte importante del producto interno bruto nacional, las prácticas mineras extractivistas han demostrado generar impactos irreversibles en el ambiente y la salud de las comunidades locales. El derrame sucedido en 2018 resaltó la falta de supervisión ambiental. La corrupción ha llevado a empresas transnacionales como Fortuna Mining a operar con impunidad y en contra de los derechos humanos de todos los afectados.
El sector minero es considerado esencial para la economía nacional ya que representa el 8.3% del PIB Industrial y el 2.3% del PIB nacional (Muñoz, Llano, y Ruíz, 2022). Sin embargo, incluso si tiene aportaciones positivas como promover la generación de capital y empleos, no existe una retribución real de la empresa a los habitantes locales de San José del Progreso. En el caso de la Mina San José, el desarrollo económico ha sido lo más destacado, mientras que se ignoran las denuncias por daños ambientales, riesgos a la salud y afectaciones al bienestar general de la población.
Las consecuencias directas como la muerte del ganado, las tierras infértiles y los efectos negativos de la salud han generado condiciones para el desplazamiento forzado, ya hay reportes sobre personas que han partido a la ciudad de Oaxaca o a otros estados por esto. Por lo tanto, este caso llama a repensar el modelo extractivista desde una perspectiva de justicia ambiental y derechos humanos, reconociendo que el desarrollo de las industrias nacionales no puede ser a costa del ecosistema y el bienestar de las poblaciones locales.
El caso del derrame sucedido en 2018 evidencia que para garantizar una vida digna para los habitantes de San José del Progreso y evitar un nuevo desastre que los ponga en riesgo, es necesario que se cumplan regulaciones impuestas sobre Minera Cuzcatlán y Fortuna Silver Mines, junto con medidas punitivas como el retiro de concesiones y sanciones. A su vez, debe considerarse la promoción de alternativas económicas sustentables que prioricen la vida y el bienestar de la población local antes que enfocarse únicamente en el desarrollo y las ganancias económicas de los proyectos mineros y las grandes empresas.
Fuentes
Bessi, R., & Navarro, S. (2021). Minera Cuzcatlán: Con Licencia Para Contaminar. Obtenido de https://www.connectas.org/especiales/minera-cuzcatlan-con-licencia-para-contaminar/
Buconi, L. (16 de agosto de 2025). Minera Cuzcatlán: defensoras del territorio en peligro. Obtenido de Pie de Página: https://piedepagina.mx/minera-cuzcatlan-defensoras-del-territorio-en-peligro/
Colectivo Oaxaqueño en Defensa de los Territorios. (18 de marzo de 2019). Comunidades de Valles Centrales fijan posición en Oaxaca: Sí a la Vida, No a la Minería . Obtenido de https://endefensadelosterritorios.org/2019/03/18/comunidades-de-valles-centrales-fijan-posicion-en-oaxaca-si-a-la-vida-no-a-la-mineria/
Herrera Herbet, J. (2020). Introducción a la Minería Subterránea. Vol. IV: Métodos de explotación interior. Obtenido de Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía: https://oa.upm.es/62726/1/METODOS_MINERIA_INTERIOR_LM1B4T4R0-20200406.pdf
Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA). (s.f.). Presas de Jales. Obtenido de Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) [en línea] Obtenido de: https://aguaymineria.imta.mx/mineria/presas
Muñoz, K. G., Llano, M., & Ruiz, N. (07 de Septiembre de 2022). Desplazamiento interno forzado en México por violencia e inseguridad en regiones mineras. Instituto de Geografía(109).
Observatorio de Paisajes Sociales Mineros. (s.f.). Mina San José del Progreso, Oaxaca. Obtenido de http://mineria.ciga.unam.mx/wwwpaisajesmineros/pags/minas/sanjoseoax.html
Peral Garibay, J. O. (Octubre de 2023). Desplazamiento interno por megaproyectos, cambios en procesos productivos, afectaciones ambientales y cambio climático en México: un diagnóstico. Habitat Internal Coalition América Latina. HIC-AL.
PROFEPA . (12 de octubre de 18). PROFEPA ATIENDE DENUNCIA POR DERRAME DE JALES EN MINERA CUZCATLÁN. Obtenido de Gobierno de México: https://www.gob.mx/profepa/prensa/profepa-atiende-denuncia-por-derrame-de-jales-en-minera-cuzcatlan
Ramos, D. M. (13 de mayo de 2024). ¿Qué es el extractivismo y por qué debería de importarme? Obtenido de https://blog.incidencia.ibero.mx/2024/05/direccion-de-incidencia/que-es-el-extractivismo-y-por-que-deberia-importarme/
Recamier, M., & Romero, R. (25 de junio de 2021). Comunidades zapotecas denuncian problemas de salud po la operación de una gran minera en Oaxaca. Obtenido de https://es.mongabay.com/2021/06/denuncian-problemas-de-salud-por-minera-oaxaca
Por: Renata Fueyo Puente, estudiante de Relaciones Internacionales
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