Podría interesarte
PRENSA IBERO
PRENSA IBERO
• Ana Enamorado, madre hondureña, vive en México desde 2012 buscando a su hijo Óscar, desaparecido en el país desde 2010 • Durante 13 años ha tenido que renovar cada año un permiso migratorio y demostrar, una y otra vez, que su hijo sigue desaparecido • Un juez federal le dio la razón: la ley que le impedía quedarse de forma permanente viola su derecho a buscar
AUTOR
Reportero de la IBERO

Un juez federal resolvió que Ana Gricelides Enamorado, madre hondureña que lleva 14 años en México buscando a su hijo desaparecido, no tiene por qué esperar a que se cierre la investigación del caso para pedir la residencia permanente en el país. La sentencia, emitida el 30 de septiembre de 2026, es resultado del trabajo de la Clínica Jurídica Alaíde Foppa de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
¿Qué frena a las madres extranjeras que buscan a sus familiares en México? Para empezar, los papeles. Ana solo podía quedarse en el país con una tarjeta de "visitante por razones humanitarias", válida por un año. La ley le permitía renovarla, pero no cambiarla por una residencia hasta que terminara la investigación por la desaparición de Óscar.
En un país donde muy pocos casos de desaparición se resuelven, esa espera puede no terminar nunca. Por eso la Clínica Jurídica Alaíde Foppa de la IBERO promovió un amparo, el recurso con el que una persona pide a un juez que la proteja cuando una ley o una autoridad violan sus derechos, y lo ganó.
"Lo que hicimos fue ganar un caso que facilita que las madres buscadoras, las familias extranjeras que tienen una desaparición forzada en México, puedan ejercer el derecho de búsqueda en condiciones de igualdad", explicó a Prensa IBERO el Mtro. Luis Xavier Carrancá, abogado de la clínica.
La decisión pone por primera vez en el centro a un grupo que, dijo, ha permanecido "muy invisibilizado, ya que nadie habló ni discutió ese tema en la Ley de Desaparición la posibilidad de que se trate de personas extranjeras".
Óscar Antonio López Enamorado desapareció en México en 2010. Desde Honduras, su madre pedía información y no se la daban. "A las víctimas se les intenta apartar como si estorbaran. Pero cuando eres extranjero y estás en otro país, peor todavía", relató el Mtro. Carrancá.
En 2012, Ana decidió venir a México y unirse a los colectivos de madres buscadoras. Con ellas ha encontrado restos de otras personas desaparecidas, aunque no los de su hijo. Hoy está inscrita en el Registro Nacional de Víctimas y en el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
Pero cada año, para poder quedarse, ha tenido que repetir el mismo trámite: pedir a la Fiscalía un documento que confirme que su hijo sigue desaparecido, llevarlo al Instituto Nacional de Migración (INM) y esperar ya que:
Depende de la voluntad de la autoridad. En ocasiones se lo han negado o entorpecido, "dependiendo del momento político"
Tarda más de lo que marca la ley. En la Ciudad de México las respuestas se retrasan meses
La vuelve sospechosa. Es el mismo documento que reciben las personas que piden refugio, a quienes no se les permite salir del estado donde hacen su solicitud. Por eso, agentes migratorios la han hostigado al viajar
Le cierra puertas. Al no ser una residencia, complica cosas tan básicas como abrir una cuenta bancaria
"Año con año le preguntan si su hijo sigue desaparecido. Su condición migratoria es una gran letra escarlata que pesa hasta en la forma en la que busca", resumió el abogado.
Para víctimas de otros delitos, cuando la investigación termina con una sentencia, la ley abre la puerta a una residencia temporal y luego permanente. "Es un camino largo, pero hay un camino", señaló.
Explicó que, en los casos de desaparición, que casi nunca llegan a la verdad, ese camino es "prácticamente imposible".
El Mtro. Carrancá habló de una paradoja: si Óscar fuera localizado o la investigación se cerrara, Ana tendría que regresar a Honduras, después de más de una década de vida, trabajo y redes de apoyo en México.
El caso, explicó, fue construido por estudiantes de la clínica: los de Relaciones Internacionales hicieron el primer análisis y los de Derecho redactaron la demanda.
Ana pidió al INM la residencia permanente en diciembre de 2025; la resolución se mostró el 6 de abril de 2026 y para abril de 2026 se presentó el amparo con tres argumentos:
1. Su vida ya está en México. Ana lleva aquí desde 2012, mucho más de los cuatro años que la ley pide a otras personas extranjeras para obtener la residencia permanente
2. El trámite la revictimiza. La ley prohíbe que las autoridades hagan sufrir de nuevo a las víctimas. Obligarla a comprobar cada año la desaparición de su hijo, además de costarle tiempo y dinero, hace justo eso
3. Tiene derecho a buscar. Fue el argumento decisivo. La Suprema Corte y la Ley General en Materia de Desaparición reconocen el derecho de las familias a participar en la búsqueda. El juez concluyó que exigir que termine la investigación de un delito que, por ley, sigue cometiéndose mientras no aparezca la persona, es requisito que "podría tornarse, incluso, imposible" de cumplir.
"Se desarraigó de Honduras de manera casi obligada para buscar a su hijo, pero se ha arraigado en México. El juez reconoció que, por un evento ajeno a su voluntad, tuvo que rehacer su vida en otro país”, abundó.
Detalló que el juez Francisco Martínez Cruz, del Juzgado Séptimo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, ordenó al INM anular su negativa, dejar de exigirle que concluya la investigación y resolver su situación migratoria "a fin de garantizar el pleno ejercicio de su derecho a la búsqueda de su hijo".
El Mtro. Carrancá reconoció que el juez entró al fondo del caso, algo poco común: "Gran parte de los amparos se pierden antes, por tecnicismos, por legalismos, hasta por falta de copias".
Por ahora, la sentencia solo protege a Ana. Para que otros jueces estén obligados a seguirla, el INM o el Congreso tendrían que impugnarla y un tribunal superior o la Suprema Corte confirmarla. Aun así, confió en que abra camino: "Esperamos que otras madres buscadoras también exijan sus derechos".
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
Para mayor información sobre este comunicado llamar a los teléfonos: (55) 59 50 40 00, Ext. 7594, 7759 Comunicación Institucional de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Prol. Paseo de la Reforma 880, edificio F, 1er piso, Col. Lomas de Santa Fe, C.P. 01219